Mariano Rajoy convocó al comité ejecutivo del Partido Popular para el 2 de septiembre, y lo hizo nada más volver al Palacio de la Moncloa después de sus vacaciones en Galicia. Pero en fuentes de la dirección del PP descartan que la fecha elegida se deba a urgencia alguna en anunciar cambios o de personal. Todo lo contrario. Entre los dirigentes del PP que vuelven a sus despachos de Génova 13 prevalece la teoría de que el jefe del Ejecutivo no moverá ficha por el caso Bárcenas hasta que la investigación judicial no se sustancie y pueda dar pie a esos cambios.

Con la elección de la fecha de reinicio de las reuniones del comité ejecutivo, Rajoy también ha buscado dar imagen de normalidad absoluta. Se convoca en la primera semana hábil después de las vacaciones, justo después del primer acto político del presidente del partido (mitin del día 31 en Pontevedra). También se adecúa la cita a las obligaciones institucionales del jefe del Ejecutivo: a la semana siguiente viaja a San Petersburgo para asistir al G-20 y el día 7 tiene que estar en Buenos Aires para apoyar la candidatura de Madrid a celebrar los Juegos Olímpicos de 2020.

En medios de la dirección del PP consideran “una serpiente de verano” la teoría, muy extendida, de que Rajoy vaya a hacer grandes cambios en el partido como respuesta al caso Bárcenas y para empezar el curso. Atribuyen la especie a los deseos y enfrentamientos personales de algunos dirigentes del partido, pero destacan que Rajoy es el que manda y “no son su estilo” las decisiones drásticas o tajantes hasta que no se carga de motivos y argumentos. Sobre todo en los cambios de personal.

En el PP se reiteran en el principio de que el caso Bárcenas está en trámite judicial y cualquier respuesta política está pendiente de que las investigaciones del juez Ruz se sustancien en algo concreto: delitos, imputaciones o responsabilidades de algún tipo que pudieran señalar a sus dirigentes. Y por la marcha del caso en las citadas fuentes descartan que hasta “superado el otoño” pueda quedar encauzado.

De momento, la dirección del PP tiene pendiente convocar para octubre o noviembre la Convención Nacional del partido, cita anual que se celebra cuando no toca congreso ordinario. Esta sirve para evaluar la marcha del proyecto político y cuestiones programáticas, no para cambiar a los miembros del comité ejecutivo elegidos por el máximo órgano del partido. No obstante, al ser 2014, de nuevo, año electoral (comicios europeos en mayo) y estar en el ecuador de la legislatura, en fuentes del PP dan por hecho que a partir de este otoño Rajoy sí puede “fortalecer” la dirección con incorporaciones o cambios de papeles entre sus miembros.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, abandona la Audiencia Nacional tras prestar declaración. (EFE)La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, abandona la Audiencia Nacional tras prestar declaración. (EFE)Con esas previsiones, el comité ejecutivo de los populares despierta expectación interna por oír el informe que debe emitir la secretaria general, María Dolores de Cospedal, sobre su labor y donde se espera que aluda a la defensa del partido tanto de las acusaciones de Bárcenas como del uso que hace la oposición del caso.

De Mariano Rajoy se espera, además, un balance de la acción del Gobierno y algún anuncio que sirva para reconciliarse con su propio electorado por la vía de recuperar compromisos electorales como el de frenar la presión fiscal.

Durante las vacaciones, los portavoces del PSOE se han empeñado en dar por hecho e incluso sostener como realidad acuñada que ya está probada ante el juez la doble contabilidad del PP, su financiación ilegal y el reparto de dinero negro entre sus dirigentes. En el Grupo Popular esperan que con la reanudación del curso sus portavoces en el partido y en el Parlamento acierten a combatir esas ideas, sostenidas en las acusaciones de Bárcenas, que tanto daño les hacen ante la opinión pública.