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Pere Navarro lidera desde este viernes el PSC. (EFE)
A. Fernández 19/12/2011 (06:00h)
Integrados y bien integrados. Y renovados. Así han quedado los socialistas catalanes al final del Congreso que este fin de semana ha cambiado la cúpula del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) y la estrategia de la organización para los años venideros. Conforme adelantó El Confidencial, la nueva ejecutiva se pactó entre todas las corrientes durante la madrugada del sábado al domingo.El nuevo líder, Pere Navarro, integró en la misma a dirigentes de las tres corrientes mayoritarias del PSC y, al final, se aprobó la composición de los nuevos órganos con el 83,08% de los votos a favor y ninguno en contra.
En la Ejecutiva, muchísimas caras nuevas, con una renovación casi total. Sólo pequeños vestigios del pasado han quedado sentados en la dirección, como la ex consejera Marina Geli o el ex delegado del Gobierno, Joan Rangel, el veterano Josep Maria Sala, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, o la también veterana Lidia Santos. Y fuera han quedado miembros como los ex consejeros Montserrat Tura o Ernest Maragall, ambos del sector catalanista. Para el portavoz socialista en el Parlamento, Miquel Iceta, se guarda la presidencia de la Fundación Rafael Campalans, el think tank del PSC. Navarro decidió, de momento, dejar vacante la presidencia del partido, que posiblemente sea ocupada después por el que resulte elegido candidato a presidente de la Generalitat.
La nueva cúpula tendrá dos órganos: la propia ejecutiva, con 49 miembros, y un Secretariado Permanente con Navarro rodeado de 12 dirigentes, a cuyo cargo estará un área determinada para cada uno. Ahí es donde se integran el secretario de Organización, Daniel Fernández (portavoz adjunto del PSOE en el Congreso de los Diputados), el responsable de Comunicación y portavoz, Jaume Collboni, o el nuevo secretario de Acción Política, Antoni Balmón (alcalde de Cornellà de Llobregat). También estarán en este secretariado los dos rivales de Navarro en este congreso, Joan Ignasi Elena, como responsable de Innovación Política e Impulso de la Alianza Social y de Progreso; y àngel Ros, responsable de Cohesión Territorial.
También forman parte de este órgano el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, secretario de Política Europea, Internacional y del Mediterráneo; las también alcaldesas Núria Parlón (Ciudadanía y Sociedad Civil) y Núria Marín (Cambios Sociales, Medio Ambiente y Sostenibilidad); la diputada Rocío Martínez-Sempere (Economía); el alcalde de Sabadell, Manuel Bustos (Política Municipal); Imma Moraleda (Política de las Mujeres); y Eva Granados (Cohesión Social).
Un guiño a Artur Mas
En su discurso final, Pere Navarro hizo un guiño a sus principales rivales. “Si la petición del President Artur Mas es creíble, el PSC está dispuesto a tenderle la mano, a colaborar con el Gobierno. Pero con una sola condición: que las medidas que se tomen no sean sólo de ajuste, que no carguen sólo contra los trabajadores y las clases medias, sino que prioricen las políticas activas de creación de empleo, de apoyo a los emprendedores y a las pymes y, especialmente, que mantengan los servicios sociales por encima de todo”. En la primera fila, el secretario general adjunto de Convergència, Oriol Pujol, escuchaba atentamente la disposición de la nueva dirección del PSC. Junto a él, se encontraban la presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, el portavoz adjunto de CiU, Ramon Espadaler, y el dirigente republicano Eduard López. También los secretarios generales de CCOO y UGT, Joan Carles Gallego y Josep Maria Álvarez respectivamente y volvió a notarse la ausencia de los representantes de las patronales, con una sola excepción: asistió Antoni Abad, presidente de la Cecot, quizá porque es es oriundo de Terrassa, ciudad donde el nuevo líder socialista es alcalde.
Navarro aludió al nuevo ciclo que estrena el PSC, con “más democracia, con las innovaciones de la elección individual y secreta de los dirigentes, con unas primarias abiertas a la ciudadanía, con más personalidad propia y con más independencia de criterio”. Y desgranó que asume “un nuevo catalanismo social, un nuevo federalismo, un nuevo ecologismo, un nuevo feminismo y el reto de construir una nueva Europa, más fuerte, para poner en su sitio a los mercados”.
Al menos sobre el papel, tenía razón. Hay mucha innovación en las propuestas aprobadas los dos últimos días. Pequeños colectivos lograron aprobar determinadas enmiendas que, todas juntas, representan un cierto giro en la estrategia y la organización del PSC. El congreso aprobó, por ejemplo, constituir una Alianza de Progreso con vistas a las elecciones autonómicas del 2014. Ello quiere decir abrir la organización a pactos preelectorales con otras fuerzas de izquierdas, una petición que han venido reivindicando durante los últimos años los críticos del partido.
Votar a los 16 años
Hay otras particularidades, como la creación de un consejo abierto en el que participen representantes del PSC y personalidades de movimientos sociales ajenos a la organización. Además, se abre la puerta a la obligación de realizar la consulta a la militancia sobre temas importantes si lo pide el 10% de los afiliados o un tercio de las federaciones. El candidato a las elecciones autonómicas también se elegirá a través de unas primarias donde pueden participar todos los ciudadanos aportando una cantidad simbólica para sufragar el coste de esas primarias. Además, una de las comisiones aprobó la propuesta de adelantar la edad para votar a los 16 años.
También apuesta por una larga lista de largas reivindicaciones sociales que hasta ahora no habían formado parte del imaginario socialista: la abolición de la explotación sexual, la introducción de la dación en pago para saldar las hipotecas impagadas y la asunción de las políticas ecológicas (“No ecologistas, sino ecológicas”, remarcó la ponente de la comisión, Marina Geli) para compaginar el crecimiento económico con la defensa del medio ambiente para ir disminuyendo la dependencia de los combustibles fósiles y para eliminar la energía nuclear en Cataluña en el año 2026. O la apertura del partido a las nuevas formas de comunicación.
En este sentido, el diputado Jaume Collboni defendió que el PSC “ha de ser más flexible, ha de aplicar la radicalidad democrática. Hemos de hacer un partido moderno, más fuerte, mejor dotado, que tenga capacidad de generar espacios de entendimiento con los movimientos sociales, que intensifique su relación con los sectores creativos y de pensamiento. Ha de ser un partido de activistas, de movilización, de gente que haga campañas de propuestas. Y ha de ser un partido que comunique mejor, de manera comprensible. Hasta ahora, hemos tenido problemas de comunicación. Eso tiene relación directa con tener un proyecto claro y unos liderazgos claros. Este fin de semana, ya lo hemos comenzado a hacer. La política ha de comunicar de otro modo, tener un lenguaje más claro, comprensible, riguroso, desacomplejado, y hacer uso de las tecnologías de la comunicación ya presentes en la sociedad, como son las redes sociales”.
También quedó claro qué es el catalanismo. “Aquí hablamos enseguida de temas de país, de problemas del país, de estrategias de país. Pero nuestro país no es el del imaginario nacionalista, sino el de la gente. Por eso, ofrecemos una alternativa pensando enla mayoría, no en unos cuantos”, enfatizó.
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