COMPROMETE A FLORENTINO PÉREZ AL DESVELAR UNA CONVERSACIÓN PRIVADA

Zapatero contra los empresarios: "Salimos a su rescate y luego rechazan más impuestos"

José Luis Rodríguez Zapatero se revolvió desde una esquina del cuadrilátero y, herido por las críticas, se lanzó a un duro contraataque contra la clase empresarial,

Foto: Zapatero contra los empresarios: Salimos a su rescate y luego rechazan más impuestos
Zapatero contra los empresarios: "Salimos a su rescate y luego rechazan más impuestos"
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    José Luis Rodríguez Zapatero se revolvió desde una esquina del cuadrilátero y, herido por las críticas, se lanzó a un duro contraataque contra la clase empresarial, el Grupo Prisa, Florentino Pérez, Mariano Rajoy y todo aquel que se opone a su política económica. Fue durante su intervención final en el Comité Federal del PSOE, a puerta cerrada. El líder socialista no había recibido ninguna crítica de los suyos, sólo elogios y apoyos a su gestión, incluida la todavía desconocida subida de impuestos. En ese clima favorable, sin rastro de los "cobardes anónimos" que denuncia Rodríguez Ibarra, Zapatero sacó su mejor gancho para ajustar cuentas.

     

    Su primer objetivo fue la clase empresarial, a quien acusó de pedir dinero público, y luego rechazar más impuestos. "Salimos al rescate del sector privado sobre-endeudado, y las empresas que tienen deudas de millones de euros critican que subamos los impuestos y nos dicen que los bajemos", afirmó Zapatero, que presumió de que, al inicio de la crisis, el endeudamiento de empresas y familias era muy superior al del Estado. El presidente del Ejecutivo se metió en su papel de líder socialista para asegurar que "el discurso capitalista es el de la hipocresía, el Gobierno no debe intervenir en nada, pero todo depende del Gobierno". De este modo, apuntó que el origen de la crisis no es otro que la falta de regulación sobre la economía de mercado.

     

    Zapatero, que elogió en diversas ocasiones la "responsabilidad" de los sindicatos, centró sus reprimendas a los empresarios españoles. Su discursó pareció alcanzar la categoría de desahogo, después de la ruptura del diálogo social y las continuas críticas a su gestión procedentes del sector económico y financiero. "Parte del tejido empresarial destruido por la crisis era de cartón piedra", indicó en referencia a los numerosos cierres de inmobiliarias. "Tenemos un problema de tamaño empresarial", continuó Zapatero, "hay pocas grandes y medianas empresas, es un tejido muy atomizado como para ser competitivo".

     

    Por ello, el presidente del Gobierno avisó de que está pendiente la "reforma empresarial", en contraposición al concepto de reforma laboral, un proceso para el que anunció que cuenta con el papel de los sindicatos. Precisamente, una de las obsesiones que mostró Zapatero en su discurso es la "paz" y la "estabilidad" social, para lo que necesita a las centrales sindicales. Por otro lado, el líder del PSOE culpó también a los empresarios del escaso desarrollo de la investigación y la innovación tecnológica.

     

    A su juicio, la inversión pública en este sector es suficiente, y España está situada entre las "diez potencias científicas", pero faltan emprendedores privados. "Nos faltan proyectos empresariales que incorporen la innovación, y que incorporen las patentes al tejido productivo". El presidente del Ejecutivo criticó que "aquí el suelo ha sido petróleo", pero reconoció su impotencia política: "¿Quién le pone límites a un ayuntamiento que va a recalificar? Y si lo pones, dicen que es una injerencia intolerable". Zapatero animó a sus correligionarios a dar la batalla desde este enfoque ideológico porque es "un debate ganador": "La gente sabe que si no hubieran salido los gobiernos a apoyar a las empresas, nadie sabe cómo podría haber acabado esto".

     

    Reconoce que improvisa: "¡Sólo faltaría!"

     

    El presidente del Gobierno también comentó las críticas que viene sufriendo desde el Grupo Prisa y, concretamente, desde el diario El País. Encogiéndose de hombros para acentuar su ironía, aseveró: "Dos editoriales y tres tertulias lo cambian todo, y hacen que hoy suban compañeros a decir algo que no tenían previsto hace nueve días: ¡Que me apoyan!". Asimismo, Zapatero quiso bromear acerca de las críticas dirigidas hacia su política de comunicación: "Tal y como es el panorama de los medios en nuestro país, y los resultados electorales que tenemos, creo que comunicamos bien. No comunicamos tan mal". Sin embargo, el líder socialista tuvo que reconocer que su Ejecutivo improvisa, aunque trató de expresarlo de forma positiva, arguyendo que "el proyecto socialista tiene coherencia", pero que gobernar "exige improvisar, ¡sólo faltaría!".

     

    Quizá para contrarrestar la imagen de improvisación que ha acompañado el anuncio de una subida de impuestos, Zapatero ofreció algunas pistas nuevas sobre su contenido. El líder socialista recalcó que quienes tienen más capacidad, deben aportar más. Aseguró que no va a "tocar el IRPF porque penaliza al trabajo", y afirmó que "donde podemos recaudar de verdad es en las rentas altas". Además, más de cinco años después de llegar al poder, Zapatero parece haber descubierto una clave de la fiscalidad española: "Los datos son escandalosos, los trabajadores tributan más que muchos empresarios".  

     

    Florentino Pérez y "los que vienen en los cayucos"

     

    Florentino Pérez fue una de las víctimas colaterales del discurso del presidente. Zapatero reconoció no comprender bien las singularidades del mercado de trabajo español, y desveló como ejemplo una conversación privada con el presidente del Real Madrid. "Nunca entendí que cuando había un 8% de paro, nadie encontrara trabajadores. Florentino decía que no encontraba un trabajador. Le pregunté que de dónde los podría sacar, y contestó que esos que vienen en los cayucos deben trabajar bien en la construcción", reveló Zapatero.

     

    Incidiendo en el mercado laboral, el líder socialista mostró su extrañeza porque sólo 28.000 persona hayan solicitado la ayuda de los 420 euros, cuando un número muy superior terminó el 31 de julio su prestación de desempleo. Unas insinuaciones que apuntan a la economía sumergida o que cuestionan el número real de parados en España.

     

    "No va a pasar nada con el Estatut"

     

    "No va a pasar nada con el Estatut. Confiamos en el trabajo que hemos hecho y confío en el Tribunal Constitucional". Así de seguro se expresó Zapatero sobre la próxima sentencia del Alto Tribunal, y que indica un avance del llamado sector progresista de los magistrados que discuten en el seno del Constitucional.

     

    Finalmente, el líder socialista se acordó de Rajoy para justificar ante los suyos que la verdadera agenda política en España la está marcando el Gobierno. "Claro que llevamos la iniciativa, si ya critican la ley de economía sostenible y no la ha leído nadie porque no está acabada", ironizó. Sobre el líder del PP, se preguntó: "¿Alguien debate sobre una propuesta de Rajoy? ¿Qué recordamos de Rajoy? Un vídeo en la playa, esa es su aportación a la crisis".

     

    Y es que Zapatero quiso levantar el ánimo de los responsables del partido, y acallar las dudas surgidas tras las derrotas en Galicia y las Europeas, así como con el retroceso en las encuestas. Por ello, llamó a comprometerse con los valores del PSOE, y pidió que no se hable de candidatos a los comicios municipales de 2011 hasta que pase la presidencia española de la Unión Europea. Para entonces, verano de 2010, Zapatero espera que los signos de recuperación sean lo suficientemente evidentes como para impulsarle de nuevo electoralmente. Una previsión cargada de optimismo, aunque coherente con una las frases qué mas repite en sus discursos: "Lo peor de la crisis ha pasado".

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