El ex magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón se reunió en privado el pasado domingo con el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, después de saltarse en un BMW X5 las largas colas de acceso al Peñón en el puesto fronterizo de La Línea de la Concepción (Cádiz), según han confirmado a El Confidencial fuentes policiales y un portavoz del Ejecutivo gibraltareño. La visita a la colonia británica de Garzón, que cenó con Picardo antes de regresar a suelo español ya en la medianoche, se produce en medio de la escalada de tensión diplomática entre Madrid y Londres, que se prolonga ya desde hace seis semanas.

El ex juez, expulsado de la carrera judicial en 2012 después de que el Tribunal Supremo le condenara a 11 años de inhabilitación por las escuchas en prisión a los presuntos cabecillas de la red Gürtel, llegó al paso fronterizo de la Verja a las 20.45 horas del pasado domingo a bordo de un BMW X5 de color azul conducido por el ex senador socialista José Carracao, que fue portavoz de su partido en la comisión de Asuntos Exteriores del Senado durante las tres últimas legislaturas y que asesora habitualmente a Picardo, una circunstancia que el PP ha cuestionado agriamente. En el vehículo viajaba una tercera persona que no ha sido identificada.

En lugar de unirse a la larga fila de automóviles que aguardaba pacientemente para cruzar el paso fronterizo -entre ellos los de cientos de gibraltareños que regresaban a la Roca después de pasar el fin de semana en España-, el vehículo de Garzón franqueó directamente la Verja para ahorrarse la espera, según las fuentes policiales consultadas. A continuación, el BMW conducido por Carracao se dirigió al aparcamiento situado junto a la aduana española, reservado exclusivamente a los funcionarios del Servicio de Aduanas, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, y que sirve también como depósito de los vehículos intervenidos en la frontera.

El exjuez Baltasar Garzón. (EFE)El exjuez Baltasar Garzón. (EFE)Un portavoz oficial del ministro principal de Gibraltar confirmó a este diario que Garzón y el ex senador del PSOE cenaron en privado con Picardo, pero rehusó precisar cuál fue el motivo del encuentro. La visita del ex juez se produjo, no obstante, sólo dos días antes de que Picardo presentase un recurso en la Corte Suprema del Peñón, el pasado martes, contra el sindicato Manos Limpias, que en agosto le denunció ante el Parlamento Europeo como "cómplice y cooperador necesario en contrabando, narcotráfico y blanqueo de capitales". El dirigente gibraltareño ha acudido a los tribunales al vencer el plazo que dio a Manos Limpias para que se retractase de sus "acusaciones falsas y maliciosas".

El sindicato ultraderechista que preside Miguel Bernad, que ha alcanzado gran notoriedad en las dos últimas décadas al personarse como acusación en decenas de procesos judiciales, se querelló contra Garzón en 2009 por presunta prevaricación -dictar a sabiendas una resolución injusta- al investigar los crímenes y desapariciones del franquismo. El ex magistrado de la Audiencia Nacional fue absuelto de ese delito en 2012 por el Tribunal Supremo, que consideró que Garzón erró, pero no prevaricó. Sin embargo, el fallo absolutorio del Supremo llegó solo una semana después de que aquél fuera expulsado de la carrera judicial. 

Desde entonces, Garzón se ha volcado en el ejercicio de la abogacía y el asesoramiento de varios gobiernos latinoamericanos en materia de derechos humanos. Además, escribe libros y artículos, da conferencias, colabora con universidades y preside su propia fundación en defensa de una jurisdicción universal. El pasado mes de julio impulsó, junto a un grupo de intelectuales, artistas y ex dirigentes políticos, la plataforma Convocatoria Cívica, que pretende "movilizar el poder ciudadano", desde posiciones progresistas, para lograr una "auténtica democracia".