CAYÓ EN VARIaS CONTRADICCIONES EN EL JUICIO

Urdangarin, acusado de delito fiscal, dice que su declaración la hacía el asesor de Zarzuela

El exduque afirma que su experto tributario compartía información con Federico Rubio, el de la familia real, pero no aclara si éste tuvo los datos necesarios para detectar las irregularidades
Foto: Iñaki Urdangarín en su declaración durante el juicio por el caso Nóos (Gtres)
Iñaki Urdangarín en su declaración durante el juicio por el caso Nóos (Gtres)

Por la mañana, a preguntas del fiscal Horrach, Iñaki Urdangarin afirmó que Federico Rubio, el funcionario de Hacienda que asesora en temas fiscales a los miembros de la familia real, era quien se encargaba de hacer las declaraciones de Hacienda de su esposa, la infanta Cristina. Pero por la tarde, ya durante el interrogatorio de la abogada del Estado, el cuñado del rey Felipe VI ha ido más allá y ha soltado una carga de profundidad contra Zarzuela al asegurar que esa misma persona también hacía sus declaraciones, dando así a entender que la Casa de Rey no advirtió los dos delitos fiscales de los que se le acusa y que, presuntamente, cometió en los ejercicios de 2007 y 2008. Sin embargo, no ha aclarado si Rubio tuvo suficiente información para detectar las defraudaciones tributarias por las que se le juzga.

[La declaración de la infanta Cristina en diez frases]

Ripoll ha preguntado a Urdangarin si conocía a Federico Rubio, a lo que el acusado ha respondido que sí. Después ha explicado que se reunía con él de forma periódico porque cada año había que hacer las declaraciones fiscales y el tenía que supervisarlas. "¿También hacía las suyas?", le ha preguntado la abogada del Estado, que actúa en nombre de la Agencia Tributaria. Su respuesta ha sido tajante: "También las mías, sí".

Después, Ripoll le ha preguntado por la información que Rubio pudo tener del Instituto Nóos y de todas sus empresas satélite, Aizoon entre ellas. Ahí, Urdangarin ha vuelto a su mantra. Ha asegurado que cada vez que Rubio le pedía documentación, lo ponía en contacto con su asesor fiscal, Miguel Tejeiro, su blanco favorito para desviar responsabilidades durante el juicio. También ha asegurado que otras veces era Carlos García Revenga, el secretario personal de las infantas y directivo del Nóos, el que informaba al asesor real.

Pero no ha dado más información. Ha asegurado que desconocía la información que Rubio y Tejeiro compartían. Si el asesor de Zarzuela conoció las listas de trabajadores ficticios, las declaraciones de Ana María Tejeiro, la esposa de Diego Torres, las actividades de Nóos Consultoría, de Shiriamatsu, de Intuit... de todas las empresas satélites del instituto. Pero la respuesta de Urdangarin siempre ha sido la misma, que lo desconocía.

"No daba un paso en mi vida" sin informar a la Casa Real

Iñaki Urdangarin no hacía una sola gestión sin informar previamente a la Casa del Rey. Así lo ha declarado el cuñado de Felipe VI este miércoles en la segunda jornada de su interrogatorio del juicio del caso Nóos, el del presunto desfalco de 6,2 millones de fondos públicos ejecutado a través de ese instituto. La persona de contacto en Zarzuela era Carlos García Revenga, miembro de la junta directiva de Nóos y secretario personal de las Infantas. "No daba un paso en mi vida sin informar a Revenga", ha asegurado Urdangarin a preguntas del fiscal anticorrupción Pedro Horrach. El esposo de Cristina de Borbón también ha señalado que la declaración del IRPF de ésta la completaba el asesor fiscal de Zarzuela, Federico Rubio, y ha confirmado que Aizoon, su sociedad patrimonial -de la que su esposa es propietaria al 50%-, se creó para canalizar sus honorarios. Urdangarin señaló se embolsó en solo dos años (2004 y 2005) 710.000 euros por sus trabajo en Valencia y Baleares.

Horrach, al retomar el interrogatorio, ha conseguido abrir algunas grietas en la versión apuntada por Urdangarin el pasado viernes, cuando se desentendió de todos los temas contables, de facturación y de contratación a través de los cuales se comitió el fraude. El expresidente del Instituto Nóos ha seguido 'salvando' a su exsocio Diego Torres y ha echado las culpas de todas las irregularidades que pudieran cometerse al asesor fiscal de ambos, Miguel Tejeiro (exculpado antes de que se iniciara el juicio), y Marco Antonio Tejeiro, el contable del instituto Nóos. Este último llegó a un pacto con el fiscal para reducir su pena a cambio de colaborar en la investigación del caso. Horrach ha logrado evidenciar al menos cinco contradicciones entre su declaración de este miércoles y la que prestó en 2013 ante el juez José Castro, demostrando que sí tenía conocimiento de la gestión y administración de la institución.

Parte de esas contradicciones han llegado al explicar su papel en la negociación del patrocinio del equipo ciclista Illes Balears-Banesto, adjudicado a dedo a Nóos Consultoría, según el fiscal. Urdangarin ha sugerido que las primeras gestiones que realizó con el exdirector general de deportes balear, José Luis Ballester, y el entonces presidente de la comunidad, Jaume Matas, las efectuó en favor de la consultora PWC para la que trabajó del director del proyecto, Juan Carlos Molinero, antes de integrarse en Nóos. La presidenta del tribunal, Samantha Romero le ha recordado que, en 2013, dijo al juez Castro que de ese proyecto se encargaría su empresa, Nóos Consultoría. Urdangarin ha salido al paso afirmando que el proyecto era de Molinero y que éste ya estaba en tratos con él para dejar PWC e integrarse en Nóos. "Cuando vino a Nóos Consultoría, se trajo la oficina del proyecto", es decir, la del equipo ciclista, "porque él tenía la exclusividad".

Los cobros de Nóos por esa oficina, 300.000 euros procedentes de la fundación Illesport e Ibatur, ambas dependientes del Gobierno balear, es otro de los aspectos de la investigación que acorrala a Urdangarin. Matas aseguró durante su declaración que ese dinero era "el peaje" que había que pagar al exduque de Palma por esas gestiones. El expresidente del Instituto Nóos ha asegurado este miércoles que desconocía el precio de esa oficina, pero Horrach ha vuelto a evidenciar su incoherencia reclamando que se le mostrase su declaración de hace tres años, en la que hablaba de 200.000 euros para la creación de la oficina y otros 100.000 para los gastos. Urdangarin ha concedido entonces que conocía esos datos, pero solo porque se los había transmitido Molinero, el director del proyecto.

Intento por exculpar a Diego Torres

Otra de las contradicciones de la declaración de Urdangarin ha mostrado los esfuerzos de este por exclupar a su exsocio Diego Torres, vicepresidente de Nóos. Al presentársele uno de los presupuestos relacionados con el patrocinio del equipo ciclista, Horrach le ha preguntado si fue Torres quien lo elaboró, a lo que el esposo de Cristina de Borbón, en su línea de desvincurlarse totalmente de la gestión, ha respondido que lo desconocía. Entonces, el fiscal ha advertido de nuevo que en la versión dada a Castro había afirmado que esos presupuestos los hacía Molinero "en conformidad con Diego Torres". "Molinero tenía absoluta libertad para el proyecto. No reportaba a nadie. Si luego consultó o no, puede ser, pero realmente el proyecto era tangencial a Nóos Consultoría. Todo lo gestionaba él con su equipo", ha replicado el exduque manteniendo su nueva versión.

También ha defendido a Torres cuando se le ha preguntado si fue éste quien cobró parte de los 300.000 euros -el supuesto "peaje" de Urdangarin que denunció Matas- de la fundación Illesport. Durante la instrucción, aseguró que había sido su exsocio la persona a la que el Gobierno balear había abonado 100.000 euros correspondientes a la oficina del proyecto. Este miércoles, sin embargo, ha asegurado que fue el contable del Instituto Nóos, Marco Antonio Tejeiro, el que lo hizo. Tejeiro es uno de los acusados que más colaboró con la fiscalía en el esclarecimiento de los hechos gracias a una rebaja de su petición de condena. 

Y lo mismo cuando se le ha preguntado por la movilidad de los trabajadores de Nóos entre sus distintas empresas satélite, entre ellas la su sociedad patrimonial y la de la Infanta, Aizoon. Ante Castro aseguró que ese tipo de decisiones las tomaba Diego Torres, pero este miércoles ha afirmado que todo lo relacionado con la empresa en la que tuviera que constar cada uno de los empleados "responde a una estrategia fiscal" y que esa estrategia la diseñó el asesor fiscal de ambos, Miguel Tejeiro, y la ejecutó Marco Antonio Tejeiro, el contable del Instituto Nóos. "Torres se dedicaba a la coordinación de los aspectos académicos", ha asegurado.

Reuniones con Barberá y Camps

También se ha contradicho cuando se le ha preguntado si se reunión con la entonces alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, para exponerle el proyecto del Valencia Summit, uno de los eventos a través de los cuales se desvió presuntamente dinero público. Urdangarin ha negado que se reuniera con Barberá, pero luego ha tenido que rectificar cuando se le ha advertido que en su declaración de la investigación judicial afirmó que sí lo hizo. "La reunión tuvo dos partes, en una de ellas el objetivo era ofrecer los servicios de Juan Pablo Molinero y comentar en los proyectos que yo estaba trabajando". Sin embargo, ha insistido en que él no se vio con el expresidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, a pesar de que ante Castro aseguró que sí se produjo ese encuentro. Tampoco se ha acordado de quién dio finalmente luz verde al Valencia Summit, aunque durante la instrucción aseguró que fue Barberá tras haber tratado el asunto con Camps, como le ha recordado el fiscal y el tribunal. En un momento de la declaración ha llegado a referirse al expresidente valenciano como "el señor Paco Camps".

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