Alberto García-Alix
García-Alix supo retratar el mundo que le rodeaba, y sus retratos de finales de los 70 y de los 80 hicieron que se le llamase ‘el fotógrafo de la movida’. Pero él no se siente cómodo con esta etiqueta, ya que su trabajo nunca tuvo un afán documental. Lo que se puede apreciar durante el recorrido por las salas de la muestra, sobre todo en la primera sala, es su interés por mostrar el mundo que le rodeaba, muy marcado por la presencia de la droga que él mismo se chuta en una de sus instantáneas. Eva y Lirio (1993) son dos personajes de su mundo.
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