Entrevista a luis roldán: 20 años de su fuga

"Paesa se quedó con todo el dinero y además el ministro Belloch le pagó 1,8 millones"

Han transcurrido veinte años de la fuga de Luis Roldán y la Justicia se ha visto impotente para recuperar el dinero del botín. El exdirector de la Guardia Civil habla ahora para El Confidencial
Foto: Luis Roldán (EFE)
Luis Roldán (EFE)

Han transcurrido veinte años de la fuga de Luis Roldán y la Justicia se ha visto impotente para recuperar el dinero del botín. Paesa, el espía y encantador de serpientes, logró ocultar y blanquear el dinero para, finalmente, desviarlo a sus cuentas secretas. Mientras tanto, el exdirector de la Guardia Civil fue condenado por delitos fiscales, falsificación de documentos, estafa, cohecho y malversación a 31 años de cárcel y permaneció quince años entre rejas.

Dos décadas después, en una entrevista exclusiva a El Confidencial, Roldán se introduce en el túnel del tiempo para, tras reconocer sus errores y su responsabilidad, concluir que el dinero que él ocultaba en una cuenta suiza fue a parar a las arcar personales de Francisco Paesa. El agente secreto se quedó con el botín sin que Juan Alberto Belloch, el entonces ministro de Justicia e Interior, y la Policía hicieran nada para impedirlo o recuperarlo. "No hay ninguna posibilidad legal, ninguna, de que puedan reabrirse las investigaciones. Está todo prescrito y perdido. Ya me lo dijeron en la Fiscalía hace cuatro años. No hay explicación posible para entenderlo, pero es así. Todo está archivado. También el delito de blanqueo. Paesa me engañó y se salió con la suya. Es lo que hay".

A Roldán no le queda ninguna duda de que el dinero lo tiene el espía que colaboró con los Gobiernos de Felipe González en la lucha antiterrorista y en la guerra sucia contra ETA. "El dinero lo tiene Paesa. Qué le voy a decir yo a usted que no sepa, si ha sido el último que ha podido hablar con él en París. El dinero lo tiene Paesa o se lo ha gastado. El que quiera creerlo que lo crea y, si no, me da lo mismo. Ya me gustaría tenerlo yo oculto en alguna parte del mundo. ¿Si tuviera el dinero, cree usted que viviría en las condiciones en las que hoy día vivo?".

Roldán fue director de la Guardia Civil entre 1986 y 1993.
Roldán fue director de la Guardia Civil entre 1986 y 1993.

Roldán vive en Zaragoza con una pensión de 600 euros en un piso de protección oficial que era propiedad de su madre y, por tanto, lo único que le quedó tras ser encarcelado en 1995. Los más de doce millones del botín se diluyeron entre los dedos del espía y todos sus bienes fueron incautados, embargados y subastados. "Paesa se quedó con todo el dinero, menos el que se gastó en mi año de fuga, es decir, durante mi estancia en París y el viaje a Bangkok para entregarme a la policía. También pagó a las personas que tenía a su servicio y me daban protección o hacían de enlace con él. Y no sólo se contentó con todo ese dinero, sino que además cobró del Ministerio del Interior. Belloch le pagó 1,8 millones de euros, 300 de las antiguas pesetas".

Paesa, en cambio, siempre se quejó de que sus relaciones con Roldán le perjudicaron en sus negocios y le hicieron perder mucho dinero. La realidad parece diferente: cuando Paesa percibió un millón de dólares de Roldán para que le salvara el dinero oculto en un banco de Ginebra, antes de que cayera en manos de la Justicia española, el agente secreto estaba arruinado. "Bueno, la verdad es que si se gastó el dinero era el dinero que tenía mío, no suyo. Es cierto que estuvo un año perseguido y el organizar su muerte en Tailandia le supuso un quebranto económico, pero se quedó con la caja. Él siempre manejó mi dinero y lo disfrutó".

La sobrina

Paesa no actuó solo. Como ha informado El Confidencial, fue ayudado en todo momento por sus sobrinos, sobre todo, por Beatriz García. "La sobrina era la testaferro de Paesa. Entre canallas se quedaron con el dinero mío. Después, otra vez los dos le pegaron el gran sablazo al millonario ruso Lebedev. Pero le puedo asegurar que el dinero más fácil que ganaron fue el mío. Lo tenía en su cuenta y yo estaba en la cárcel. De las muchas estafas de Paesa, la mía ha sido la más fácil. La sobrina fue un testaferro profesional. No la conocí personalmente, pero con quien sí estuve fue con el sobrino, Alfonso. El chico venía a verme con el tema del dinero. Lo mandó al Aresbank para hacer la transferencia del dinero a Ginebra antes de que interviniera la justicia. Paesa tenía un contacto en ese banco, que usaba para el tráfico de armas".

Imagen de la esquela de Paesa en El País.
Imagen de la esquela de Paesa en El País.

Han transcurrido veinte años y Roldán sigue sin entender por qué no se ha recuperado el dinero. Por qué Paesa se ha movido con tanta impunidad mientras, en cambio, ha caído sobre él todo el peso de la ley. "No quiero que se malinterpreten mis palabras. Cometí errores y los pagué. No me quejo de eso. Pero insisto en que no ha existido voluntad política para encontrar y recuperar el dinero. Mis abogados consiguieron que se leyera en el juicio la declaración de Paesa ante un juzgado de Madrid en la que el muy cínico afirmaba que el dinero era suyo y que el del señor Roldán se lo había devuelto. Se reía ante la Justicia sin que nadie se lo impidiera. Y lo peor: quedaba en libertad sin ninguna medida cautelar. Luego se demostró que me había estado viendo durante todo el tiempo en que estuve escondido en París y tampoco ocurrió nada. Se fue tan fresco. Y cuando llegó mi juicio nadie lo citó. Sólo mi abogado. Pero un listo de la Policía cursó a Interpol la citación a nombre de un tal Francisco Sánchez Paesa. ¡Qué casualidad! La Policía española se equivocaba y Paesa no aparecía. Luego, la sala pidió que se le volviera a citar, pero nadie lo encontró durante los cuatro meses que duró la vista oral. La respuesta final fue que todo había sido por un error. Conseguimos que se dedujera testimonio contra él por mentir en su declaración ante un juez y la causa se mandó a un juzgado de Instrucción de Madrid. ¿Resultado? Ninguno. Hasta hoy. Nadie me citó como denunciante o testigo y, pasado el tiempo, finalmente, lo archivaron. Entre tanto, Paesa, alertado, se hizo el muerto en Bangkok y desapareció con el dinero hasta hoy día".

El papel de Belloch

Roldán muestra una mezcla de amargura y resignación cuando recuerda aquellos pasajes de la última legislatura felipista, salpicada por sonoros escándalos de corrupción, entre ellos el suyo. Y, cómo no, recuerda el papel que desempeñó el entonces biministro Juan Alberto Belloch, quien pactó con Paesa su entrega a cambio de dinero y blindaje legal.

Juan Alberto Belloch, en Bruselas. (Efe)
Juan Alberto Belloch, en Bruselas. (Efe)

"La Policía y la Guardia Civil lo protegieron. Sigo haciéndome una pregunta: ¿qué les habría costado cazar a Paesa? Pero cómo iban a hacerlo si la Policía había suscrito un pacto con él. El acuerdo del dinero. Y él lo cumple con mi entrega. Si lo traen se lía. Porque, a quién le podía interesar su vuelta. ¿A Belloch? Es como lo del traficante de armas sirio Al Kassar. Era más útil libre como informante que entre rejas. Con Paesa pasaba lo mismo. Estaba siempre metido en líos de armas y en ese mundo se conocían todos. Además, a nadie le interesaba que su vuelta sirviera para remover el pasado. ¡Curioso! Todos los protagonistas de mi caso habían ascendido: Bermejo, González, Ferrer...".

Y por todo ello Roldán sigue teniendo claro que el Gobierno de González hizo todo lo posible por tapar y encubrir a los responsables de los papeles de Laos, farsa con la que Paesa convenció a Roldán para que regresara a España. Le aseguró, con el visto bueno de Belloch, que su entrega sería una extradición limitada por la que se libraría de los delitos que conllevaban más años de cárcel.

"A Garzón le birlaron de manera vergonzosa el caso de los papeles de Laos, porque se habían falsificado unos documentos en el extranjero y aquello era competencia de la Audiencia Nacional. Pero el fiscal general Granados impuso que se dilucidara en un juzgado ordinario. Garzón me citó como imputado pero, tras mi declaración, salí de su despacho como perjudicado. La Fiscalía recurrió la decisión de Garzón y consiguió que el delito se juzgara en la plaza de Castilla hasta que se archivó".

Todo prescrito, y Paesa impune

Veinte años después, el expediente judicial de Paesa sigue en España tan limpio como una patena. Presionó a una testigo de los GAL, vendió pistolas Sig-Sauer a ETA –con una de ellas mataron a la fiscal Carmen Tagle–, ocultó el botín de Roldán, lo blanqueó, lo trasvasó a sus cuentas, protegió al director fugado casi un año en París, falsificó los papeles de Laos, se sirvió de pasaportes falsos facilitados por Interior para ocultar su identidad, se hizo el muerto en Bangkok y revivió cuando se enteró que los delitos habían prescrito. La obra de todo un prestidigitador.

Manuel Cerdán entrevista a Paesa en París en 2005.
Manuel Cerdán entrevista a Paesa en París en 2005.

"Lo escandaloso es que este caso ya no tiene solución. Paesa puede entrar y salir de España cuantas veces quiera y, tan tranquilo, sin que le pase nada, aunque se haya demostrado por una agencia internacional de investigación que ha realizado negocios con un pasaporte falso argentino. ¿Son punibles estos comportamientos? Por supuesto, pero alguien tendría que denunciarle y demostrar que ha cometido otros delitos en España que no hayan prescrito".

Y aun con todos estos antecedentes, Roldán sabe que mucha gente sigue dudando de que él no tenga el dinero y que esté a la espera de un tiempo mejor para hacerlo aflorar. "El otro día un periodista de Zaragoza publicó que Roldán era apoderado de una empresa de 400.000 euros. Inaudito. ¿Sabe cuál era la empresa? Europe Capital, que fue incautada en 1994 por la Audiencia Provincial de Madrid pero que, al parecer, no canceló la inscripción en el registro. Una empresa a la que le incautaron todos sus bienes y propiedades. No sé lo que hicieron, pero debieron nombrar a un administrador judicial. Ese era todo el capital. Y yo era el apoderado de una empresa que ya no existía. Ya me gustaría a mí tener todo ese dinero para irme de aquí porque, mientras, todo esto es una pena adicional".

"Me tenía que haber hecho el muerto, como él me recomendaba"

A Roldán le habría gustado sentar a Paesa en el banquillo y que le hubieran obligado a devolver el dinero, pero no pudo disponer de medios para financiar una investigación ni para pagar el trabajo de los abogados. "La realidad es que no sé nada de Paesa desde que ingresé en la prisión de Ávila y recibí de manera anónima aquellas tarjetas postales con sellos de Laos. Al principio, creí que era un mensaje oculto de Paesa en el que venía a decirme: 'Tranquilo que yo estoy aquí'. Pero no, todo fue un espejismo. Desde que usted lo entrevistó en París, a finales de 2005, y le contestó aquello de que quedaba un remanente del dinero y que me lo devolvería, si me portaba bien, no he vuelto a saber nada de él. Me imagino que le hizo esas manifestaciones para cubrir su vergüenza. Si la tiene. Es un desalmado porque debe saber que vivo con una modesta pensión. Si tuviera valor me habría llamado. Tiene gracia que se considere traicionado por mí después de la que montó con los papeles de Laos. Me engañó de mala manera. Si me dicen lo que iba a ocurrir quizás me habría hecho el muerto, como él me recomendaba, pero yo quería volver a España todos los días. Me engañó de mala manera".

Roldán en 2010 (Efe)
Roldán en 2010 (Efe)

Roldán no sólo fue engañado por Paesa, sino también por el notario mayor del Reino y ministro de Justicia e Interior, el exjuez Belloch. Con la anuencia de un grupo de policías que viajaron a París para llegar a un acuerdo con Paesa y que después fueron promocionados generosamente, el espía puso en marcha el operativo de entrega.

"Los papeles que me pasó Paesa estaban firmados por Belloch y luego se demostró que el ministro participó en el engaño. A Belloch sólo le importaba que yo fuera entregado. Todo lo demás era música. Algo así como: 'Traedlo cuanto antes y después ya veremos'. De hecho, las hojas del pasaporte con los supuestos visados de Laos desaparecieron y yo las había visto antes de entregarme. Me di cuenta en comisaría de que algo fallaba. Llevaba diez mil dólares y billetes de Laos. Cuando el agente hizo la reseña de mis pertenencias y se le olvidó incluir la moneda laosiana, le dije: '¿Oiga y la moneda de Laos no la reseñan?' Tenía instrucciones de no hacerlo. Si no cometen el error de entregarme el pasaporte con las hojas arrancadas de los visados, nunca habrían aparecido los papeles de Laos. Yo insistía en que había sido extraditado, pero no aparecían los papeles. Cuando abrí el pasaporte y me percaté de que no estaba el visado, comprendí que todo era una farsa. Todo estaba montado para que la juez se riera de mí. Claro, sin papeles y sin visado, todo quedaba como una fábula urdida por Roldán y yo quedaba como un mentiroso patológico".

Roldán asume su responsabilidad, pero se queja de lo que ha venido ocurriendo en torno a la corrupción durante años. Mientras algunos como él caían, los grandes empresarios que habían formado parte de la corrupción se libraban. Según él, ninguno de los grandes constructores, todos ellos claves para que se consumara el delito de cohecho, jamás se sentó en el banquillo. "Ha habido muchos casos y condenas por cohecho. Pero para que se pueda dar ese delito tienen que participar dos personas: una que paga y otra que cobra. Si a mí me pagó Huarte o Agromán, por qué nadie de esas empresas se sentó junto a mí en el banquillo. Nadie de las grandes empresas ha sido procesado ni juzgado. Son muchísimos ejemplos y el caso Bárcenas lo ha resucitado. Ninguno de los grandes ha caído. Yo pagué por lo mío, ¿y los demás?".

España
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
25 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

ÚLTIMOS VÍDEOS

En Primera Plana (Spotlight) Trailer Subtitulado HD
Historia de una pasión - Trailer subtitulado en español (HD)
MUSTANG (Tráiler Oficial España)

ºC

ºC