El abogado sudafricano Brian Currin, autoproclamado como “mediador” o “facilitador” del proceso de paz en el País Vasco, ha vuelto a las andadas. Ésta vez con un carta dirigida personalmente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que le pide que se implique en la verificación del alto el fuego de ETA y que facilite “el desmantelamiento de armas” y la legalización de Sortu por parte del Tribunal Constitucional.
La misiva, publicada hoy por el diario El País, recoge las reflexiones de Currín, líder del llamado Grupo Internacional de contacto, que durante los últimos meses ha establecido contactos con todas las formaciones políticas del País Vasco salvo con el PP, que se negó a recibirle, y que cuenta con información directa por parte de ETA. Currin recomienda a Zapatero que colabore para “facilitar el desmantelamiento de las armas” y que “flexibilice las estrictas leyes de seguridad” españolas. Una alusión a la doctrina Parot que alarga la estancia de los etarras en la cárcel y que el Constitucional revisará en octubre por un recurso de inconstitucional presentado contra ella. A juicio del abogado sudafricano, se trata de una “oportunidad histórica de terminar con el último conflicto político de Europa” y, por ello, “pide la implicación directa de Zapatero”.
El Grupo de contacto, creado el pasado mes de enero e impulsado por la izquierda abertzale, señala en la carta que ha investigado por su cuenta el compromiso de ETA de acabar con la extorsión a los empresarios vascos y navarros. Currin aseguran que “está en condiciones de afirmar que este aspecto del alto el fuego general de ETA se mantiene” y que “va a seguir supervisando el cumplimiento del mismo por parte de la banda”.
Para estos mediadores, el siguiente paso debe ser la legalización de Sortu, la primera opción barajada por la izquierda abertzale para concurrir a las próximas elecciones municipales y autonómicas y que fue tumbada recientemente por el Tribunal Supremo. Currin señala en eset sentido que la decisión del TC sobre Bildu ha sido una “victoria política para la democracia y el Estado de derecho que ha supuesto” y que “allanará el camino para la normalización política en el País Vasco”.
La carta recoge, por último, que entiende el “recelo del Gobierno” a que el alto el fuego sea “un movimiento táctico para dar tiempo a ETA a reestructurarse y atacar de nuevo”, sobre todo, con el antecedente de la “enorme bomba” que estalló en la T-4 de Barajas. Pero, concluyen que “las condiciones ahora, por primera vez en muchos años, están maduras para una transformación política y una paz duradera”.