PARA INTERNACIONALIZAR LA VOTACIÓN EL 25 DE MAYO

Artur Mas estudia hacer coincidir la consulta independentista con las elecciones europeas

El presidente catalán, Artur Mas, estudia convocar la consulta independentista el 25 de mayo de 2014, haciéndola coincidir con las elecciones europeas, según señalan fuentes de CiU. Esta
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Artur Mas estudia hacer coincidir la consulta independentista con las elecciones europeas

El presidente catalán, Artur Mas, estudia convocar la consulta independentista el 25 de mayo de 2014, haciéndola coincidir con las elecciones europeas, según señalan fuentes de CiU. Esta estrategia, elaborada por el entorno del president, buscaría internacionalizar la votación y al mismo tiempo dificultar una intervención del Gobierno de Mariano Rajoy, que podría vetar la consulta con la ley en la mano.

Antes de esta alternativa, la intención de ERC era convocar la votación el 11 de septiembre de 2014 coincidiendo con el tercer centenario de la derrota de 1714 para aprovechar el sentimiento nacionalista de la fecha. Pero en CiU son más pragmáticos y barajan adelantar la consulta a mayo del año que viene, cinco meses antes, para que coincida con las elecciones europeas.

Las mayores dificultades serían dos: conseguir una buena participación en unas votaciones que tradicionalmente tienen poco seguimiento y ganar de una manera holgada: fuentes de CiU marcan como objetivo un 60% para el “sí”. En CiU señalan que, pese a todo, la opción más probable se sitúa en los últimos cuatro meses del año próximo y que se intentará buscar una fórmula que permita contentar tanto a Unió como a ERC. 

Fuentes de CDC, en cambio, han señalado que esta opción de hacer coincidir la consulta con las europeas se planteó este pasado sábado en Cardona, en el Primer Encuentro General de Convergencia Democrática de Cataluña que ha reunido a presidentes comarcales, presidentes sectoriales, presidentes de federación y los miembros del comité ejecutivo del partido.

CDC definió el encuentro como una forma para "hacer una puesta en común y reforzar nuestro compromiso con la hoja de ruta que hemos fijado de acuerdo conun mandato congresual y de acuerdo con lo que para nosotros es importante: el contrato que hicimos suscribir con los catalanes y las catalanas en las últimas elecciones al Parlamento de Cataluña". En realidad fue una forma en la que el partido cerraba filas ante las dudas de algunos consellers del Gobierno de Artur Mas de llevar a cabo la consulta sin alcanzar un acuerdo con el Gobierno de Mariano Rajoy.

Clima de confrontación

Como mínimo, cinco consellers son reticentes al plan soberanista, tal y como lo plantea el sector más a favor de la ruptura. El que más ha explicitado sus reservas es Germà Gordó, máximo responsable de Justicia. A su lado estarían el de Territorio y Sostenibilidad, Santi Vila, y los consellers de Unió: Ramón Espadaler (Interior), Joana Ortega (vicepresidenta) y Josep Maria Pelegrí (Agricultura). No tanto por estar en contra de la consulta, sino porque entienden que la misma sólo es posible si se pacta con el Gobierno. Todos ellos temen lo peor: que la votación sobre la independencia sea calificada de ilegal y que la Generalitat acabe suspendida por el Ejecutivo español, en un clima de confrontación abierta con Madrid. 

En el polo opuesto, que en este momento son mayoritarios en el partido y apoyan la iniciativa, estarían el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, junto con la consejera de Educación, Irene Rigau, y el titular de Cultura, Ferran Mascarell.

Dificultar la intervención estatal

El plan de que la votación coincida con las europeas busca tener una alternativa en caso de que, como se prevé, fracasen las conversaciones para acordar la consulta y, sobre todo, que el Gobierno español no pueda suspenderla, con toda Europa mirando el proceso. Evidentemente, no sería vinculante, pero sus resultados tendrían mayor repercusión internacional y quedaría legitimada democráticamente.

En CDC todavía no tienen claro cómo llevarla a cabo. No podría utilizarse el censo de las europeas porque eso no sería legal. Otra alternativa sería usar el padrón municipal o la base de datos sanitaria, con la que utilizar el listado de votantes potenciales. Tampoco está claro el papel que tendrían los colegios electorales o la manera en que quedarían vinculadas las dos urnas en esa jornada electoral.

La nueva Ley de Consultas que se está tramitando en el Parlament, con el apoyo de CiU, PSC, ERC y las CUP, en principio, permitiría convocar la votación sin tener que pedir permiso al Gobierno central. Como muy tarde se prevé que la Ley de Consultas esté lista para el próximo mes de septiembre, tiempo suficiente para convocar la primera consulta en mayo del año que viene, justo con las europeas.

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