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Alumnos en una clase de la universidad. (Efe)
Aníbal Malvar 19/02/2012 (06:00h)
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha anunciado esta semana que el Gobierno modificará los requisitos para que los estudiantes accedan a las becas. Se primará el rendimiento académico y se tendrán menos en cuenta los recursos económicos del solicitante. “A mí las palabras de Wert me parecen un atentado contra el principio de igualdad de oportunidades”, opina Carmen Mateos, estudiante de quinto de Derecho en la Complutense de Madrid. “A todos nos gustaría estudiar muchas horas al día y sacar muy buenas notas, pero mis padres no me pueden pagar la carrera y yo tengo que trabajar para mantenerme en Madrid”.
El padre de Carmen es albañil y su madre, ama de casa. “Y ya sabes cómo está el trabajo para los albañiles en estos tiempos”. Carmen cobra 3.300 euros anuales de beca, para acceder a los cuales tiene que conseguir el 80% de los créditos de sus asignaturas. Además de asistir todos los días a clase de cuatro de la tarde a nueve de la noche, Carmen trabaja por las mañanas de dependienta en una tienda de ropa. Con este empleo, se embolsa mensualmente 400 euros.
“Con los 400 euros de la tienda me da para pagar el alquiler de un piso que comparto con otras dos chicas, y que nos sale a 1.100 euros mensuales. Con los 3.300 euros de la beca, pago el bono de transporte, la comida, los libros, los apuntes, la ropa”, enumera Carmen.
En segundo y en cuarto de carrera, Carmen no superó el porcentaje de créditos mínimo para conseguir su beca: “Me fue imposible. Mis padres tuvieron que tirar de sus ahorros para que pudiera seguir. El trabajo me quita muchas horas y, además, estudio con la preocupación constante de pensar que, si no lo consigo, voy a perder otra vez la beca. Por eso creo que las palabras de Wert son un atentado contra el principio de igualdad de oportunidades. Yo no tengo las mismas oportunidades que muchos de mis compañeros”, concluye.
Estos días circula por las redes sociales un tuit de amarga simpatía: “Cada vez que llamo a Telepizza, pierdo media hora hablando con un compañero de la facultad”. Yolanda R. se ríe cuando se lo recito. “Sí, ya lo he leído”.
Las becas, una asignación no competitiva
El ministro Wert ha dicho, textualmente, que "las becas se han convertido en una asignación no competitiva, es decir, que a partir de un determinado nivel económico se tiene el derecho a una. Es el nivel socioeconómico el que determina la beca y prácticamente no hay condicionamiento en el otorgamiento y la continuidad de la misma respecto al rendimiento".
-No estoy de acuerdo. Los pobres no tienen tanto tiempo para estudiar como los ricos.
Yolanda estudia Ingeniería de Telecomunicaciones, tiene a su padre en paro y su madre ingresa 1.000 euros mensuales como limpiadora. Trabaja los fines de semana como azafata de congresos y durante la semana imparte clases particulares. Y necesita una beca. Pero no tiene tanto tiempo para estudiar como muchos de sus compañeros .
El tiempo es un bien escaso para los estudiantes sin recursos. Así fue la pasada semana para Yolanda.:
Miércoles: hizo cola para presentarse a un casting de azafatas. Pasó allí toda la tarde sobre sus altos tacones, pero la cosa salió bien: resultó elegida. Era de noche cuando volvió a casa.
Jueves: Perdió más o menos una hora en ir a recoger el uniforme para estar presentable en el distinguido evento deportivo para el que fue seleccionada.
Viernes: desde las 12 del mediodía hasta las 10 de la noche, con media hora para comer, Yolanda estuvo recibiendo a los asistentes a ese importante evento deportivo, sonriendo mientras les colocaba pulseras de colores y los conducía a su asiento.
Sábado: Lo mismo. De la una del mediodía hasta las seis de la tarde.
Domingo: Desde las doce del mediodía hasta las seis. Tres días encima de estos tacones.
Durante la semana, la vida de Yolanda es algo más tranquila. Dedica dos horas al día de autobús en ir y volver de su pueblo hasta Gijón, donde está su facultad. Después, una media de entre tres y cuatro horas de clase en la facultad de Ingeniería de Telecomunicaciones. Y más tarde, imparte clases particulares a niños. Seis horas cada semana. Con desplazamientos medios de entre 15 y 30 minutos por clase.
Este fin de semana, Yolanda trabajará en una discoteca entre la medianoche y las cinco de la mañana promocionando una marca de bebidas. El lunes volverá a sus clases particulares… Y a buscar trabajos… Y al autobús… Y a clase… Y a cocinar la comida de mañana para llevársela en el tupper… Y a estudiar para ganarse la beca del ministro Wert.
-¿Compites en igualdad de condiciones con los estudiantes que no tienen que preocuparse de trabajar para pagarse los estudios?
-Yo creo que no.
-¿Y crees que es justo que anteponer los resultados académicos a la situación económica para conceder becas?
-No sé. Creo que no… ¿no?
-¿Tienes beca?
-Ahora no sé. Aún no sé si este año tengo beca. La solicité, pero aún no me ha llegado la notificación.
-¿Tenías beca antes?
-Sí, tuve una de mil euros al año. Este año creo que es más. Un 20% más. Pero aun no sé si me la van a dar.
-¿Qué notas tuviste?
-Llego a la beca. Más del 60% de los créditos. Supero el mínimo que piden.
-¿Y si no te la dan…?
Cuando lee la historia de Yolanda, María G., estudiante con recursos suficientes para no tener que preocuparse por su manutención, escribe vía mail: “Conozco a gente en esa situación y ciertamente podría perderse mucho talento de jóvenes que no puedan continuar sus estudios universitarios por motivos económicos. Reconozco que no es mi caso”.
María tiene 21 años, estudia Biología y posee un magnífico expediente. Pero su historia, aunque menos dura que la de Yolanda o Carmen, también tiene un lado oscuro: “En el caso de biólogos, bioquímicos, químicos, y supongo que en el resto de ramas de la Ciencia, lo que se suele hacer (yo misma) es trabajar gratis en un laboratorio para tener experiencia. En esa situación conozco a decenas de personas. Si no tienes experiencia no te pagan, y para tener experiencia necesitas trabajar gratis, por muy buenas notas que tengas. Quizá sea un poco triste que muchos de nosotros consideremos un privilegio esta situación. Importantes investigadores de España han pasado por ella”.
Como mensaje al ministro Wert, concluye: “Lo cierto es que ya es hora de que alguien hable verdaderamente de educación en este país, y no solo de Educación para la Ciudadanía y demás estupideces. Eso es solo para mantener a la gente entretenida”.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
18 COMENTARIOS
18 .- #17 Llevas razón en lo de la mayor parte de los filósofos, pero... te sorprenderías de lo que algunos saben hacer. Y no sólo ellos, sino los historiadores, filologos, músicos, etc. Hasta ellos son útiles en su rama, no te creas, pero por desgracia no hay trabajo para todos en esas ramas. Por lo que se refiere a los técnicos... de acuerdo, son necesarios, pero lo que no es necesario es becarles para que aprendan. Lo siento, pero son habilidades que se pueden adquirir sin salir -normalmente- del terruño y sin requerir mucho tiempo dedicado al estudio [en comparación con otras ramas del saber]. Cualquier persona normalita es perfectamente capaz de aprender esas tareas, y de hecho así es, y en muchos casos no llegan ni a normalitos. Todo depende de la dificultad [medida en capacidad de abstracción] de la materia a dominar. Ni de lejos un soldador requiere la inteligencia de un filósofo. Pero ni de lejos. Vamos, es que están a años luz. Y yo no soy precisamente un filósofo, sino que tiendo más al "primum vivere, deinde philosophari".
17 .- #13 Hay más de una carrera que su salida profesional es dudosa y generan titulados compitiendo a la baja por el mismo puesto, reducir la oferta y que la nota de corte de acceso sea más alta mejora la calidad y el rendimiento durante el ejercicio.
El hecho de no encotrar salidas profesionales hace que ante una perspectiva de no encontrar trabajo o que trabajos de categoría inferior esten ocupados por universiarios que no encontraron una oferta de su nivel genere más universitarios de los que se necesitan.
Preguntale a un suizo ¿estudiar en la universidad? si se puede encontrar trabajo sin problema sólo estudiaría si tiene mucho interés.
En cada fábrica se necesita un ingeniero por cada 50 empleados, ¿tenemos los sufientes técnicos formados? o un montón de filósofos y demás carreras de letras que no saben hacer un remache.
16 .- #15 Me parece que hablar de "grandes mercados" es como hacerlo del sexo de los ángeles. No hay "grandes mercados. Hay Mercado, a secas. Y en el que nos interesa, que es el de los oferentes y demandantes de trabajo, no hay ninguna necesidad de becar a estos profesionales que citas. Hay de sobra, no te preocupes, y se forman sin necesidad de becas. Estas sólo tienen sentido en aquellas áreas del conocimiento especializado que obliguen a los mejores dotados para acceder a ellas a ciertos sacrificios [sin ser extensivo y a modo de ejemplo: vivir fuera de su ciudad, gastos en material educativo, etc.] que no puedan costear por sí solos, y siempre, SIEMPRE, en aquellas áreas que previsiblemente puedan ser útiles al mercado laboral [léase la parte de la sociedad que pone en contacto a los oferentes y a los demandantes de un bien o servicio] en un plazo medio o largo.
15 .- #13 No estoy muy de acuerdo: los grandes mercados pueden estar interesados en promocionar determinadas profesiones. Y no está mal, hasta cierto punto, la connivencia entre la industria y la universidad. La sociedad, usted y yo, podemos necesitar fontaneros, pintores o electricistas.
14 .- Hablando de becas, permítanme que les explique lo que está pasando en la formación profesional.
En algunos barrios de pocos recursos, la profesora les dice a todos los alumnos que pidan una beca porque seguro que se la van a conceder. En vez de concederla antes de que acabe el curso, la conceden cuando finaliza y la dedican a comprarse ropa. No se tiene en cuenta el rendimiento académico ni el hecho de son vecinos y no necesitan instalarse en una ciudad.
Hablo de formación de un año.