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Artur Mas celebra los acuerdos alcanzados en la Cumbre (EFE).
@A.Fernández 04/04/2011 (06:00h)
Artur Mas está a punto de cumplir los 100 días de gobierno. Y, con ello, se le ha acabado también la tregua que, por cortesía, se le da a cualquier ejecutivo. Sus principales rivales, los socialistas catalanes, comenzarán esta semana una durísima oposición que será el pistoletazo de salida para marcar perfil propio y encarar la próxima campaña de las elecciones municipales, según confirmaron diversas fuentes a El Confidencial. ¿El motivo fundamental? Estamos a poco más de mes y medio de las elecciones municipales y hay que apretar el acelerador. El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) necesita como agua de mayo no perder terreno en el ámbito municipal y para ello es fundamental que movilice a su electorado.
El Gobierno catalán tiene abiertos tres grandes frentes: la pugna con el Gobierno central para recortar lo menos posible; unas elecciones municipales a la vista; y la negociación de los presupuestos del 2011 en el mes de junio (no se pudieron aprobar a finales del año pasado porque el Parlamento se había disuelto debido a la convocatoria de elecciones autonómicas). En el primero, el PSC podrá dar apoyos parciales a Artur Mas. Pero en relación a los otros dos, le saltará a la yugular cuantas veces pueda.
No es que cambie radicalmente la estrategia de los socialistas, sino que se profundizará en temas más concretos y se visualizarán los desencuentros entre las dos principales fuerzas políticas catalanas. CiU, por de pronto, necesita llegar a acuerdos para aprobar los presupuestos y nadie se lo va a poner fácil. “La gente especula sobre si daremos apoyo a los presupuestos. Pero si Mas continúa adelante con su intención de suprimir el Impuesto de Sucesiones, nosotros no nos sentaremos ni a negociar”, advierte el portavoz parlamentario del PSC, Miquel Iceta.
Además, la estrategia socialista pasará por poner de relieve las contradicciones del Gobierno, especialmente en varios ejes de actuación: el victimismo económico, las críticas partidistas al anuncio de recorte del déficit por parte del Gobierno central, los coqueteos de Artur Mas con las tesis soberanistas mientras pacta con el PP, la pasividad del Ejecutivo por la ausencia de iniciativas parlamentarias... Desde CiU, lo que se percibe es “un gran nerviosismo entre los socialistas, que temen otra debacle en las municipales, igual que les pasó en las autonómicas”, en palabras de un dirigente convergente.
Desde algunos sectores, se ha querido ver un amago de sociovergencia en estos primeros meses de Gobierno, pero desde el PSC lo niegan rotundamente. “No hemos querido entrar en una crítica sistemática y destructiva ni cortarnos las venas ni quemarnos a lo bonzo, pero hemos hecho claramente oposición”, afirma Iceta. Eso no excluye que la valoración que hace el PSC de esta primera etapa sea “decepcionante, con un balance muy negativo. Este gobierno no sabe a dónde va y comete errores continuamente. Lo único que tiene claro son los recortes a troche y moche”.
Socios preferentes de Artur Mas
Varios miembros de la Ejecutiva socialista rechazan que hubiese habido atisbos de sociovergencia, aunque desde el Partido Popular matizan que “a nadie se le escapa que el PSC es el socio preferente de Artur Mas”. Un alto cargo popular recuerda que CiU y PSC firmaron un documento de colaboración a principio de legislatura según el que los socialistas facilitaban la investidura de Mas y, a cambio, el Gobierno negociaría con ellos los temas más importantes de la legislatura.
“Nosotros hemos hecho una demostración de voluntad de llegar a acuerdos, pero el Gobierno los rehuye. Dicen que quieren llegar a ellos pero luego no los plasman. Además, en todos los temas importantes del área económica, con quien ha practicado el pactismo es con el PP. Es una forma de actuar casi esquizofrénica”, explica el secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, a este diario. Un miembro de la dirección popular contradice estas afirmaciones: “Si el Gobierno puede pactar con el PSC, lo hará. Es su prioridad. Pero eso no quita que nosotros hayamos fijado posiciones en muchos temas. Por ejemplo, hemos presentado ya siete proposiciones de ley en el Parlamento y el Gobierno no ha presentado ni una. Ante esta situación, es lógico que CiU hubiese secundado algunas de las propuestas que hemos hecho”.
En esto, coincide con el secretario de Organización socialista. “El Gobierno ha demostrado que no tiene ni propuestas ni proyecto ni plan. Está instalado en una improvisación total, salvo por algunas promesas personales que hizo Mas durante la campaña. En el gabinete, cada uno aplica su ideología y no hay un proyecto común. Por ejemplo, cuando plantea un recorte del 10% del gasto lo hace sin criterio económico alguno. Pero cuando se plantea una cuestión de estas características, se ha de valorar muy bien y recortar en un lado pero meter en otro. En resumen, este Gobierno es todo imagen pero no tiene contenido”, afirma Zaragoza.
El portavoz de Ciudadanos, Jordi Cañas, es también crítico. “Parece claro que el PSC ha dado un cheque en blanco a Mas. Y CiU, en recompensa, en vez de culpar a la gestión del anterior Tripartito de los problemas del déficit calla y señala al Gobierno central como el causante. Pero algo tendría que ver también el Tripartito en esta situación, ¿no?. Por lo que parece, han gastado más de lo que debían y las responsabilidades, en todo caso, serían compartidas”, dice a este diario. Y no se queda ahí. Para el portavoz de C’s, “en el escándalo del Palau, los socialistas se han mantenido en un sospechoso silencio. Como si tuvieran un pacto de silencio de tú no me dices y yo no te digo”.
Pero en CiU no se dan por aludidos. “Hemos hecho gala de diálogo. Hemos hablado con todos los grupos de todos los temas. Y estamos dispuestos a negociar. La situación es muy complicada y necesitamos arrimar todos el hombro. Estamos abiertos a pactar, y en este sentido, se ha de comprender que siempre avanzas con quien puedes, con quien te da apoyo responsable”, subraya un dirigente convergente. Ladran, luego cabalgamos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
4 COMENTARIOS
4 .- #1
Es curioso que te refieras al PSC-PSOE [con estas siglas aparece en la web de la generalidad de Cataluña] con el calificativo del dolar cuando toda su corrupción en Cataluña ha estado ligada a la de CIU. Socialistas y nacionalistas iban a medias o directamente se lo llevaban todo los de CIU como en el Palau y su 3%, sobre el que Maragall calló la boca.
Con respecto a la representación política en Cataluña, cierto, el PSC-PSOE ha bajado mucho, a favor de otro partido, al que tu odias mucho más que al PSOE, que es el PP. Te refresco los datos de las catalanas: CIU 1198 miles de votos, PSC-PSOE 570, PP 384. Te recuerdo a ti y al articulista, que estais muy olvidadizos, que el PP es la tercera fuerza de Cataluña.
3 .- Tiene razón Jordi Cañas, que es un buen político, aquí se tapan las verguenzas unos con el P=alau,menudo robo y otros lo de Sta Coloma.No entramos en los eres de Andalucia
2 .- Según un estudio hecho por el Instituto de Estudios Catalanes [IEC] y la Fundación Audiencias de la Comunicación y la Cultura [Fundacc], más de la mitad de la población catalana -55%- no utiliza el catalán en casa. Además, el castellano se impone como lengua habitual en la vida cotidiana de los catalanes -56,2%-. Mientras, el catalán se consolida como lengua oficial en las instituciones de la comunidad autónoma. Según el estudio, las grandes oleadas migratorias durante el franquismo, sumadas a la nueva inmigración procedente de América Latina, consolidan al castellano como la lengua más utilizada en Cataluña. De hecho, el 56,7% de la población catalana tiene como lengua materna el castellano.
Aquí tienen ustedes la explicación del odio y obsesión que tienen los nacionalistas catalanes con Franco y su preferencia por la inmigración musulmana antes que la iberoamericana.
1 .- El P$C està hasta el cuello metido en una ciénaga de mierda que ellos mismos han creado, y cada vez que se mueve, se hunde un poquito más, así que poca cosa puede hacer para oponerse a CiU, y más teniendo en cuenta el 62 a 28, que no es el resultado de un partido de basket, sino los diputados que tienen CiU y P$C respectivamente en el Parlament de Catalunya.