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Daniel Forcada 19/02/2011 (06:00h)
España no es un país para mujeres políticas. Al menos, no todavía. Si son muy jóvenes, tienen que superar el chaparrón. Después, pocas permanecen en cargos de gran responsabilidad. Y en la madurez se convierten invisibles. Si las reglas no cambian, Carme Chacón nunca podrá ser al PSOE lo que Alfredo Pérez Rubalcaba es a José Luis Rodríguez Zapatero, su posible recambio electoral. Salvo excepciones como la de Esperanza Aguirre, la política no premia a la mujer mayor y sobradamente preparada.
El techo de cristal sigue siendo una pesada losa sobre el hemiciclo del Congreso de los Diputados y sobre buena parte de las mujeres que se han dedicado a la política en los últimos años. Si apenas una quincena entraron como diputadas en 1977 en la primera legislatura de la Democracia, hoy, solo una ha vuelto al escaño, la sevillana Soledad Becerril. Y del resto, pocos recordarán sus nombres. Ha habido ministras, secretarias de estado, consejeras, concejalas, alcaldesas y hasta dos vicepresidentas. Pero todas, de uno al otro lado del espectro político, reconocen lo injusta que sigue siendo la cosa pública para las mujeres. La edad no les perdona la fecha de caducidad.
“Todas coincidimos en una cosa, que ocurre tanto en el PP como en el PSOE, y es que las mujeres que son mayores han vuelto a ser invisibles”, explica Carmen Calvo, ex ministra de Cultura del primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y hoy presidenta de la comisión de Igualdad del Congreso. “Algunas que hoy en día tienen la edad de Felipe González y que ocuparon puestos y cargos importantes ya no existen, mientras que a hombres de su misma generación se les rinde pleitesía política, se les revalida internamente en sus cargos y siguen desempeñando importantes responsabilidades. Nuestras madres políticas ya no están y las más jóvenes reciben un varapalo muy grande día tras día”.
Leire Pajín, una de las últimas en llegar a la mesa del Consejo de Ministros, ha soportado esta misma semana en primera persona los sinsabores que su profesión tiene para con el género femenino. O lo injusto de que sea más recordada por sus trajes, o, incluso, por su papada en una foto tomada a traición, que por su gestión más o menos discutible al frente de Sanidad. ¿Ocurriría lo mismo si el responsable de la cartera fuese un hombre? ¿Hablaríamos igual de sus zapatos, sus trajes o de su acento?
“La política para una mujer tiene un punto durísimo. Una mujer tiene que atravesar primero que se hable de su pelo, de sus vestidos, de su cuerpo y, después, de su currículo”, añade la ex ministra. “Y todo para desaparecer de un día para otro del primer plano. En cambio, vemos, atónitas, cómo hombres de los que no sabemos cuáles son sus méritos aparte de tener una buena imagen en el pasado siguen ocupando cargos de gran responsabilidad. La política debería ser más científica y medirse los resultados electorales y los hechos políticos de estas personas”.
Con estos mimbres, sostener un liderazgo en el tiempo es una misión casi imposible, salvo excepciones como la que, a día de hoy, representa la ‘dama de hierro’ y lideresa del PP, Esperanza Aguirrre. Porque, salvo ella, que aun con todo, sigue teniendo cerrada la puerta de La Moncloa, ninguna otra mujer tiene a día de hoy posibilidades serias de aspirar a la presidencia del Gobierno. De emular una carrera como la del ingenioso Rubalcaba, el hombre que siempre estuvo ahí dentro del PSOE.
“A las mujeres en política no nos pasa nada diferente de lo que les ocurre a las mujeres que son ejecutivas en una empresa privada o que desempeñan otros cargos en la sociedad”, explica otra ex ministra del PSOE, Matilde Fernández, que ocupó la cartera de Asuntos Sociales entre 1988 y 1993, con Felipe González como presidente. “Yo suelo decir que el techo de cristal ya no es de hormigón, como antes, y que ahora podemos ver el cielo azul, aunque sigue existiendo ese freno”.
En el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba, el hoy vicepresidente del Gobierno fue nombrado por primera vez ministro de Educación con 41 años y ha recorrido casi todos los escalones de la política. En el Gobierno y en la oposición. ¿Qué ocurre con las mujeres entre 45 y 55 años, en la misma franja de edad que Rubalcaba, la idónea en la que aún se tiene energía para sacar muchas cosas adelante? “En ese tramo de edad, la política no premia a ninguna mujer”, responde Calvo. “Rubalcaba es un caso paradigmático de cómo un hombre inteligente, con un gran ADN político, se puede permitir pasar por todos los caminos en su biografía y estar a las puertas de ser el cabeza de cartel del PSOE y con muchas opciones de ganar. Para los hombres, ser veterano es importante, es un valor a tener en cuenta. Para las mujeres, no. Entre todos hemos construido un sistema político que es cruel y en el que, a las que tenemos una edad media, se nos cambia constantemente de sitio”.
“Según avanzan los años, nos dicen, muy bien, os habéis emancipado, ahora os toca retiraros”, explica Fernández, quien ahora defiende seguir luchando por la no discriminación de la mujer madura. “Ahora nos toca a nosotras liderar esto, a las políticas que nos hemos hecho mayores y que fuimos las que empezamos a luchar contra la discriminación y la desigualdad de trato. Tenemos que luchar para hacer visible esa realidad de que seguimos siendo útiles a pesar de que cumplimos años”.
Un cambio cultural que no llega
Para la popular Ana Pastor, el problema no está en la política sino en la calle, donde todavía predomina una cultura en el que el hombre es preponderante. Un problema ante el que, según la ex ministra de Sanidad, las cuotas de género no son una solución. “Me considero una privilegiada porque supero los 50 años y sigo ocupando puestos de responsabilidad en mi partido y como vicepresidenta segunda del Congreso”, explica. “Lo que verdaderamente nos debe preocupar son las mujeres que tienen dificultades para incorporarse al mercado laboral, para acceder a la educación o que, en igualdad de condiciones con un hombre, salen perdiendo porque pueden quedarse embarazadas. El cambio que todavía nos queda por hacer en nuestro país es un cambio cultural que debe afectar, sin embargo, a todos los ámbitos, económico, político…”.
Sea como fuere, el tiempo dirá si el techo de cristal de la política es lo suficientemente fino como para que una mujer pueda atravesarlo pronto. Quizá Esperanza Aguirre o Carme Chacón estrenen no dentro de mucho tiempo el nuevo paradigma de la política. Hasta entonces, la política de altos vuelos, la que tiene opciones de llegar hasta La Moncloa, sigue siendo cosa de hombres.
“Ojalá ocurra pronto y digo Carmen Chacón o cualquiera otra mujer con currículo suficiente porque estamos hablando de la candidatura a presidir el Gobierno de España”, concluye Calvo. “Ojalá las mujeres del PSOE fuéramos conscientes de cuantas somos, de la fuerza que tenemos y de la cantidad de mujeres que votan a nuestro partido”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
32 COMENTARIOS
32 .- para cerrar el caso que estudiamos, selecionamos dos mujeres. la sra. a cargo del ministerio de culturai y la presentadora del programa de los desayunos. es una mujer inteligente y bien preparada. como la linde acaba de sufrir un monton, le preguntan si va a dimitir o no.
la sra. linde repite lo que ha dicho siempre, que su trabajo depende del otro.
LA SRA. A CARGO DEL MINISTERIO DE CULTURA no conoce la diferencia entre ser despedido, cesanteado o en cualquier forma ser sacado o eliminado de un grupo de trabajo.
la dimision es un derecho y una responsabilidad de las personas que forman un grupo de trabajo que funcione con autoridad delegada o aceptada.
se colgaron las dos, pero mas la de cultura. de cutro 3 colgados y 1/2 salvada.
31 .- para concretar las ideas generales es valida estudiar un caso especifino. los goyas, la sra.linde con su miniterio y los desayunos de television. el presidente de la cosa organiza la chorrada mas pesada del siglo, el que va corriendo no el pasado, y contrata a un hombre con un buen nombre pero que confunde las cosas y se presenta de protagonista en una reunion dedicada a premiar protagonistas.cachondeo puro. presidente dimite y presentador subvencionado, como el presidente. hasta aqui dos hombres, uno que no sirve para nada y el otro para casi nada o al reves. esto se puso pesado pero seguiremos mas tarde.chorrada y fracaso protagonizada por dos hombres.
30 .- Sr. Forcada,ha escrito usted un árticulo sexista, hace usted una valoración del acceso a los cargos públicos desde una perpestiva puramente sexual. Por que no hablamos de una vez por toda de aptitudes, capacidad, inteligencia y nos olvidamos de si hay protuberencia o hendidura que además de puramente accesorio [para los cargos, claro!] está ya muy manido.
29 .- #18 Escribió: No hay mucho que añadir, en general, la valía nada tiene que ver con el sexo sino con el seso..
Si usted quiere decir que mujeres y hombres son intercambiables, en todo tipo de tareas, lo niego rotundamente.
La valía, según para qué, sí tiene que ver, ¡y mucho!, con el sexo.
Mujeres y hombres no son intercambiables en cualquier cometido.
Los muchachos, a los 14/15 años, ya descubren que su madre para unas cosas, ¡okey!, pero para otras, su padre es más indicado...
Las zapateradas, la aídadas, las pajinadas... etc. etc, son olas que tapan las rocas, pero éstas vuelven a aparecer, firmes, tras la ola...
28 .- #26 Horcajo es buena persona y no creo que sea nada machista. Tiene mujeres en su programa y es una señor sumamente educado y respetuoso con todos.
No estoy de acuerdo con tu crítica.
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