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Alberto Ruiz Gallardón, nuevo ministro de Justicia (EFE).
Daniel Forcada
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21/12/2011
(20:26h)
El eterno delfín está hoy un paso más cerca de la cima con su nueva cartera como ministro de Justicia. El verso suelto del PP, odiado y deseado dentro del partido a partes iguales, ve por fin recompensada con mayúsculas toda una trayectoria política laureada de mayorías absolutas. Tanto en la Comunidad de Madrid como en el Ayuntamiento de la capital, de donde se despide dejando como alcaldesa a Ana Botella, esposa de José María Aznar.
Cuatro años después de aquella insólita escena del ascensor, en Génova 13, en la que Rajoy dio un golpe de autoridad y acabó con las aspiraciones de Alberto y de Esperanza, el tiempo ha terminado por poner a cada uno en su sitio. Y el de Alberto, que entonces se llevó una gran decepción y amagó incluso con abandonar la política, ha terminado por estar al lado de Rajoy aunque, aprendida ya la lección, en silencio. Sin dar tanto la cara como antes y dejando las tareas más sucias y las batallas intestinas en mano de su leal número dos, Manuel Cobo, que llegó a ser sancionado por sus insultos a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Un hombre unido a Gallardón allá donde este recale, igual que su directora de comunicación, Marisa González.
La mayoría absoluta del PP, sin embargo, ha hecho posible que el PP de Madrid haya asimilado con naturalidad el salto político del principal rival de Esperanza Aguirre, que desde el Congreso de Valencia del 2008, ha asumido que su sino ya no es el de competir por la presidencia del Partido Popular.
Gallardón se despide de Madrid sin su ansiado proyecto de convertir a la ciudad en sede de unos juegos olímpicos y dejando atrás una gestión mastodóntica caracterizada por sus grandes obras: el soterramiento de la M-30 o la mudanza al lujoso y recién estrenado Palacio de Cristal de Cibeles. La factura pendiente que deja a su sucesora, eso sí, también, gigantesca, con más de 7.150 millones de euros de deuda acumulados, cantidad que ha convertido a su Ayuntamiento en el Consistorio más endeudado de España. Diez veces más endeudado que el siguiente de la lista, Barcelona.
A Gallardón hace tiempo que la política municipal había dejado de interesarle y, desde mayo, fecha de las últimas elecciones municipales, se ha limitado a esperar que las cosas se desencadenen por sí solas. Durante los últimos años ha formado parte del núcleo grupo de Rajoy como miembro de sus maitines, y aunque deberá compartir protagonismo y poder con Soraya Sáenz de Santamaría, su nombre era uno de los fijos en todas las quinielas de ministrables barajadas dentro y fuera del PP.
Licenciado en Derecho, Gallardón comenzó su carrera política siendo apenas un joven imberbe. Desde entonces, ha ocupado casi todo lo que se puede ocupar en la escalera del poder. Fue concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1983, miembro de la Ejecutiva de Alianza Popular (AP) en 1986 y secretario general del partido de forma interina durante un año. Con Antonio Hernández Mancha como presidente, llegó a ser vicepresidente y portavoz de la formación de la gaviota.
Casado con Mar Utrera, hija del ex secretario general del Movimiento Nacional, José Utrera Molina, Gallardón es hoy uno de los dirigentes más felices del PP. Una década después, vuelve a estar en el puesto de salida. ¿Hacia dónde? El tiempo y su ambición lo dirá.