Luis Roldán sufrió un asalto en su piso de la calle Platerías en mayo de 1994, una lujosa vivienda en la que había invertido parte del dinero obtenido de los fondos reservados y de comisiones ilegales. Había estallado el caso Roldán y el exdirector de la Guardia Civil se hallaba en París prófugo de la justicia.

La Policía adjudicó el robo a ladrones comunes pero el exdirector pronto se percató de que aquel asalto se debía a agentes de los servicios de información del CESID. Los falsos cacos desvalijaron la caja fuerte con importantes documentos y dejaron en la vivienda objetos de gran valor, menos un reloj que sustrajo algún caprichoso espía.

Los agentes secretos del general Alonso Manglano buscaban las copias del informe Crillon, elaborado por la agencia Kroll, con dinero de la Guardia Civil, al entonces banquero Mario Conde, y del que estaba muy preocupado el vicepresidente Serra.

Roldán no guardaba en su domicilio el informe secreto sobre  el banquero pero sí las cartas de agradecimiento que recibió del Rey y de Felipe González cuando abandonó la Guardia Civil. Los cacos con placa de funcionario también se llevaron toda la correspondencia delicada del exdirector del instituto armado.

Transcurridos los años, Roldán también sospecha de que los hombres de Manglano buscaran el documento de ETA sobre los contactos con la Casa del Rey. Pero aquel papel estaba a buen recaudo en otra caja de seguridad.