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Daniel Forcada
/
Ana I. Gracia
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28/01/2012
(06:00h)
Ha tenido que ser precisamente él, Alberto Ruiz Gallardón, el otrora verso suelto del PP y hombre situado siempre en los sectores más progresistas del partido, el que ha propinado el giro de mayor calado político conservador anunciado hasta la fecha por el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. El exalcalde de Madrid que casó a parejas homosexuales cuando el asunto se trataba casi como un tema tabú, ha dado un imprevisto giro político de180 grados en la primera curva de su nueva etapa como ministro de Justicia y con una batería de medidas de marcado carácter conservador que acentúan, de nuevo, su alargado instinto político.
Aunque salen íntegras del programa del PP, estas primeras reformas suponen todo un varapalo a la cosecha del PSOE. El nuevo sistema de elección del CGPJ podría ser fatídico, por ejemplo para los intereses de la izquierda en el órgano de gobierno de los jueces, al igual que la recuperación del consentimiento de los padres en el caso de las menores que aborten, la introducción del copago o la prisión preventiva revisable para los delitos más graves y con más repercusión social.
Fue en verano de 2006 cuando Gallardón ofició en la plaza Mayor de la capital su primera boda entre personas del mismo sexo. Ante las duras críticas que recibió del Arzobispado y de su propio partido, el entonces alcalde se remitió a la igualdad de todos los ciudadanos que afirma el artículo 14 de la Constitución española. También repasó el Código Civil, y recordó a los contrayentes ante un centenar de invitados sus derechos y deberes, poniendo de manifiesto que, casar a dos personas del mismo sexo, entra dentro de la ley.
Alberto Ruiz-Gallardón es un animal político. Siempre lo ha sido. Y eso conlleva también saber adaptarse a unas nuevas circunstancias que nada tienen que ver con lo que han sido sus mandatos en el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid, en donde siempre ha gozado de un talante apreciado entre la izquierda, que nunca le ha criticado en exceso. En su particular metamorfosis, el exalcalde ha dejado atrás una etapa en la que ni siquiera siguen los que siempre le han escoltado: su número dos de toda la vida, Manuel Cobo, se ha retirado a Ifema, tras el veto de los jueces para la secretaria de Estado de Justicia, y no ha contado con su jefa de comunicación durante más de dos décadas, Marisa González, que todavía se deja ver por el Grupo Municipal Popular aunque no como directora de comunicación de la actual alcaldesa, Ana Botella.
La transformación del propio Gallardón la ha provocado su ascenso en la escalera de poder, en la que, sin apenas presupuesto, quiere emprender ahora una revolución completa de la Justicia española, aquejada desde hace décadas de problemas que parecieran endémicos como la politización crónica del CGPJ, el Tribunal Supremo o el Constitucional o el abultado colapso de los juzgados. Aspectos en los que, además, se dispone ahora a llevar a buen puerto parte del legado político de ese otro Ruiz-Gallardón, de nombre José María, que militaba en una AP bastante más derechizada junto a Manuel Fraga.
En efecto, fue su padre quien presentó en 1985 el recurso ante el Tribunal Constitucional contra la primera ley del aborto que despenalizó la interrupción del embarazo en tres supuestos y que sirvió para fijar la primera doctrina del Alto Tribunal sobre la materia. Una doctrina a la que ahora, según explicó esta misma semana el propio ministro, se quiere volver, finiquitando de un plumazo la era Zapatero en esta materia. Fue también Ruiz-Gallardón padre quien presentó ante el TC otro recurso, esta vez contra la reforma impulsada por el ministro socialista Fernando Ledesma, para que los vocales del CGPJ fueran elegidos por las Cortes y quedasen adscritos a cuotas partidistas, entonces, mayoritariamente de izquierdas.
Vuelta a los orígenes
Una semana después del fallecimiento de Manuel Fraga, mentor político del exedil, Gallardón se adentra de nuevo en sus orígenes políticos, mucho más conservadores y a la derecha de lo que él ha tratado de vender a lo largo de tantos años de coqueteo con la izquierda, que le ha cuidado, especialmente, desde las páginas del diario El País. Periódico en el que el ministro de Justicia siempre ha sido presentado como el ala moderado de un partido dividido entre halcones y palomas y en el que su siempre rival en el poder, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, representa al ala más liberal y conservadora.
El endurecimiento de su discurso queda claro con un ejemplo: Gallardón fue el primer dirigente del PP que hace ocho años se atrevió a dispensar la píldora del día después gratuitamente a todas las adolescentes que la solicitaran, incluidas las menores de 16 años, que entonces no les exigía ningún permiso paterno ni ir acompañadas de ningún mayor de edad para solicitarla. Ahora, ya como ministro de Justicia, anuncia que cambiará la ley del aborto para que las jóvenes de 16 y 17 años que pretendan interrumpir su embarazo estén obligadas a contar con el permiso paterno. Un derecho que los socialistas ofrecieron a las menores y que Gallardón ha cortado de cuajo.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
44 COMENTARIOS
44 .- #9 Buenas noches ptholome, para mi hay una diferencia entre el progre y el cutreprogre. La izquierda millonaria es cutreprogre porque ser de izquierdas le parece cool, aunque vivan en La Finca y desayunen con champagne francés. La mayoría de la clase media española es progre y por progresismo entendemos una política que evolucione de forma que beneficie, respete y proteja a la mayoría.
43 .- De una gran ambición se puede esperar cualquier cosa.
Si alguien tiene ambición ese es Gallardón. Tanto se así que ha dejado que una persona manifiestamente incompetente como Ana Botella, por ser la esposa de quien es, se quedase en su cargo. Ambición y ambición. No tiene apoyos en el Partido, pero al tiempo llegará donde quieren, si le dejan.
Por otra parte, es lógico que el Partido Popular lleve a cabo su programa, es lo propio. No obstante, ya veremos si es en pro de España o de una única visión ideológica.
42 .-
Sr Forcada:
Cada vez me asombro mas de sus comentarios y, sobre todo, de su ideologia sectaria.
Que un Sr que ha sido nmbrado ministro quiera que los jueces sean un poder independiente del ejecutivo y de los partidos politicos es quitarse la careta de progre ?
Ser progre que es , segun vd ? Pues por lo que veo dominar a los jueces y fiscales y someterlos a sus caprichos.
Así nos ha ido con el progresismo estos 8 larguisimos años. Miseria, pobreza y paro. ES ESO A LO QUE VD LLAMA PROGRESISMO ?
Por favoer, mas respeto con sus lectores.
41 .- #40 Estimado cordo, es verdad que muchos políticos no saben usar Word, y Excel ni digamos. Esto yo lo incluyo dentro de las deficiencias de nuestro peculiar Sistema. En el que los políticos ponen en sus listas electorales a sus “amiguetes”, no por conocimientos, o por valía profesional, sino por su “lealtad” [igual que la mafia siciliana], aunque sean unos zoquetes. Hasta que “los jefes” no se mentalicen que esto así no puede marchar, no hay nada que hacer, y este país andará siempre renqueante. Aunque últimamente parece que ya nos están preparando la silla de ruedas… je je je.
Un saludo.
40 .- #30 Bueno, siempre se puede justificar que nadie nace enseñado, y si tienes la suerte de disponer de un Ayudante de Cámara, no tienes necesidad de aprender informática, mejor sería decir, aprender a manejar algunos programas, como por ejemplo, Word, Excel, etc., por poner los más usuales, yo mismo, cuando en mi empresa nos empezaron a dar cursillos de informática, no tenía ni idea, ya que en una semana no se puede ser experto, y si aprendes alguna cosa más, es por la terquedad de no querer quedarte atrás, pero para ello te tienes que dar "bofetadas" con esos programas con los que apenas tienes nociones. Distinto son los programas internos con los que las empresas trabajan, tanto para sus comunicaciones internas, como laborales, empezando por sus Base de Datos, [un almacén general de datos] Control y Administración de Personal, Nóminas, Absentismo, Producción, SAP, etc., perdona, creo que me he excedido un poco. Todo esto se aprende con interés, paciencia y voluntad, cosa que la mayoría de los políticos no tiene, y en algunos casos, como uno que pedía "Auxili" mientas corría para esquivar a los indignados de Barcelona, es difícil que los pueda tener mientras corría sin vergüenza.