publicidad

ElConfidencial.com > España >

Montoro, el que resiste, gana

Montoro, el que resiste, gana

Cristóbal Montoro, coordinador nacional de economía del PP y candidato a ser ministro de Economía. (EFE)

Carlos Sánchez - Sígueme en  Twitter  21/12/2011   (20:28h)

Cristóbal Montoro (Jaén, 1950) presume en privado de haber sido hasta la fecha el único ministro de Hacienda que puede acreditar haber obtenido cátedra del ramo. Ni siquiera Fuentes Quintana, que fue vicepresidente económico, tuvo una responsabilidad directa sobre el área de Hacienda (que recayó en Francisco Fernández Ordóñez), lo que explica  la jactancia de Montoro, que vuelve a repetir en el Gobierno de Mariano Rajoy como ministro de Hacienda, como ya lo fue en la era de José María Aznar.

Tanta inmodestia, sin embargo, no es óbice para que a fuerza de echarle horas, perseverancia y humildad se haya convertido en el referente económico del PP. Algo que ha asombrado a más de uno, que hubiera apostado 10 a 1 a que Montoro, tras salir del Gobierno, buscaría buen acomodo en la empresa privada, y en realidad estuvo a punto de hacerlo. Montó un despacho profesional con antiguos cargos de Hacienda, pero al final le tiró tanto la política que renegó de su criatura.

La operación le salió bien. Su apoyo incondicional a Rajoy lo ha convertido en imprescindible. Hasta el punto de que es la cabeza visible de un pequeño grupo de economistas del PP que han sabido mantenerse alejado de las esferas del poder económico, algo que tanto fascinaba a Rato y Aznar. Montoro, al contrario, mantiene unas discretas relaciones con la aristocracia económica de este país, que hubiera preferido otro responsable de la Hacienda pública.

No ha sido así y Montoro se encargará de meter la tijera al presupuesto, lo cual afecta no sólo a los empleados públicos o la provisión de determinadas prestaciones sociales, sino también a la política de subvenciones, lo cual son palabras mayores para muchas empresas. Este país dedica cada año en subvenciones al sector privado alrededor del 1% del PIB, lo que explica el temor que se ha instalado en algunas ‘cancillerías’ empresariales por la llegada de Montoro.

Lo curioso del nuevo ministro de Hacienda es que llegó a la política en 1993 no para quedarse, sino para respaldar la apertura del PP hacia la sociedad tras años de oscura oposición (tiempos de Fraga) a la apisonadora socialista de los 80. Como director del Instituto de Estudios Económicos tenía hilo directo con la CEOE y, además, presencia en los medios de comunicación, lo que le permitió hacerse un hueco. Y hasta un nombre en el célebre cuaderno azul de Aznar. En la oposición tuvo que lidiar con el crecido diputado socialista Hernández Moltó, aquel del célebre ‘míreme a los ojos’ destinado a Mariano Rubio, pero que después dejó la  Caja de Castilla-La Mancha como un solar. Ironías de la historia.

Tres años de amarguras y de aprendizaje en la oposición, sin embargo, le inocularon el virus de la política. Dejó de ser un economista al que le gustaba la política para convertirse en un político con amplios conocimientos de la economía. No es, desde luego, un tecnócrata. Su pasión es ahora la política, y eso explica algunos componentes populistas de su discurso. En particular en materia de vivienda.

Adaptable a cada momento

Al contrario que a otros colegas suyos, no es fácil entrever si Montoro forma parte del ala derecha o del ala izquierda del Partido Popular (si es que lo hay). Ni es un ultraliberal de esos que quieren ver al Estado metido en una caja de cerillas, ni piensa –al modo de la derecha francesa- que tiene que jugar un papel determinante en la economía. Se adapta a cada momento, pero sí tiene en claro una cosa: la eficacia y la eficiencia están por encima de todo. Si se bajan o se suben impuestos no es por ideología, sino simplemente porque es la forma más segura de recaudar.

Su fuerza radica, en este sentido, en que es el cabeza de un grupo que conoce bien la administración central, algo que es especialmente importante para Rajoy, como él funcionario público en excedencia. Y como en el caso del gallego, su fuerza está en la constancia y la perseverancia, en línea con el célebre dicho de Cela: ‘En España, quien resiste, gana’.

Valorado (5/5) Valorado (5/5) Valorado (5/5) Valorado (5/5) Valorado (5/5) (5/5 | 4 votos)

|

 Compartir

 
Las más, patrocinado por Aenor los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados


Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd