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El ex presidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol (EFE)
@Antonio Fernández. Barcelona 30/01/2011 (06:00h)
El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol publicó en el boletín que periódicamente edita el centro de estudios que lleva su nombre un profundo artículo de opinión donde insertaba una frase lapidaria: “La alternativa que nos dejan ya sólo podría ser la independencia”. Y ello porque “desde hace unos años, se ha ido consolidando un modelo homogeneizador, de techo competencial muy bajo, es decir, un autogobierno muy limitado y sometido a un creciente ahogo financiero”. Todo esto aboca a que el ex presidente prevea que es “el final de Cataluña como nación, lengua, cultura y conciencia colectiva. No mañana mismo, pero sí a pocas décadas vista, a través de un proceso gradual de marginación y de residualización de la catalanidad”. No es la primera vez que Pujol opina sobre temas candentes. El pasado mes de septiembre, ya había advertido que “el clima de ruptura política y emocional con España va en aumento”.
Los círculos independentistas quisieron ver en su último posicionamiento un acercamiento de Pujol a las tesis separatistas, puesto que el veterano dirigente convergente reconoce que “gente que jamás había soñado hacerlo, votaría independencia”, que el “café para todos fue un error” y que “la opción independentista es de difícil realización. La otra, la que nos impone España, la de los partidos españoles y de las instituciones españolas, no es tan difícil porque equivale a rendirse. Y a aceptar la marginación y el ahogo de Cataluña”. Sin embargo, dejaba una rendija abierta a la esperanza, ya que concluía que “mientras esperamos el día de un hipotético referéndum oficial y vinculante, los catalanes tenemos un objetivo claro: reforzarnos internamente... sin esperar demasiada ayuda ni demasiada justicia”.
En círculos políticos convergentes, se admite directamente que el ex presidente “ha echado un capote a Artur Mas en su pulso con Madrid. Teniendo en cuenta la tradicional moderación de Pujol, su declaración debe invitar a la reflexión, especialmente al Gobierno de Madrid. Los catalanes son los que más pagan al Estado, los que menos servicios reciben y, encima, son mal mirados, como si fuesen ellos los que se llevasen el dinero, cuando es al revés: Cataluña es contribuyente neta a la caja común del Estado pero no recibe nada a cambio”.
El hecho de que Pujol realizase esta ajustada manifestación no es casual. Llega en un momento que los nacionalistas consideran clave en el proceso de “recentralización del Estado” y en el momento en que el recién nombrado presidente de la Generalitat reclama al Gobierno de Madrid ayuda y mano ancha para salir de la crisis, tras llegar a una Generalitat con gravísimos problemas financieros.
“Pujol no da puntada sin hilo. Lo que ha lanzado es un aviso a navegantes, una advertencia al Gobierno de Madrid de que la sociedad catalana está en un momento de máxima tensión y de que puede acelerarse un proceso de desafección hacia España”, explica a El Confidencial un analista político catalán.
Un ex presidente sacado de la ‘nevera’
Desde las filas socialistas se critica al presidente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). En la carta semanal a la militancia que el líder del PSC, José Montilla, reanudó hace dos días, acusa: “Asistimos a notables posicionamientos públicos que nos quieren situar en la encrucijada de la independencia o la resignación, al tiempo que nos dicen que estos años de autogobierno no han merecido la pena o -en el extremo contrario- son un exceso que es preciso reconducir. Una vez más, los nacionalismos conservadores español y catalán se retroalimentan y, al mismo tiempo, se utilizan y se ayudan”.
Por su parte, el presidente del grupo socialista del Parlamento catalán, Joaquim Nadal, llegó a calificar la intervención de Pujol de “frivolidad” y su artículo de “ejercicio intelectual”, pero le recordó que, ante todo, pasó por alto su etapa como presidente de la Generalitat. Y fueron unos nada despreciables 23 años al frente del Gobierno autonómico. Otras fuentes socialistas señalaron a este diario que “a Artur Mas le faltan argumentos y peso político. Por eso, CiU ha de sacar de la nevera a Jordi Pujol, como gran pope del nacionalismo, para que le apoye”.
En Convergència se niega la instrumentalización de Pujol. “No es una persona a la que le puedes decir lo que haya de hacer”, argumentan. Y añaden: “Desde que dejó la Generalitat, ha participado en la vida pública, con intervenciones periódicas y con una actividad constante tanto en actos como en conferencias o a través de sus artículos del Centro de Estudios Jordi Pujol. Y por una opción personal, decidió no interferir en la estrategia de los partidos o en las decisiones que la propia Convergència ha tomado. En realidad, nunca se ha ido de la política, aunque participa en la política activa desde su centro de estudios. Y esto, porque la política es su vida y seguirá en ella hasta que lo fuercen a dejarla fuerzas mayores”.
Según fuentes convergentes, Pujol “no es una persona que se deje influenciar. Una de sus virtudes es el análisis estratégico que hace de la actualidad y que es respetado en todos los ámbitos. Lo que ha hecho en esta ocasión es opinar y dar su visión sobre un tema crucial, que interesa a todos y que será el punto clave para saber qué futuro tendrá Cataluña”. Por si fuera poco, subrayan que “tiene el peso suficiente como para seguir en política sin maniobrar chapuceramente como otros ex presidentes”.
En las filas de CiU, el secretario general adjunto de CDC, Oriol Pujol, lo mismo que el secretario general de Presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, coincidieron en señalar que las palabras de Pujol coinciden con las tesis y la estrategia de Artur Mas. Y sólo Josep Antoni Duran i Lleida se desmarcó públicamente de las opiniones de Pujol, aunque evitó discutirlas en público. En realidad, Duran siempre se ha mostrado adverso a las ideas independentistas y ello le acarreó, en determinados momentos, problemas con sus socios de Convergència. No obstante, una fuente de Unió Democràtica señala que “Pujol no se muestra partidario de la independencia. Quien diga eso, no se ha leído su artículo. Lo que hace es un análisis de la situación actual y no toma partido, sino que detalla los caminos que quedan. Somos los catalanes y los partidos los que han de elegir cuál es el futuro”.
Detractores y defensores
Desde los círculos independentistas se ha querido llevar el agua a su molino ERC y Solidaritat Catalana per la Independència (SI) se sintieron identificados con las afirmaciones del ex presidente e incluso este último partido le pidió que se afilie a él, porque sus tesis coinciden.
En cambio, en el PP todo son críticas. El eurodiputado Aleix Vidal-Quadras consideró las manifestaciones de Pujol de “desvaríos crepusculares” y que considera que “la desventurada Cataluña, después de la plaga de langosta tripartita, ha degenerado en una sociedad provinciana, ensimismada y regresiva que provocaría el horror de los prohombres de la Lliga si volviesen a la vida”. Y va más allá: “Si Cataluña se ve castigada por una tasa de paro de las peores de Europa [en realidad, está muy debajo de la media española] y sus cuentas públicas se hunden no es a causa de la cicatería del Gobierno central, sino del despilfarro provocado por la construcción de una nacioncilla inventada y por la voracidad de unas elites nacionalistas intervencionistas y corruptas”. El portavoz popular en el Parlamento catalán, Enric Millo, por su parte, denunció el doble discurso de CiU porque “por un lado, apuesta por la independencia de Cataluña y, por otro, es la UCI móvil de Zapatero, salvándolo siempre que pueden, hipotecando el futuro de los catalanes y de todos los españoles”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
73 COMENTARIOS
73 .- Los políticos catalanes [con el inefable Jordi a la cabeza] han conseguido el milagro de hacer creer como verdad la gran mentira que les ha posibilitado el "cortijo" en el que poder tocar poder y medrar a costa del victimismo. Hay que reconocerles el mérito de lograr que una mentira repetida hasta la saciedad acabe convirtiéndose en una "verdad" popularmente aceptada por esa minoría que ha logrado alejar de las urnas a la mayoría de catalanes que se quedan en casa, hastiados de la política como gran mentira universal.
Baste con observar la "mayoría" pírrica con que fuera aprobado ese "democrático" Estatut, o las "mayorías" con que se ha votado por la independencia en esos referendums de broma.
Sin embargo, yo también apoyo incondicionalmente la convocatoria de un referéndum por la independencia de Cataluña. Pero a condición de que se respete a rajatabla el resultado, sea cual sea. Y, por supuesto, de que, en caso de ser negativo a esa independencia, dejen de dar la vara y se retiren de la política. Ya va siendo hora de que estos chikiliquatres de la política catalana se vean retratados por la verdadera voluntad popular.
72 .- #39 Gracias pero aguantamos bien, los nacionalistas merecen el mayor de los desprecios, en el fondo saben que están jugando el tiempo de descuento y van A PERDER. No se aflija, son cobardes y aún teniendolo todo a favor, no pueden con nosotros, Tarragona 5% consultas soberanistas. En el fondo lo que necesitan es a alguien que les recuerde quien manda de verdad, porque ellos no pasan de señoritos de tercera. Aquí nos tiene a los catalanes de verdad, que por supuesto nos sentimos españolea para lo que necesite.U/S.
PD: Al abuelo no le digo nada pq es ya está mayor, pero Oriol es un HDP y va a tragar toda la quina que se merece.
71 .- #64 En Andalucía y Extremadura no hay independentistas, como en Canarias [que tiene mas paro]. No sé que derecho tiene para repartir DNI españoles. Como no hay problemas con algunos que [dicen] que se quieren ir, lo que faltaba, a los que nos sentimos españoles algún berraco nos quiere echar, por pobres. Si hubiera dicho que hay que expulsar de España a los inmigrantes rumanos, le llamarían xenófobo, pero como quiere expulsar a los extremeños y andaluces es Vd. un patriota.
70 .- This old CURMUDGEON , is really poisonous.
69 .- #58 Ni Beppe ni tú debéis pensar que sois únicos, aunque haya uno cercano a vosotros que alardee de ello, pues todos tenemos nuestra historia, nuestras experiencias, y nuestros sentimientos, y tampoco debéis pensar que sois depositarios de todas las virtudes, y que los demás acaparamos todos los defectos incluyendo ese que dices que Beppe no soporta. Ya ves, yo tampoco soporto el insulto reiterado y cobarde, ni el constante menosprecio de nadie, porque nadie es más que nadie.
Y digo estas cosas, arropado en el hecho de que he recorrido toda España, y he tenido contacto con gentes de todos sus rincones, pero sin embargo no debo haber llegado a las mismas conclusiones sobre que en unos sitios se sea más o menos hipócritas que en otros.
La conclusión a la que yo he llegado, después de tan dilatada experiencia, es que en todas partes hay gente extraordinaria, y también algún que otro h. de p., aunque afortunadamente en mucha menor medida.
Pero te aseguro que nunca he podido comprobar que ningún río tenga a su izquierda más hipócritas o mangantes que a su derecha.