TERCERA SESIÓN DEL JUICIO

Pederasta de Ciudad Lineal: las niñas denunciaron que le caían gotas de sudor

El procesado se pasaba algunos días hasta seis horas en el gimnasio, según explicó el inspector jefe de la investigación del caso

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El policía jefe de la investigación del caso del pederasta de Ciudad Lineal aseguró este jueves durante la tercera sesión del juicio contra el acusado Antonio Ortiz que las niñas le describieron como alguien musculoso, que sudaba mucho y al que le caían gotas. El procesado, que está siendo juzgado por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid, se pasaba algunos días hasta seis horas en el gimnasio, según explicó el inspector jefe, quien dijo que se le hicieron seguimientos que acreditaban este extremo. "No tenía trabajo estable, contaba con mucha libertad de horarios y presentaba un alto nivel de musculación", indicó el jefe de la investigación a preguntas de la Fiscalía.

El policía explicó que la repercusión social que tuvo el caso provocó que hubiera cientos de agentes implicados en las pesquisas, desde los dos grupos del Servicio de Atención a la Familia de la Jefatura Superior de Madrid hasta funcionarios expertos en telefonía, Policía Científica, analistas de inteligencia y personal uniformado de seguridad ciudadana.

La psicosis colectiva provocó también, añadió, que la gente actuara de modo que no procedía cuando alguien se acercaba a un niño en un parque. Hubo ciudadanos que propinaron palizas a gente que consideraban sospechosa, contó el inspector jefe, quien describió detalladamente cómo se desarrolló la investigación desde finales de 2013, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la primera agresión cometida en la calle Río Conejos, donde una niña desapareció a última hora de la tarde y fue encontrada por la noche en Arcentales, en la carretera. Según algunos testigos, aseguró, la pequeña incluso "estuvo a punto de ser atropellada".

Tras pasar el invierno, cuando se reduce notablemente el número de niños en los parques, continuó, la Policía registró una nueva agresión el 10 de abril de 2014. El jefe de las diligencias admitió que con esta segunda niña, la Policía no cumplió estrictamente el protocolo, porque no se la llevó inicialmente al Hospital La Paz, pero que al final se recondujo la situación. Los agentes comprobaron cámaras de locales y autobuses para encontrar el coche y la vivienda que describía la niña, quien también había indicado que le dieron pastillas.

La descripción de la casa, fundamental

Los dos casos se llevaban en juzgados diferentes, pero los investigadores comenzaron a sospechar que podían tener el mismo autor. "La descripción que daba la segunda niña hacía pensar que el segundo caso podía tener relación con el primero", afirmó el coordinador policial. Luego vinieron las otras dos agresiones. Los investigadores pidieron datos a las operadoras de telefonía, pero tardaron meses en llegar. Según el jefe de las pesquisas, era información masiva y que tenía que ser analizada.

Pederasta de Ciudad Lineal: las niñas denunciaron que le caían gotas de sudor

El policía indicó que al final llegaron a tres sospechosos, y que no podían descartar a ninguno. Uno de ellos, que no era Ortiz, se trasladaba en metro para fotografiar a niños en parques y también frecuentaba el gimnasio. Sin embargo, la descripción detallada de algunas niñas de la casa del acusado, además de los posicionamientos telefónicos, resultaron determinantes para que los policías se decantaran por el actual acusado.

Según el inspector jefe, tras la detención, no se ha vuelto a detectar en la zona ni en Madrid ni en España un caso similar, con el mismo 'modus operandi', lo que para él representa "la prueba del nueve" que corroboraría que han dado con el culpable. En la misma línea se pronunció la responsable de uno de los dos grupos policiales que se encargaban de las pesquisas (cada semana estaba uno de guardia), la inspectora jefa del grupo 3, quien subrayó la misma idea.

La funcionaria, además, aseguró que ella atendió personalmente a una de las pequeñas, a la testigo protegido número tres, protagonista del episodio del 10 de abril de 2014. "Me entrevisté con la niña y con la madre; el 'modus operandi', la manera de engañar y la descripción física nos hicieron pensar que había conexión con la agresión anterior", aseguró, en referencia a la denuncia de finales de 2013 (testigo protegido dos).

Antonio Ortiz. (EFE)
Antonio Ortiz. (EFE)

La inspectora señaló que el testimonio de esta niña resultó ser fundamental, porque "no decía las cosas al tuntún, sino que lo que decía era porque estaba segura". La pequeña, según la funcionaria, aseguró que el hombre que la raptó y la agredió se hizo pasar por un amigo de su madre, que le dijo que la iba a probar ropa, que la subió en un coche y que le dio tres pastillas blancas. La víctima, admitió la agente, describió a su agresor como un varón español, de estatura media, fuerte pero delgado, de pelo rubio y corto, con una verruga en la cara y otra en el cuello.

A puerta cerrada

La tercera sesión del juicio contra Ortiz contó por primera vez con el testimonio de los investigadores. Hasta el momento, únicamente se habían escuchado las declaraciones de las víctimas, que fueron grabadas durante la instrucción y se exhibieron en el juicio a puerta cerrada como prueba preconstituida, como contempla la ley, con el fin de que las niñas no tuvieran que volver a testificar. El primer día del juicio, Ortiz se acogió a su derecho a no declarar.

La tercera sesión también ha tenido que ser cortada momentáneamente al público, extremo acordado por el tribunal después de que lo solicitara el Ministerio Fiscal, que argumentó que se disponía a realizar preguntas relacionadas con la exploración de las niñas y que no era necesario que la señal siguiera en abierto, con el fin de preservar la intimidad de las víctimas, criterio que ha sido abrazado por el resto de acusaciones y al que no ha puesto impedimento alguno la defensa de Ortiz.

Esta última ha tratado de resaltar algunas contradicciones en las que a su juicio han caído los investigadores durante la instrucción, vinculadas todas ellas con las vagas o equivocadas descripciones que en algunos momentos hicieron las niñas y con el hecho de que inicialmente se apuntara a un coche de la firma Toyota y luego se delimitara el rastreo a los Citroën Xara Picasso. 

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