550 EVASIVAS COMO 'NO LO SÉ' EN LA DECLARACIÓN

La Infanta al juez: "Por ser hija del Rey se me ha sometido a un escrutinio mayor"

La infanta Cristina insistió ante el juez José Castro el día de su declaración que entró en Aizoon porque su marido se lo pidió y tenía plena confianza en él

Foto: La infanta Cristina, seguida por su abogado, Miguel Roca (i) (Efe)
La infanta Cristina, seguida por su abogado, Miguel Roca (i) (Efe)

“Creo en la honradez de mi marido”. Con esta frase se zanjan los cientos de preguntas que el juez de Palma José Castro realiza a la infanta Cristina de Borbón durante el interrogatorio al del pasado 8 de febrero, cuyo contenido se ha conocido este jueves. (Pinche aquí para leer el texto íntegro). El instructor intenta por activa y por pasiva que la hija del Rey reconozca que sabía y conocía los actos ilícitos de su marido, además de que tenía su beneplácito y ayuda. Sin embargo, esa confesión nunca llegó. 

Ella no se despegó ni un milímetro de lo estudiado con sus abogados. No sabe y desconoce todas las actividades empresariales de su marido. Ella nunca participó en ninguna decisión de Aizoon ni de Nóos, nunca trabajó para estas. Se mantenía totalmente al margen de todo. Ni siquiera hablaba con su marido, Iñaki Urdangarin, en casa, de sus negocios o reuniones. Es cierto que ella es copartícipe al 50% de la empresa Aizoon, a la cual presuntamente su marido desvió dinero obtenido ilícitamente a través del Instituto Nóos. Pero si lo hizo fue porque su marido se lo pidió y porque cree en la honradez de su esposo y confía en él.

Esta afirmación vino después de la insistencia de Castro de obtener una explicación razonable al hecho de que la Infanta estuviera totalmente ajena a los movimientos de Urdangarin.

Juez: Luego entonces no podía hacer ninguna observación en la Junta de socios. ¿Pero adivina usted porqué se facturaban a través de Aizoon?

Infanta: No lo sé.

J: ¿No sería para deducirlos del Impuesto de Sociedades?

I: No lo creo, yo creo en la honradez de mi marido.

La Infanta intenta mantenerse al margen de todo lo que han podido hacer su marido y su socio, Diego Torres, los dos principales imputados en el caso Nóos, y se niega a creer que fue utilizada como escudo para evitar que Hacienda les persiguiera.

La declaración de la Infanta

Una de las cuestiones en las que más indaga el juez son las facturas emitidas por la infanta a Aizoon. Ella niega cualquier vinculación con la empresa: sólo firmó como partícipe porque así se lo pidió su marido, pero pagó con la tarjeta de la sociedad gastos personales.

J: “Aquí tenemos, me molesta ser tan prosaico y sacar facturas de restaurantes, de cafeterías, pero es que es así. Aquí tenemos el Hotel Los Geranios del Puerto de Sóller, muchos comensales, porque se habla de trece filetes de pollo, pues entonces tenía que haber un nutrido número de comensales, no creo que uno solo se comiera todo eso. ¿Entonces, esto tiene algo que ver con Aizoon, señora?

I: No.

Tampoco tenían nada que ver las facturas de gasolina que pasó a la empresa. No era para desplazarse para trabajos relacionados con la sociedad porque “yo nunca he hecho nada para Aizoon”. Cristina de Borbón lo deja bien claro: ella se dedicaba al cuidado de los hijos y Urdangarin a los gastos.

Concentración con motivo de la declaración de la infanta Cristina.
Concentración con motivo de la declaración de la infanta Cristina.
No hablaba de negocios con su marido, ni siquiera en casa. Tampoco sabía que se reunieron con él los dirigentes valencianos Francisco Camps y Rita Barberá en Zarzuela. La única explicación que encuentra es que se trate de temas de vela, sobre los que sí hablaba con el Rey. “Yo con el Rey hablo de temas de vela, pero no hemos entrado en los detalles, y esto del final, pues serán temas de vela, pero nada que ver con ninguna organización de ningún tipo de nada”, recalca la Infanta.

No existe la relación personal entre el matrimonio Torres-Tejeiro, tal y como mantiene Castro en su auto de imputación. Ella le aclaró que en cuatro años se reunieron únicamente dos ocasiones, una para comer y otra para cenar. Eso sí, reconoce que hicieron un préstamo al matrimonio de 400.000 euros, pero una vez más porque se lo comentó su marido y le pareció bien.

La conclusión de todo la hizo su abogado, al final del interrogatorio.

Abogado: A lo largo de su vida personal e institucional, porque ambas están indisolublemente unidas, ¿ha leído usted discursos que no ha escrito usted?

 I: En numerosas ocasiones, sí.

A: ¿Ha obedecido indicaciones que se le han dado sin cuestionarlas?

I: Así es.

A: ¿Ha ido a lugares sin preguntar a dónde iba?

I: Por supuesto.

A: No hay más preguntas, señoría.

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