LAS MANIFESTACIONES PONEN A PRUEBA AL TRIPARTITO

La revuelta social en España por la crisis comienza en Cataluña

Cataluña se ha convertido en el escenario de los primeros movimientos de contestación social por la crisis económica, que amenazan con extenderse por el resto de
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La revuelta social en España por la crisis comienza en Cataluña

Cataluña se ha convertido en el escenario de los primeros movimientos de contestación social por la crisis económica, que amenazan con extenderse por el resto de España conforme las consecuencias de la recesión sobre la llamada economía real y el empleo se materialicen. El histórico tejido industrial catalán, uno de los orígenes del sindicalismo español, vivió ayer una nueva convulsión con la radicalización de las acciones de protesta que protagonizan los trabajadores de Nissan contra el recorte de 1.288 puestos de trabajo que planea la empresa.

El millar de empleados que se manifestó ayer en Barcelona atacaron la sede comercial de Nissan y lanzaron gritos contra los presidentes del Gobierno y de la Generalitat. Los sindicatos UGT y CCOO, que en el ámbito nacional han optado por la prudencia en su respuesta al extraordinario aumento del desempleo, aumentaron su presión sobre José Montilla y el Gobierno tripartito. Desde CCOO, reclamaron a Montilla “que se deje de fotos” y de “tibiezas” a la hora de rechazar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de la empresa japonesa. Jordi Carmona, dirigente de UGT, señaló a la agencia Efe que los sindicatos no negociarían ningún despido con Nissan, mientras no se retire el ERE, y exigió a la Generalitat que “se oponga frontalmente” al recorte.

Los sindicatos están dispuestos a intensificar sus movilizaciones y a salir a la calle cada día si fuera necesario. Esta tarde, la marcha de los trabajadores finalizará frente al Parlamento catalán para que la clase política observe de primera mano el malestar social. Pero el caso de Nissan no es único en Cataluña, ya que esta comunidad ha sufrido ya el despido de 1.969 despidos en la fábrica de SEAT en Martorell o la reducción de las plantillas de Delphi en Sant Cugat del Vallés y de Pirelli en Manresa en un 72 y 30% respectivamente.

Esta evolución de la crisis ha hecho que sea un Gobierno formado por partidos de izquierda (PSC, ERC e ICV) el primero en afrontar la dimensión social del frenazo económico. Además, a las movilizaciones por problemas laborales han venido a unirse a la huelga convocada en la educación por los sindicatos USTEC, ASPEPC y CGT. Estas centrales, que representan al 70% del profesorado, se oponen a la Ley de Educación que prepara el tripartito y a la que podría sumarse finalmente CiU.

Financiación autonómica

Para hacer frente a este clima social y su posible repercusión política, ERC e ICV expresaron ayer su oposición a que la Generalitat apruebe el ERE de Nissan. De este modo, estos grupos tratan de que la actividad gubernamental no colisione con su mensaje ideológico, que en el caso de ERC para por mantener el tono reivindicativo de que “la crisis no la paguen siempre los mismos”.

José Luis Rodríguez Zapatero y Montilla puedan llegar a un acuerdo antes de finales de año.