APROVECHANDO EL CASO BÁRCENAS

Aguirre se pavonea como la Esperanza blanca del PP en la semana negra de Rajoy

“Si vuelvo, es que España está muy mal”. Así contestaba el 4 de diciembre pasado Esperanza Aguirre en un falso off the record a una reducida
Foto: Aguirre se pavonea como la Esperanza blanca del PP en la semana negra de Rajoy
Aguirre se pavonea como la Esperanza blanca del PP en la semana negra de Rajoy

“Si vuelvo, es que España está muy mal”. Así contestaba el 4 de diciembre pasado Esperanza Aguirre en un falso off the record a una reducida audiencia de fieles del mundo del espectáculo y la alta sociedad madrileña que reclamaba su regreso inmediato a primera línea de la política. Un mes y medio después, la lideresa está de vuelta: en la semana más negra para el PP de Rajoy y para el líder del partido, Esperanza Aguirre se ha paseado por todas las cadenas de televisión y las principales emisoras de radio para ejercer -con la colaboración esporádica de Jaime Mayor Oreja y ante el silencio y los problemas de Alfredo Pérez Rubalcaba- de verdadera líder de la oposición al marianismo.

La semana arrancó con la decisión -tan sorpresiva como cuando dejó la Presidencia de Madrid “por motivos personales”-  de abandonar sus escasos tres meses como funcionaria de turismo en el Ministerio de Industria y fichar por una empresa de cazatalentos cien por cien catalana. Lo que debería haber sido objeto de crítica por su poco apego al puesto de funcionaria -cuya plaza mantuvo y mantiene por mor de los servicios especiales y las excedencias- los acontecimientos se ha acabado convirtiendo en una campaña de imagen de la expresidenta que, al parecer, está más de vuelta que nunca.

El terremoto de Luis Bárcenas, con los 22 millones en cuentas suizas y los supuestos sobres que repartía en Génova a la cúpula del partido, se llevaba por delante la reapertura de la investigación del ático de lujo de su delfín, Ignacio González, y dejaba campo libre a Aguirre para cobrarse viejas afrentas. “Si se confirma, es un enorme escándalo político y financiero” que hay que investigar caiga quien caiga, y con celeridad. Su mensaje -que sonaba a reproche por la tozudez de Rajoy en mantener a Bárcenas como tesorero cuando el sumario le señalaba claramente- es que a ella no le “tembló el pulso a la hora de cortar cabezas: consejero, concejales, alcaldes…”. “No quiero ponerme como ejemplo, pero…”. Aguirre en estado puro: una televisión tras otra, una tertulia tras otra, exhibe su “rapidez a la hora de cercenar” la rama madrileña de Gürtel mientras Luis el cabrón se mantenía en Génova y se le pagaba hasta el abogado.

El martes, justo la víspera de que se destapara el caso de las cuentas suizas, gente muy cercana del entorno de Esperanza Aguirre advertía de que su paso a la esfera privada era “todo un aviso a navegantes: ahora tendrá más dinero y mucho más tiempo”. Efectivamente, a Luis Conde, su nuevo jefe, le ha prometido que dedicará a la empresa de cazatalentos “un 20% del tiempo”. Le queda un enorme 80%  -“antes tenía que fichar incluso en el ministerio y tenía toda la mañana ocupada”, aseguran en la Comunidad- para dedicarse a hacer política. Porque si algo ha repetido una y otra vez esta semana Esperanza Aguirre es que es la presidenta del PP de Madrid: “me quedan tres años y he sido elegida por el 97% de los militantes. Tengo todo su cariño”. Otro mensaje para Génova de que no piensa ceder su bastión sin pelear.

Fuera de la primera línea de la política, la expresidenta se siente con las manos más libres para agitar la oposición a la dirección del partido que en el Congreso del PP en 2008 la derrotó sin que, formalmente, se presentara. De aquél cónclave queda la famosa coletilla del “no me resigno” que Aguirre empleó ante los compromisarios y ante un Mariano Rajoy derrotado en las urnas por Zapatero. Casi un lustro después, y según una fuente de Génova, “el verso suelto es ella, junto con Jaime, y está encantada de ello”.

Esta semana ha vuelto a insistir en que no tiene “ninguna intención” de ser candidata a la Alcaldía de Madrid, donde “Ana lo ha estado haciendo muy bien hasta lo del Madrid Arena” (otro recado para la tragedia en la que estrenó su “hay que investigar caiga quien caiga”). Y otra persona que lleva más de una década junto a ella lo reafirmaba: “Ve la Alcaldía como una liga menor”.

Aguirre apunta más alto. Si el explosivo cóctel de corrupción y los recortes, los incumplimientos electorales, etc, sigue agrietando la figura de Mariano Rajoy, es más que plausible que éste no se presente a un segundo mandato, por desgaste personal y familiar. Y en ese horizonte se mueve ahora Esperanza Aguirre. Eso sí, “quiere medir bien sus pasos, para evitar otro resbalón como el de Valencia”, insiste gente de su confianza. Para entonces, su rival no sería Gallardón, un ministro sepultado por los problemas en el Ministerio de Justicia, sino el delfín de Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo. Así, desde luego, lo llevan viendo desde hace meses tanto Aguirre como su círculo político. Hasta entonces, seguirá como hasta ahora: aprovechando hasta el último resquicio para ser la verdadera oposición al PP de Mariano Rajoy.  

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