El futuro judicial del rey Juan Carlos podría sufrir su primer revés este mismo viernes o a, más tardar, el próximo lunes. Albert Solà Jiménez, el catalán que reclama desde hace años ser hijo ilegítimo del rey Juan Carlos, aprovechará la abdicación del monarca para ampliar su demanda de filiación contra él de forma inmediata. Hasta ahora, todo intento judicial por esclarecer su filiación se ha dado siempre de bruces con el muro de la inviolabilidad del rey, condición que Don Juan Carlos perderá a partir de la medianoche, cuando se haga efectiva su abdicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

La nueva situación del Rey, no resuelta en la ley orgánica de abdicación aprobada este martes por el Senado en su último trámite parlamentario, abre un vacío legal al que Albert Solà y su abogado, Francesc Bueno, van a aferrarse para tratar de demostrar que Solà es el hijo primogénito de Don Juan Carlos de Borbón. Por ello, en los próximos días presentarán un escrito de ampliación a la demanda que ya registraron en el pasado mes de octubre y que, aunque fue inadmitida a trámite, fue recurrida (recurso 630/2014) y se encuentra ahora en la sección 24 de la Audiencia Provincial Civil de Madrid, donde se deliberará, en principio, el próximo 9 de septiembre. Aunque el futuro aforamiento del Rey, pendiente todavía de ser regulado por ley, podría hacer que este caso acabe finalmente en el Tribunal Supremo. 

El abogado de Albert Solà explica a El Confidencial que, una vez que la abdicación sea efectiva y el rey pierda su inviolabilidad, presentará un escrito de ampliación de la demanda ante la Audiencia ateniéndose a lo que establece el artículo 286 de la Ley de Enjuiciamiento Civil para los “hechos nuevos o de nueva noticia”. Dicho artículo establece que, si “antes de comenzar a transcurrir el plazo para dictar sentencia, ocurriese o se conociese algún hecho de relevancia para la decisión del pleito, las partes podrán hacer valer ese hecho, alegándolo de inmediato por medio de escrito”. Francesc Bueno presentará pues esta pérdida de la inviolabilidad, que fue la razón por la que no se admitió a trámite la última demanda que presentaron en octubre, como este “hecho nuevo o de nueva noticia”.

El Rey perderá su condición de inviolable a partir de las cero horas del 19 de junio (EFE).El Rey perderá su condición de inviolable a partir de las cero horas del 19 de junio (EFE).

Albert Solá lleva varios años luchando para reclamar su condición de hijo primogénito del rey Juan Carlos y de María Bach Ramón. En octubre presentó una segunda demanda de filiación ante el Juzgado de Primera Instancia número 34 de Madrid en la que aportaban nuevas pruebas que tenían por objeto evidenciar la filiación (entre ellas dos cartas firmadas por la Casa del Rey) y se incluía también en la reclamación a la madre biológica con la intención de esquivar el concepto de la inviolabilidad. Con ese mismo objetivo, solicitaron también que, en caso de que el rey fuera inviolable, se exhume el cadáver de Don Juan, el conde de Barcelona, que reposa aún en el Pudridero del Panteón de Reyes del Escorial, para que se le realizasen las pruebas de ADN pertinentes para la demanda. “La prueba de ADN por vía judicial sólo puede ser por línea recta: padre, madre, abuelo, bisabuelo… Descendientes o ascendientes”, explica el abogado a El Confidencial.

Bueno añade que, en este caso, además de esgrimir el citado artículo 286 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, aportará jurisprudencia española y europea sobre el concepto de la inviolabilidad para tratar de argumentar que esta figura sirve para garantizar el normal funcionamiento de las instituciones y no para blindar a las personas que la ostentan y que, por tanto, no es extensible a la vía civil.

Sea como fuere, el abogado recuerda que, en su inadmisión a trámite, el juzgado de primera instancia no se pronunció sobre la posible exhumación de Don Juan de Borbón. En su resolución, de siete folios, el magistrado se limitó a justificar la inexistencia de irresponsabilidad política del Jefe del Estado en la tradición de los textos constitucionales de todos los regímenes democráticos actuales, “bien correspondan a regímenes políticos monárquicos o republicanos”, y asegura, algo que ha generado siempre debate incluso entre catedráticos de Derecho, que “está al margen de cualquier acción que se dirija contra su persona, incluidas las que se ejerciten ante la jurisdicción civil, como es la que tiene por objeto la reclamación de la paternidad”.

Hijo primogénito de Don Juan Carlos

A mediados de los años cincuenta, el por aquel entonces príncipe Juan Carlos hizo un viaje desde la Academia Militar de Zaragoza, donde se encontraba estudiando, a Barcelona. Allí, siempre según el relato de Solà, conoció a María Bach Ramón, hija de una familia de conocidos banqueros de la ciudad, que daría a luz a Albert en 1956. “Poco antes de nacer yo, el Rey le comunicó la noticia a varios de sus amigos”, sostiene Solà.

Tras el parto, unas enfermeras de la Maternidad de Barcelona arrebataron el niño a María Bach y lo llevaron a Ibiza, lugar en el que estuvo hasta 1961. Pasada su estancia en la isla balear, regresó a Barcelona y en 1964 fue adoptado por la familia Solà Jiménez, de Sant Climent de Peralta. Al empezar a investigar sobre su familia biológica, Albert descubrió en unos documentos que aparecía la expresión “chupete verde”, una acotación que, según algunos historiadores consultados por él, hace referencia a los bebés de sangre real.

En 2012, tal y como publicó Vanitatis, conoció a su hermanastra Ingrid Sartiau, residente en Gante, y que también reclama ser hija ilegítima de Don Juan Carlos. Unas pruebas de ADN confirmaron al 91% que ambos comparten progenitor. Ingrid sostiene que su madre, Liliane Sartiau, conoció al monarca en 1956, en Francia. La pareja se reencontró en 1966, en una feria en Luxemburgo, y nueve meses más tarde nació ella.