entrevista a eva belomnte, su autora

Españopoly, el libro que explica quiénes y cómo se han hecho con el poder en España

La periodista de la Fundación Civio retrata, a partir de información pública, los entramados del poder nacional: "Que la élite española compartiera colegio da la perspectiva con la que mirar al país"

Foto: Españopoly, el libro que explica quiénes y cómo se han hecho con el poder en España

Imagínese un país donde un ministro indulta a su propio hermano. O en el que el Rey hace deporte con un político encarcelado por tráfico de influencias y dos imputados por casos de corrupción. Un estado en el que el representante del sector que recibe el mayor plan de subvenciones públicas se convierte, de un año a otro, en quien reparte esas mismas ayudas.

Es un país dónde los juegos de sillas y los amiguismos permiten avanzar, casilla tras casilla, hacia arriba. Como si de un gran juego de mesa se tratara. Hasta el punto que la periodista Eva Belmonte ha plasmado ese país por lo que es: un gran Monopoly. No uno cualquiera, sino uno al que solo algunos pueden jugar. Así lo identifica en su primer libro, Españopoly (Ariel, 2015), fruto del resultado de años de trabajo escarbando a diario en el BOE y en la información pública. Lo hace a diario desde la Fundación Civio, organización sin ánimo de lucro que impulsa la democracia y la ciudadanía activa a partir de los datos abiertos, el periodismo y las nuevas tecnologías.

Eva Belmonte, autora de Españopoly. En Twitter: @evabelmonte
Eva Belmonte, autora de Españopoly. En Twitter: @evabelmonte

Antes de sumergirse en Españopoly, el lector tiene que saber que se entrará en un mundo de apellidos ilustres, noblezas compradas, favores devueltos y contrataciones sosepchosas. Todo real y, además, documentado a partir de fuentes públicas, recopiladas al final del libro y disponibles para cualquier que quiera comprobar tanto despropósito. Y tiene que estar listo también a que la indignación se quede atrás por dejar espacio al desamparo: las jugadas más básicas de este Monopoly están ocultas a la ciudadanía. Pero, en palabras de Belmonte "siempre hay un trilero cerca. Toca escudriñarlo a fondo".

Un juego de mesa

PREGUNTA. ¿Cuáles son las reglas del juego de este gran Monopoly que es el poder en España?

RESPUESTA. Las reglas básicas están en las leyes. Y el libro trata de eso: contar cómo funcionan las leyes. Para hacerlo, he preferido contar cómo algunos personajes las usan o cómo las conocen tanto que pueden aprovecharse de ellas. Las reglas en sí son las del Boletín Oficial del Estado, las básicas: contratación, conflictos de interés, ley de partidos...

P. ¿Y cuál es el perfil tipo de los jugadores?

R. Tenemos al menos dos muy claros. Uno es el político, que va a por lo público. Es el típico que lleva años en el partido, y nunca se ha peleado con nadie. Además es lo suficientemente camaleóntico como para adaptarse a cualquier trabajo. Da igual lo que le metan a hacer, ministro de Cultura, de Deportes, de Energía...

P. ¿...un nombre que sirva de ejemplonbsp;

R. Ya que estamos en Madrid, se me ocurren Manuel Lamela [ministro de Sanidad con Aguirre, imputado por cohecho, "un animal adaptativo", lo define Belmonte en su libro] o Juan José Güemes [como el anterior, imputado y, como el anterior, Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo, caso de manual de puertas giratorias] para citar dos casos madrileños. También hay ministros que han pasado de un sector a otro como si supieran de todo, sin que se les exija un mínimo de especialización. También es cierto que lo que aprenden, por ejemplo, de obras públicas o de energía le servirá para seguir su carrera en la empresa privada.

Aguirre, Güemes y Lamela en la inauguración del Hospital del Henares en Coslada. Foto de madrid.org via quienmanda.es
Aguirre, Güemes y Lamela en la inauguración del Hospital del Henares en Coslada. Foto de madrid.org via quienmanda.es

P. Esto en lo público, ¿y en lo privado?

R. El otro perfil es justamente el del empresario. En España, la mayoría de grandes empresas son empresas familiares. Se heredan, como pasa con los bancos, como con el Santander, aunque no tuvieran acciones. Es eso, en lo privado tenemos el perfil del heredero, uno que se ha ido preparando toda la vida, incluso yendo al mismo colegio, yendo a las mismas cacerías. En ese sector hay un ejemplo perfecto, que está en el podio el ránking de cacerías: Alberto Cortina Koplowitz, heredero del heredero.

P. Tenemos reglas y jugadores pero, para hacerse con el poder, ¿cuáles son los trucos?

R. Si uno no tiene un apellido que le permite partir con ventaja, lo más común es acercarse a alguna familia que sí lo tenga. Un clásico es casarse con la heredera. Un caso de actualidad es el de Javier López Madrid: es marido de la hija de Villar Mir, presidente de OHL, y es alto cargo de la misma. Ella, a cambio, no tiene cargos. Otra opción es ir al mismo colegio, a las mismas reuniones, o pagar la silla en el patronato de una Fundación para ver al Rey una vez al año y tener la foto con la gente más importante del país. Creo que se puede ascender de la nada, aunque es mucho más complicado. De hecho, entre los grandes empresarios del país sólo podríamos citar a Amancio Ortenga, no hay más. Es una excepción.

¿Opciones para hacerse con el poder? Ir al mismo colegio, pagar la silla en el patronato de una fundación y tener fotos con la gente más importante del país

P. Hablando de colegio, el libro arranca con un capítulo sobre el Colegio de Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Es donde todo empieza.

R. Estuve mirando otros colegios y escuelas de negocios, y me di cuenta de que los importantes de ahora -aunque muchos estén viejos o estén falleciendo- casi todos han pasado por el Pilar. Esa generación es muy de raíces, muy católica, ligada a la empresa familiar... y todos se conocieron en el colegio. De hecho, muchos no estudiaron luego una carrera. Me parece interesante, sobre todo en comparación con otros países, que nuestra élite fuera de educación primaria y no de Harvard. Esto cambia totalmente la perspectiva con la que miras un país. En la universidad también la gente se acopla a los grandes, pero sabes si alguien vale... o si es medio tonto. Pero en el colegio te haces amigo de un tío que luego tendrás que colocar como secretario de Estado.

Estoy convencida de que esto está cambiando, de que dentro de unos años habrán pasado todos por alguna escuela de negocios, como la London School of Economics o centros por el estilo.

P. ¿Tienes un personaje favorito es este Españopoly?

R. Cebrián me gusta mucho... pero el favorito es Villar Mir. Y con diferencia. Tiene una vida muy interesante. Ha pasado por lo público y por lo privado. En la revista de antiguos alumnos del Pilar cuenta que le pidieron ser ministro, pero que no lo fue hasta que Franco murió. En realidad, antes ya había sido Secretario de Estado. Y fue Ministro con el franquismo cuando todavía no había habido cambio de gobierno, además de tener varias medallas al mérito.

Luego se adaptó, con la Transición, al papel del superempresario de éxito y lo hizo en la construcción, que tuvo el boom años después. Se le hizo marqués... Ha sabido siempre dónde estaba la chicha y cómo colocarse. Hay otros empresarios que empezaron con el franquismo, pero la historia de Villar Mir es especial. Tiene todos los ingredientes, está en todos los lados y en todas las fotos.

Imagen de civio.es
Imagen de civio.es

 

Controlar el poder

P. En el libro citas una frase de Rajoy que también traéis a colación mucho en Civio. Es cuando, como presidente del Gobierno, se le preguntó en el Senado por su reunión con Artur Mas. Contestó: “Si alguien quiere tener una reunión secreta conmigo, la tengo”.

R. Es una frase con mucho peso, porque muestra la cultura política que tenemos. Los políticos no entienden que por todo lo que hacen, en lo laboral, tienen que rendir cuentas. Trabajan para nosotros. Tienen que decirnos con quién se reúnen. A menudo se insiste en cuánto cobra uno u otro, pero sería mucho más interesante saber con quién se reune, por ejemplo, el ministro de Energía mientras está preparando la reforma eléctrica. Esos son muchos más millones que un sueldo. Esa frase en concreto, en Civio nos sorprendió sobre todo porque no había ni siquiera un atisbo de culpa o de vergüenza.

P. En Civio habéis trabajado sobre las agendas de los políticos. ¿Con qué resultados?

R. Hemos conseguido que los partidos pequeños publicaran las suyas. Nos costó muchísimo que lo hiciera Pedro Sánchez, y fue un éxito parcial, ya que dijo que no publicaría las de quienes le pidieran expresamente no hacerlo. Y cualquier persona mínimamente interesante te va a pedir no salir en esa agenda. Pero esa parte es muy importante, porque te dice de dónde salen las leyes. De otra forma, cuando hay rumores de que la reforma eléctrica la escribió una asesoría que es familia de Montoro... es imposible comprobarlo.

P. Ley clave, que tratas en el libros con varios ejemplos, es la del conflicto de intereses. En teoría, debería regular las puertas giratorias.

R. En estos años ha habido muy pocos casos en los que se hayan aplicado sanciones por esa ley. Y sigue sin publicarse cuando alguien pide la autorización para irse de una empresa y se le dice que no. No se dan las razones. Hubo mucho ruido cuando Elena Salgado fichó para la filial chilena de Endesa, pero nunca se argumentó por qué le habían dado permiso. Pero lo peor es que, como ocurre con la Ley de Transparencia, esta ley tiene sanciones de mentira, que se aplican cuando la persona ya no está en el cargo. La sanción acaba siendo la publicación de la misma en el BOE, el escarnio público.

P. Hablando de la Ley de Transparencia, se usará mucho en campaña electoral. ¿Cuál debería ser el 'abc' para un gobierno que quiera mejorarla?

R. La publicación de las agendas en una línea de huella legislativa, que permita seguir el desarrollo de una legislación. Ahora mismo, los anteproyectos de ley se hacen públicos cuando son proyectos o cuando llegan al Consejo de Estado. Con una huella abierta, participativa, en la que se puedan leer los textos, se podrá opinar basándose en algo objetivo.

Luego, no vender la publicación de sueldos como gran ejercicio de transparencia: los currículums de altos cargos, sus reuniones, de dónde vienen, si están formados... son factores mucho más importante que los salarios.

No olvidemos a los medios y el poder: los hay que reciben subvenciones y favores, otros tienen a exministros en su consejo de administración

P. ¿En Españopoly también hay medios: ¿qué papel tienen para que el juego siendo el mismo juego?

R. Yo creo que hacia los medios deberíamos tener un nivel de exigencia muy parecido al que tenemos con los partidos. En las empresas periodísticas cualquiera defiende ser importante para la democracia. Pero nadie rinde cuentas. Y no hay que olvidar su obvia relación con el poder: los que reciben determinadas subvenciones o favores (como hacer a alguien 'grande de España', que fue el caso de Godó), los que tienen a exministros en el consejo de administración (el caso de Prisa), o los que tuvieron a un actual ministros como consejero (De Guindos con Unidad Editorial).

P. ¿Te llamó alguien por el libro o por el trabajo que hacéis en "Quién Manda", el proyecto de Civio que propone un mapa del poder en España?

La secretaria de Arias Salgado me llamó antes de que publicara este libro. Quería rectificar algo: decía no era cierto que ellos privatizaran Aldeasa, de la que ahora es presidente. Y bueno, tenía un matiz porque arrancó la privatización, no la cerró. Hay quien ha escrito también por el tema de Falken y los contratos que tuvo con Defensa... Pero la que difundimos es información que ya es pública, hay poco que decir.

Quizás incluso esperaba tener más reacción del otro lado, pero es cierto que la imagen aquí preocupa muy poco. A lo público apenas le hace perder votos, y lo privado... tiene tanta maquinaria de comunicación que les da igual que uno hable mal de ellos.

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