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Carlos Sánchez
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23/12/2011
(06:00h)
La austeridad salarial en el sector público respecto del sector privado -en particular entre los altos cargos- está frenando la contratación de ‘caras nuevas’ en la Administración. En palabras de alguien que conoce bien al nuevo equipo económico de Rajoy, “Guindos y Montoro o José Manuel Soria tendrán serias dificultades para convencer a algunos expertos de que se vayan a sus ministerios”, asegura. ¿La causa? Los bajos salarios que se pagan en la Administración, donde un secretario de Estado tiene una retribución anual de 67.053 euros brutos al año, incluyendo complementos, aunque no productividad.
Las dificultades para fichajes ajenos a la Administración afectan a todos los departamentos ministeriales, pero sobre todo a los económicos, donde los sueldos en el sector privado (bancos, aseguradoras, patronales o grandes empresas) son más elevados. De hecho, algunos de los colaboradores de Guindos y Montoro durante su anterior etapa de Gobierno ya han pasado a la empresa privada, y hoy por hoy la impresión que existe es que prácticamente ninguno está dispuesto a volver con sus antiguos jefe en las actuales condiciones económicas. Aunque es evidente que el reto político es un aliciente.
Alguna de las anteriores colaboradoras de De Guindos (como Belén Romana) es hoy consejera de Banesto, mientras que antiguos subordinados de Montoro están instalados en diferentes despachos profesionales con retribuciones muchos más altas y, desde luego, trabajo más tranquilo.
Entre las nuevas incorporaciones que se barajan para ser secretario de Estado de Economía está la de Alberto Nadal, hermano del nuevo director de la Oficina Económica del presidente, Álvaro Nadal, que ocupa actualmente un alto cargo en la patronal CEOE. Fuentes solventes, sin embargo, sostienen que esta posibilidad se ha cerrado porque su nombre suena como sustituto de José María Lacasa como secretario general de CEOE. Lacasa viene de los tiempos de Gerardo Díaz-Ferrán y su relevo se interpreta como un guiño de Juan Rosell al Partido Popular, con quien mantiene unas relaciones distantes. Alberto Nadal, como su hermano técnico comercial del Estado, es actualmente director adjunto a la Secretaría General de la CEOE.
Entre los puestos más complicados de cubrir está el de secretario de Estado de Energía, para el que se requiere gran preparación técnica si no se quieren repetir errores del pasado, cuando anteriores Gobiernos nombraron para el puesto a cargos de escasa cualificación para un puesto tan complejo. Sobre todo teniendo en cuenta que el nuevo responsable tendrá que ‘lidiar’ con un sector acostumbrado a influir en el Ministerio de Industria. Y ofrecer menos de 70.000 euros al año se presume como un aliciente al menos escaso.
Esta ausencia de incentivos económicos puede explicar que el nuevo Gobierno se vea obligado a ‘tirar’ de profesionales cercanos al Partido Popular en lugar de buscar a los ‘mejores’, como había prometido Rajoy durante la campaña electoral.
Según las fuentes, el Consejo de Ministros aprobará hoy una primera tanda de nombramientos, pero algunos de los más importantes tendrán que demorarse a la espera de encontrar al candidato más idóneo que acepte perder dinero a su paso por la Administración.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
79 COMENTARIOS
79 .- Sabemos que eso de los sueldos es mentira. Luego hay que añadir dietas, teléfonos, coches oficiales, casa y gastos [ZP hasta ahora ni ningún presidente tiene gasto en luz, agua, comida, viajes, etc..] O sea, comparemos peras con perar. En europa funcionarios y Parlamentarios no pagan IVA ni otros impuestos ¿por qué? ¿por qué?...
78 .- #71 Oye, Pepehola, querrás decir que para corruptos los "corrutos". El de la gasolinera, su primo, ó aquel Mariano Rubio socialista gobernador del Banco de España, ó aquel Director de la Guardia Civil que se fugó a Tailandia con la pasta, ó los del saqueo de los fondos reservados, ó los de Filesa...en fin, se me agota el número de palabras que permite el moderador. Para corrupción no hay mejor Universidad que el PSOE.
77 .- No he leído ningún comentario para ahorrarme leer los muchos que dirán necedades propias de indocumentados. Este es un asunto que debería estar claro como el agua; y que lo está en mentes y lugares no emponzoñados con una filosofía barata filocomunista o socialista. Los ministros del gobierno debería cobrar unos sueldos al menos igual de elevados que los que cobran los primeros espadas [tal vez no los Presidentes]de las grandes empresas privadas. Con ello se atraen a los mejores a gestionar el país, y se evitan ó disminuye notablemente la corrupción. El Presidente de Singapur [400 km2] tiene un sueldo anual superior al millón de dólares; y los ministros cobran en consonancia a lo dicho. De acuerdo que es un país con alta una renta-per-cápita, pero funciona como un reloj y no hay corrupción gubernamental.
76 .- Y cerrado por mi parte el cupo de opiniones favorables a los funcionrios, pues sería tonto por mi parte tirar piedras a mi viejo tejado,lleno de goteras por la edad, les dejo, animándoles a hablar del pastón que ganan uos señores por darle patadas a un balón, cuando por lo mal que lo hacen,habría que dárselas a ellos en sus entrepiernas.
75 .- El problema es que hemos llegado a interiorizar que estos puestos sirven para colocar a amiguetes que, sin tener n.p.i. del sector que van a gestionar, no van a tener que responder a una cuenta de resultados, ni van a tener ningún otro tipo de responsabilidad.
Ahora, si se supone que a lo que debemos aspirar es que estos altos cargos sean ocupados por gente cualificada para gestionar la “cosa pública”, entonces estoy de acuerdo con la teoría que mantiene el Sr. Sánchez en su artículo, particularmente, por lo que se refiere a los cargos que tienen ámbitos de actuación de carácter económico.
Tanto en el campo financiero, como en el de la energía, cualquier persona que tenga la cualificación que debe tener la que ocupe un alto cargo, cobra mucho más en el ámbito privado que en el público y, desde luego, sus actuaciones tienen una repercusión infinitamente menor que las que pueda tener las actuaciones del cargo público.
No podemos pedir, por ejemplo, una tarifa eléctrica racionalizada, si hay que colocar a alguien encargado de este tema que, cuando llega, no sabe ni por donde le da el aire.
Teorías puede haber todas las que se quiere, pero ésta es la realidad.