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'The Wolves of Europe': la trama de brokers que hacía negocio con obligaciones falsas

Un grupo de intermediarios financieros son acusados de engañar a empresas de varios países europeos, España entre ellos.
Foto: 'The Wolves of Europe': la trama de brokers que hacía negocio con obligaciones falsas

El recuerdo más claro que V.L. guarda de ese despacho es el polvo que cubría los objetos. Era como si nadie hubiera estado ahí durante años. Había llegado hasta Ginebra para encontrar quien le garantizaría la financiación necesaria para seguir con la actividad de su empresa, Forcusa. La constructora, como muchas otras en España en el año 2008, se topó con la explosión de la burbuja inmobiliaria y los bancos que no soltaban crédito nuevo. V.L. llegaba al despacho de un fiduciario suizo, con la esperanza de poder seguir con su actividad. O eso le había hecho creer R. S. (Barcelona), residente en el país centroeuropeo, que se le había presentado como intermediaria entre él y la inversión para su empresa.

Estaba haciendo lo que la mayoría de empresarios en su posición habría hecho: buscar garantías que ofrecer a quien le daría liquidez para el desarrollo económico de la sociedad. Para ello se había dirigido a unos brokers financieros. Lo que ignoraba es que acababa de meterse en las manos de un grupo de brokers que, citando al último éxito hollywoodiano, bien podrían denominarse los Wolves of Europe.

R. S. y Stefano Beratto y otros expertos profesionales del sector, se habrían dedicado durante años a ofrecer obligaciones financieras falsas para engañar a varias personas y empresas como Forcusa, según los centenares de páginas de documentos judiciales recogidos en los tribunales de Italia, España y Singapur a los que El Confidencial ha tenido acceso gracias a una colaboración con el Investigative Reporting Project Italy (IRPI)Correctiv y Tages-Anzeiger. Sus nombres han llegado en tres ocasiones a las salas de los tribunales españoles y algunos de sus colaboradores intentaron llevar sus negocios hasta a la directiva del Real Madrid que habría creado Lorenz Sanz si hubiese sido elegido presidente merengue en 2006. 

Las conexiones internacionales que hacían posible este entramado, y que tocan el caso de Forcusa, han quedado plasmadas en los papeles de los juzgados que los tres medios han podido consultar. 

Su entera historia puede leerse en inglés en una página web dedicada. En España, el caso de Forcusa sigue parado en el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid. La persona que llevó a V.L. hasta Ginebra, R. S., está imputada por un presunto delito de estafa en este y en un segundo caso. A pesar de su petición ante la justicia, tiene que comparecer una vez al mes ante las autoridades españolas. Forcusa, en cambio, ha pasado de los más de 300 empleados con los que contaba en 2008 a estar, hoy, en fase de liquidación.

La trama

El modus operandi, según los documentos y los testimonios personales a los que ha tenido acceso este periódico, siempre era parecido. Cuando V.L. tuvo que pedir un préstamo para la construcción de dos proyectos concretos, se dirigió a una entidad bancaria. Pero era 9 de abril de 2008 y Forcusa, una empresa con más de 300 trabajadores en toda España. Lehman Brothers quebraría cinco meses después y la economía española ya empezaba a acusar los efectos del estallido de la burbuja inmobiliaria: los bancos cerraban el grifo.

Fue por ello que V.L., gracias un amigo gallego, se puso en contacto con R. S.. La mujer, a través de la empresa que dirigía, ManufacturerTrastt Bank UK, registrada en Reino Unido, habría sido la intermediaria entre la empresa y las obligaciones que quería obtener. Como cualquier broker, necesitaba ser pagada.TrasttBan Ra se llevaba 420.000 euros como comisión inicial. Diez días antes de conocer al inversor final, habría pagado otro 1%, y un 5% al recibir el préstamo. En total, se pedía a Forcusa más de un millón de euros.

Alguna llamada telefónica después, V.L., administrador de la empresa, estaba en Madrid para firmar un contrato. Como consta en los documentos judiciales, Trastt Bank Ra se llevaba 420.000 euros como comisión inicial, el 1% del préstamo que V.L. estaba buscando obtener. Diez días antes de conocer el inversor final, habría pagado otro 1%, y un 5% al recibir el préstamo. En total, se le pedía más de un millón de euros.

Firmadas las condiciones, el 22 de abril V.L. realizó una transferencia en favor de la cuenta bancaria de San Marino de propiedad de R. S., como consta en los documentos judiciales a los que ha tenido acceso este diario. Y el juego empezó: según atestigua el Registro Mercantil de Suiza, a comienzos de mayo R. S.creó, junto a José Antonio Méndez, residente en el país alpino, una Trastt Bank en Suiza. "Yo sólo era administrativo de esa sociedad, nunca firmé un contrato con nadie", asegura Méndez a este diario, que, a pesar de los esfuerzos, no ha podido hablar con R. S. y cuyos representantes legales han preferido no hacer declaraciones.

Ese mismo mes, V.L. fue hasta Park Street, una céntrica calle de Londres. Allí se encontraría con una Ana María de Santos, una mujer portuguesa que, por lo que el director de Forcusa sabía, sería el inversor a través del cual tendría acceso al crédito. Pero no era sino un intermediario más que le daría guías y consejos para que su petición no fuera rechazada.

A pesar de ello, el nuevo encuentro conllevó otra entrega de dinero. R. S., por su parte, puso en su mano las pólizas de seguro suscritas en el contrato, que servirían como caución de las cantidades entregadas para los honorarios de intermediación. Las pólizas habían sido emitidas por la firma italiana Garanzie Nord Est a cambio de un recargo de 25.000 euros.

Tras pagar por las polizas, V.L. buscó información sobre Garanzie Nord Est: la compañía había sido liquidada un mes antes.

"Más pasaban los días, más me daban largas", recuerda V.L. a este periódico. Llamada tras llamada, R. S. sólo pedía más tiempo. Y así durante dos semanas, cuando llegó la noticia: en diez días, V.L. habría conocido al inversor. Por lo tanto, como establecido en el contrato, era el momento de realizar el segundo pago: otros 420.000 euros.

Pero, de repente, desde Trastt Bank pasaron de pedir tiempo a meter prisa. Alarmado, V.L. mandó un colaborador hasta Italia para buscar información sobre Garanzie Nord Est: la compañía había sido liquidada a finales del mes de abril.

Finanzas oscuras: la mafia en Calabria

Las prisas de los brokers no eran baladíes. Así lo demuestran los documentos judiciales y la copia de la cuenta bancaria de San Marino de la principal manager de Trastt Bank: a finales de ese mes había realizado una pequeña transferencia –8.000 euros– a otra cuenta de su propiedad y una segunda transferencia, de 250.000 euros, a Sebastiano Saia.

La entrega de ese dinero a ese hombre no es un pago cualquiera. Basta con saber quién es Saia para darse cuenta de ello: defraudador financiero para las autoridades italianas y británicas, hace 20 años había tenido un ‘accidente’ con la mafia calabresa, la Ndrangheta. Entonces había conseguido salir limpio de los procesos judiciales, situación que no volvió a repetirse en 2009.

V.L. ya había podido leer su nombre en el primer contrato firmado con Trastt Bank UK. Ese día no le había dicho nada, era sólo el de una persona que garantizaba que R. S. fuera realmente la intermediaria que decía ser. Como atestigua el registro mercantil británico, esa no era la única relación comercial entre Saia y R. S..   

Pero, tras descubrir que Garanzie había sido liquidada antes de su pago, le bastó con googlear una vez el nombre de Saia para darse cuenta de con quién se había topado. Un artículo de The Independent informaba de que en 1994 este italiano había sido identificado en el Reino Unido tras una petición de extradición llegada desde su tierra. La acusación (según consta en la Ordenanza de Aplicación de la medida cautelar nr. 6080/92+3000/93 R.G.N.R., emitida por el Juzgado Ordinario de Turín el 15 de Octubre de 1993) era haber ayudado a la mafia calabresa a traficar 500 kilos de heroína entre Turquía e Italia. Conocido como "consultor financiero", ya había sido denunciado ante las autoridades en varias ocasiones en 1972 y 1980. Como estos reporteros han podido comprobar en decenas de documentos judiciales, el de 1994 no fue su último golpe: en mayo de 2009, Saia y su compañera, Beata Molnarova, fueron detenidos en Aviano, en el norte de Italia, a petición del fiscal del Estado por cometer crímenes financieros.

Foto de archivo de una operación de la Guardia di Finanza italiana
Foto de archivo de una operación de la Guardia di Finanza italiana

Tras encontrar esta información sobre Saia, V.L. comenzó a hacerse preguntas sobre las relaciones internacionales de R. S.: el italiano era la conexión entre ella y la Garanzie Nord Est.

Entonces, ¿por qué las prisas? ¿Por qué esos movimientos de cuentas bancarias a finales de abril? La policía italiana estaba detrás de la sociedad. Al final de mes de julio, la Guardia di Finanza llevó a cabo una operación para desmantelar una organización de supuestos defraudadores, sobre cuyas huellas estaban desde 2005. Fueron detenidas tres personas, y quince señaladas como parte de una trama que de cara al público se concretaba en Garanzie Nord Est. El fiscal, Giuseppe Ottomani, aseguró que había claras conexiones con el poderoso clan de la mafia de Campania, la Camorra, y en específico con el clan familiar de los Casalesi.

La última persona en ser detenida tras la operación fue Ana María Benito Dos Santos, la portuguesa –y supuesta financiadora– que V.L. había conocido en Londres. Fue imputada por fraude y asociación criminal, cargos para los cuales negoció dos años y ocho meses de reclusión, con suspensión de la pena.

El juego había sido destapado, pero V.L. empezaba un largo calvario en los tribunales. Forcusa, que no había conseguido la financiación necesaria tras el engaño, pasó a tener menos de 20 empleados en 2012. Hoy está en liquidación.

La conexión blanca

Lo que sí avanzó  fue la investigación en Italia, que llevaba varios años en marcha. Santos y sus colaboradores no habían engañado sólo a empresarios poco conocidos, como V.L. Pocos años antes, habrían intentado colarse hasta dentro el Santiago Bernabéu, templo del Real Madrid. 

Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid
Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid

Fue en el año 2006, cuando Lorenzo Sanz, antiguo presidente del club blanco y en ese momento candidato a la presidencia, necesitaba financiar su candidatura. Fue por ello que llegó a contactar justamente con Garanzie Nord Est. La trama de la GNE, con Santos en primera línea, habría recurrido a los cuarteles del BBVA de Vigo, donde se informó por un préstamo de 50 millones de euros. El préstamo, sin embargo, quedaba condicionado por la elección de Sanz como presidente, según reveló la Guardia di Finanza italiana una vez destapado el caso. El resultado no fue tal y las negociaciones se interrumpieron.

Sanz no cayó, pero V.L. sí. Y con la misma trampa: buscar financiación en bancos utilizando garantías falsas. El mismo esquema que, como contó este diario en el mes de abril, habría puesto en el jaque al gigante chino de las renovables, Suntech. La empresa, como consta en los documentos judiciales del proceso que se abrió en noviembre de 2012 en Singapur, declaró a sus inversores haber sido estafada tras adquirir unos bonos falsos gracias al representante español Javier Romero Ledesma. Romero había accedido a ellos en 2009 a través de Trastt Bank Ra, controlada por R. S. y Beratto, y Werner Richter, firma de Marco Russo. El mismo mánager español aseguró haber sido víctima de una estafa. Finalmente Suntech retiró la demanda y nunca hubo investigaciones judiciales sobre el asunto.

El nombre de la bróker española residente en Suiza, R. S., ha vuelto a aparecer en otras dos ocasiones en los tribunales españoles. Primero con el testimonio de otro pequeño empresario que aseguró haber sido estafado y ejerció de testigo clave en el proceso de Forcusa. Y después, en 2013, cuando la empresa española Comunicación Media Estrategia de Comunicación y Acción denunció haber pagado a Trastt Bank, en un banco suizo, 70.000 euros. El análisis de este pago y del caso de Forcusa sirvió al Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona para establecer que se trataba de una "salida fraudulenta de bienes".

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Consulte la historia completa, en inglés, de los Wolves of Europe. Han colaborado: Cecilia Anesi, Leo Sisti (IRPI.eu - Italia), David Crawford, Daniel Drepper (Corretiv.org), Julian Schmidli (Tages Anzeiger). El equipo agradece al periodista Craig Shaw la búsqueda de informaciones sobre el caso en Inglaterra. 

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