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Pío García Escudero conversa con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. (EFE)
Antonio Fernández 05/12/2011 (06:00h)
Jueves, 23 de diciembre de 2010. Restaurante El Senador, Madrid. Un grupo de políticos toma café distendidamente y habla del futuro inmediato. De lo que harán cada uno de sus partidos. Y, en especial, de lo que hará “el próximo presidente del Gobierno”. Se refieren, obviamente, a Mariano Rajoy. No saben todavía cuándo se celebrarán las elecciones, pero intuyen que los comicios pueden adelantarse a 2011 por la gravedad de la crisis. “Zapatero no agota la legislatura. No puede”, razona uno.
La reunión es una más de las que periódicamente tienen los mismos interlocutores, representantes del Partido Popular (PP) y Convergència i Unió (CiU), casi siempre en el mismo escenario, un local discreto y cómodo que les permite mantener los encuentros de manera informal y facilitar el entendimiento entre las dos fuerzas políticas. En la mesa están Dolores de Cospedal, Pío García Escudero y Jordi Casas, a los que acompañan dos personas más. “Los tres son muy amigos”, dice a El Confidencial una fuente cercana al dirigente democristiano. Su rivalidad política no fue obstáculo como para que celebrasen muchas sobremesas en este restaurante. A veces, iban a comer juntos. En otras ocasiones, comía cada uno por su lado, con sus compromisos, y luego aprovechaban para tomar café. Y, lo que es más importante, planteaban cuestiones políticas de largo alcance y las trasladaban a sus respectivas formaciones. La negociación política, por ello, se veía facilitada por la cercanía personal entre los tres protagonistas de la historia.
El tiempo les ha dado la razón. El PP podrá gobernar con comodidad durante la legislatura que ahora comienza. Pero, a pesar de la mayoría absoluta de que goza, tiene necesidad de tender puentes hacia otras formaciones políticas que puedan apoyar cuestiones de Estado. No sólo es eso: los populares precisan abrir diálogos con otras fuerzas para no transmitir la sensación de que gobierna una apisonadora.
En esta tesitura, el partido que más le interesa es CiU. Por dos razones: es la tercera fuerza del Congreso; y, lo que es más importante, la fuerza mayoritaria de Cataluña, una autonomía que siempre se le había atragantado al PP. Porque, a pesar de todas las mayorías absolutas, el Gobierno central no puede gobernar sin tener en cuenta el peso de los nacionalismos. En la mente de Rajoy está fresco todavía que en las elecciones de 2004 y de 2008 no alcanzó la Moncloa porque los ciudadanos de Cataluña le dieron la espalda y apoyaron masivamente a Rodríguez Zapatero.
Conscientes de que la mayoría absoluta era la gran incógnita del 20-N, dirigentes de PP y de CiU han ido tendiendo puentes durante los últimos meses. Todos sabían que Rajoy tenía todas las probabilidades de ganar el pulso frente al PSOE, pero la distancia sobre los socialistas podía variar. En esa tesitura, el aliado natural para facilitar la investidura de Rajoy, en el caso de que lograse mayoría relativa, era CiU. Por ello, desde el año pasado, no dejaron de tener conversaciones para preparar el terreno.
No al pacto fiscal, sí a nuevas inversiones
La labor de zapa del arquitecto Jordi Casas, según todas las fuentes consultadas, dio sus frutos porque siempre hubo “un diálogo fluido entre los dos partidos”. En las conversaciones se habló, sobre todo, de las reivindicaciones de los nacionalistas y de cómo serían acogidas por Rajoy si éste llegaba a ser presidente. “El pacto fiscal no puede ser. El Constitucional ha de determinar, pero no podemos plantearlo así”, le transmitieron en varias ocasiones los dirigentes del PP a Casas. Y los argumentos de CiU eran: “Tendríamos que llegar a un acuerdo. Es necesario para Cataluña”.
No hubo jamás ningún acuerdo sobre el denostado pacto fiscal. Pero en realidad llegaron a una entente cordiale durante una de las sobremesas: “Todo es un problema de semántica”. Y, a partir de ahí, quedó abierta una línea de diálogo basada en una premisa importantísima: para el pacto fiscal sería preciso modificar la Constitución. Y Rajoy no la modificará.
A cambio, sin embargo, el Gobierno del PP estará de acuerdo en llegar a acuerdos económicos muy concretos en inversiones estructurales, ya sean en infraestructuras viarias o en el corredor mediterráneo. Eso podría salvar la estrategia de CiU. Y, de paso, exoneraría a Artur Mas de plantear medidas de fuerza que podrían provocar incluso algún conflicto institucional.
Gracias a estas conversaciones, las cúpulas de los dos partidos conocían en todo momento las pretensiones del rival. No hicieron falta conversaciones formales ni negociaciones farragosas. Y se preparaban por si tenían que armar una estructura negociadora de urgencia debido a una convocatoria sorpresa de elecciones por parte de Zapatero. En definitiva, conocían al detalle cómo abordar las cuestiones que pueden crear tensión no ya sólo entre los dos partidos, sino entre los Gobiernos autonómico y central, si éste era asumido por Rajoy.
A finales de diciembre de 2010, Casas fue nombrado delegado de la Generalitat en Madrid, ya con el nuevo Gobierno de Artur Mas en el poder. Pero el flujo de información no se cortó. “Casas se debe ahora a un cargo institucional y, por ello, no participará en negociación alguna”, dicen en Unió Democràtica de Catalunya (UDC). Pero reconocen que es un valor a tener en cuenta y que sus excelentes relaciones con la cúpula popular pueden facilitar las cosas. “Es un excelente relaciones públicas, muy de la broma, y tiene muy buenas relaciones”, argumenta una persona cercana a él.
Reparto de responsabilidades
En los próximos meses, con el PP en el Gobierno de Madrid y CiU en el de Barcelona, la figura clave será el presidente de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, que esta semana se reunió con Soraya Sáenz de Santamaría. “Es verdad que Duran tiene línea directa tanto con Rajoy como con Zapatero, pero ahora será con Soraya con quien tiene que allanar el camino para las relaciones de los dos partidos. Evidentemente, no va a discutir Rajoy los detalles de un posible pacto, ya que su misión es dar el definitivo visto bueno”, dicen a este diario fuentes de la formación democristiana.
Hasta las pasadas elecciones, Duran se ocupaba menos de los puentes con el PP porque tenía otras obligaciones: tratar de mantener un mínimo de comunicación de los nacionalistas con el PSOE y con el Gobierno de Zapatero. De ahí que la labor de zapa con la oposición popular fuese una obra a la que prestaba más atención Casas.
El presidente de Unió había pactado con Artur Mas que las relaciones con Madrid eran un exclusivo negociado suyo. “Todos los temas los controlará él personalmente, aunque Mas estará al tanto de todo, por algo es el presidente de la Generalitat. Sin embargo, sobre sus hombros recaerá la responsabilidad de acabar de tender los puentes. Y necesitamos más que nunca unas buenas relaciones para adoptar políticas comunes que nos permitan salir de la crisis”, añaden las mismas fuentes. El armazón ya está armado. Sólo falta ponerse manos a la obra. Y parece que todo funciona como habían previsto.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
27 COMENTARIOS
27 .- #23 Mas que tolerante, diría que como moderador debo de ser indiferente. Y en lo personal, que no concierne aquí , muy esperanzado en que la razón se imponga a largo plazo. Cualquier cosa menos apagar con mas gasolina el incendio.
Saludos.
26 .-
Hola, buenas.
Lo que sigue es necesario para Cataluña tambien, claro.
No queremos fundamentalismo. Es terrorismo
Tampoco queremos fundamentalismo en economía y finanzas. Es terrorismo.
Neoliberalismo capitalista es igual a fundamentalismo capitalista.
Neoliberalismo capitalista es terrorismo.
Fundamentalismo capitalista es terrorismo.
Globalización es neoliberalismo.
Globalización es fundamentalismo.
Globalización es terrorismo.
Actuemos cuanto antes.
No nos dobleguemos.
Luchemos.
¡A por ellos!
25 .- #23 Apreciado Nul, tal vez tenga una perspectiva dinámica sobre ese conflicto generado por una forma de gestión de los antecedentes, datos y emociones incorrecta e interesada. Entiendo que usted y sus opositores ideológicos hayan adoptado una posición defensiva, frente a lo que consideran posiciones, marketing político o conquistas inaceptables de las partes. Al final el ganador, será el sentido común, y toda la energía que haya empleado en la ofensa habrá dejado de aplicarla en la solución, retrasándola. Nadie es tan distinto como para renunciar a una experiencia global, y esa vendrá mas tarde o temprano. Véase el caso escocés, tanta urgencia para aterrizar confortablemente después de siglos de contienda sobre una realidad muy clara: la gente no quiere fronteras de ningún tipo y ponerlas es un límite a la libertad que solo una generación es capaz de sacrificar, la siguiente no comprenderá el beneficio de mantener aquello.
Vaya tranquilo con esas cosas, la historia es larga y el futuro aun mas, y compruebe que por mucho celo nacionalista que haya en una generación concreta, que vió ahí su gran oportunidad, no paramos de desmontar fronteras en todos los aspectos.
Saludos.
24 .- Siempre que las creencias religiosas o identitarias se inmiscuyen en la política se produce un diálogo [o mejor un vocerío] de sordos. En este siglo, la creciente movilidad de las personas y la comunicación global van construyendo un clima de entendimiento y de corresponsabilidad sobre las instituciones compartidas.
Antes de cortar totalmente las amarras con los prejuicios disgregadores estamos viendo que hay una fase intermedia en la que fuerzas sociales antagónicas se van acomodando a un modus vivendi cotidiano.
En España, la institución compartida es el Estado, que está en el buen interés de todos mantener, mientras se van construyendo las instancias supranacionales.
Para el mantenimiento de una buena armonía dentro del Estado hay que estudiar cuidadosamente todo alegato de una injusta distribución de los recursos públicos entre los ciudadanos de distintos territorios.
Quizás los protagonistas de la historia [políticos del PP y de CiU] no son conscientes de lo importante que es hacer lo que ellos han venido haciendo.
Una reivindicación a tope y por derecho del cupo catalán sería hoy día inasumible para el Estado español.
23 .- #7 Siento mucho que su postura tolerante con los separatismos disgregadores, enemigos de España lleguen a ejercer la censura contra los que pretendemos sacudirnos esa lacra de encima, ¿no ve usted como injurias graves las que en sede parlamentaria pronuncian los catalanes contra mi país que ya dudo sea el suyo? ¿no se da cuenta del continuo acoso que desde estas paginas , someten con su bombardeo de consignas anti españolas a los miembros del foro?Yo solo reivindico mi derecho a reclamar la independencia de Cataluña y no soportas sus quejumbrosas lamentaciones, su indeseada compañía, y la manipulación histórica a la que nos tienen acostumbrados,y de nuevo recuerdo al PP QUE la mayoría absoluta se le concede para evitar alianzas contra natura con
los perpetradores DEL PACTO DEL Tinell, el cordón sanitario ,LOS ACUERDOS CON ETA,Y LAS despreciables ACTAS NOTARIALES cuyo vergonzoso resultado fue la vergüenza y la claudicación para sus firmantes