CINCO MIL AFECTADOS SIGUEN PENDIENTES DE AYUDAS

Terremoto de Lorca, año II: hablan los olvidados por la burocracia

Muchos de los vecinos afectados por el terremoto de Lorca de hace dos años se llevaron otro buen susto el pasado martes por la tarde y

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Terremoto de Lorca, año II: hablan los olvidados por la burocracia
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Muchos de los vecinos afectados por el terremoto de Lorca de hace dos años se llevaron otro buen susto el pasado martes por la tarde y se fueron a la cama acongojados. Acababan de recibir un sms de la Consejería murciana de Obras Públicas pidiéndoles que volvieran a presentar en el ayuntamiento toda la documentación ya entregada para poder recibir las ayudas públicas de urgencia para alquiler de viviendas sustitutorias de las que quedaron inhabitables por los dos seísmos que asolaron la Ciudad del Sol el 11 de mayo de 2011.

Dos años después, lo menos que había entre los que formaron durante tres días la larga cola en la ventanilla única de la Comunidad Autónoma habilitada en el consistorio era indignación y rabia a duras penas contenida. Porque las ayudas públicas para poder pagar los alquileres de otras viviendas donde vivir siguen sin llegar: sólo un 25% de las 1.150 familias que vieron sus hogares demolidos han recibido el adelanto para alquiler de los cuatro primeros meses tras el terremoto. El resto, el 75%, no recibió nada. Y, desde noviembre de 2011, tampoco se ha pagado la renta a esa cuarta parte supuestamente afortunada que tuvo la suerte de cobrar algo.

Hay 1.073 expedientes de ayuda al alquiler iniciados hace dos años y que se repartirían sobre el papel los 7,5 millones de euros aprobados por la Comisión Mixta de Comunidad Autónoma, Presidencia del Gobierno y Ayuntamiento de Lorca. Se ha pagado sólo una cuarta parte de esa cantidad, según los recuentos hechos por la Asamblea de Vecinos de Lorca Afectados por el Terremoto (AVLAT).

Las comparaciones son odiosas, pero quienes no reciben ayuda ven que cientos de miles de euros han fluido sin problemas aparentes para rehabilitar iglesias y conventosEl resto de dinero “está en el ICO” (Instituto de Crédito Oficial), asegura Inmaculada García, Comisionada del Gobierno para Lorca, pero no se ha podido entregar porque a las solicitudes les faltan requisitos o datos necesarios para completar los expedientes. Problema meramente burocrático y de cumplimiento de requisitos, según ella. Dos años después, los vecinos afectados esperan y desesperan cuando ven cómo sí que ha habido dinero, y mucho dinero, para las reparaciones, reconstrucciones y apuntalamientos de edificios religosos como iglesias y conventos, de otros civiles e incluso infraestructuras por un total de 667,5 millones de euros.

A ellos, a las aproximadamente 5.000 personas pendientes de la ayuda de alquileres, un 5% de la población total de Lorca, los problemas burocráticos les tienen a dos velas. Y no acaban de creerse que el envío masivo de sms del martes venga a significar que la inmensa mayoría de solicitudes pendientes estaba mal hecha. “¿Cómo se explica esto dos años después de los terremotos?”, se pregunta Juan Carlos Segura, portavoz de AVLAT. “¿Y cómo se explica que ni siquiera han seguido pagando a los pocos que recibieron la ayuda para los primeros cuatro meses de alquiler al principio?”, insiste.

Iglesias y conventos sí han sido reparados

Las comparaciones son odiosas, pero quienes no reciben ayuda, y no pueden volver a sus viviendas demolidas o dañadas, ven que cientos de miles de euros han fluido sin problemas aparentes para rehabilitar, reparar o reconstruir los muchos edificios históricos dañados que forman parte del Patrimonio lorquino: iglesias y conventos mayoritariamente.

La mayoría de ellos son de propietario único, la Iglesia católica o alguna institución religiosa, cosas que ha facilitado los trámites, explica la comisionada. Nadie en Lorca discute la importancia de reparar el Patrimonio Histórico.Tampoco niega nadie que ese asunto ha funcionado. “Es muy importante el Patrimonio, sí, pero antes que las piedras, por mucho arte y mucha historia que tengan, está el más humilde de los indigentes, el más humilde de los ciudadanos”, dijo Juan Carlos Segura en la concentración de protesta que centenares de afectados celebraron en la plaza Calderón. 

La gran mayoría de ellos son o eran habitantes del barrio de La Viña, un barrio modesto en el extremo oeste de Lorca que fue el más afectado por los dos terremotos vespertinos del 11 de mayo de hace dos años. En la zona hay movimiento. Se están reedificando edificios que sustituyen a los que hubo que derribar tras los seísmos.

“De las 1152 viviendas demolidas, en 264 edificios, se han dado licencias de construcción a 1.000 y se están reconstruyendo 430, de ellas unas 200 en La Viña”, tira de datos la responsable de la Comisión Mixta para Lorca, organismo de la Presidencia del Gobierno que dirige Inmaculada García con rango de secretaria de Estado para coordinar la administración central con la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento.

Los vecinos exigen ayuda rápida

En La Viña, como en toda Lorca, se ven grúas, hormigoneras, albañiles trabajando. Nada que ver con lo que se veía hace un año, cuando doce meses después del terremoto todo seguía prácticamente igual. Pero en ese barrio se ven también edificios apuntalados, viviendas cerradas, solares limpios donde antes había bloques habitados. Y pancartas colgadas de las ventanas exigiendo ayuda rápida, para ya mismo, porque han pasado 24 meses.

“La impresión que dan las grúas es engañosa”, afirma Miguel Ángel, un vecino de La Viña activo en la AVALT. “Se están reconstruyendo sólo un tercio de las 1.250 viviendas demolidas y quedan otras 110 en ruina económica y sin derribar”. La reconstrucción la afrontan los propios vecinos con las compensaciones del Consorcio de Seguros fundamentalmente, “sin ayudas directas”, añade. 

Para muestra un botón. Junto a La Viña, en San Fernando se terminaron de demoler hace apenas cinco meses los ocho bloques ruinosos que albergaban a 232 familias desde que fueron construidos un año después de la riada de 1973. Cerca de la zona, 13 casas prefabricadas suministradas por Cruz Roja tras los seísmos de 2011 siguen ocupadas por otras tantas familias de aquellos bloques. El resto sigue sin realojar. Forman parte de los 1.073 expedientes de ayuda al alquiler sin resolver, mantiene Juan Carlos Segura.

Edificios públicos, rehabilitados

Sorprende, por ejemplo, comparar no sólo la diligencia con que se han acometido las rehabilitaciones y reparaciones de edificios religiosos sino también la rapidez con que el Ministerio del Interior ha vuelto a levantar la casa cuartel de la Guardia Civil, casi lista para inaugurar, con el estado de los dos institutos de enseñanza, competencia de la Consejería de Educación, que tuvieron que ser abandonados.

Uno, el Ros Giner, fue derribado y acaba de salir a licitación la nueva obra. No estará listo para la docencia hasta el curso 2014-2015. El otro, el Ramón Arcas, sigue como estaba aunque, al ser las reparaciones de menor importancia que las del primero, la comisionada asegura que podrá volver a utilizarse antes de que entre en funcionamiento aquél. La comunidad educativa de Lorca no está precisamente satisfecha con esta gestón, aunque la comisionada García asegura que el retraso en esos dos institutos se debe a que se optó por poner en condiciones “inmediatamente” los 36 colegios afectados “porque son niños más pequeños”.
Sólo un 25% de las 1.150 familias que vieron sus hogares demolidos han recibido el adelanto para alquiler de los cuatro primeros meses tras el terremoto

Otro tanto ocurre con el Centro de Salud Lorca Centro, que colapsó aquella aciaga tarde de mayo. Sus servicios se prestan desde entonces en el viejo Hospital Santa Rosa de Lima, también hecho después de la riada de 1973, y habilitado ahora de prisa y corriendo como sustitutivo.

Los retrasos o dificultades que se están dando “no son problemas económicos, ni de actitud ni de preocupación”, dice la comisionada García, quien asegura que los procedimientos establecidos en la Ley de Subvenciones y en su Reglamento de 2006 deben ser cumplidos. Otra cosa sería si, en su momento, se hubiera promulgado una ley de excepcionalidad para Lorca. Todo hubiera sido mucho más ágil y directo, cree. Pero muchos vecinos y los portavoces de la AVALT piensan que algo debe estar fallando en la gestión. No le ven otra explicación a que, muchos meses después, les hayan vuelto a pedir los papeles para obtener ayudas que ya habían entregado anteriormente, como ocurrió el martes pasado.

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