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El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet (EFE).
Eduardo Segovia 14/05/2011 (06:00h)
El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, pidió ayer en Madrid que los bonus de las firmas del mercado no se liguen a si la entidad lo hace mejor o peor que el resto, sino a los resultados absolutos. A su juicio, esta práctica incentiva el "comportamiento de rebaño", en el que todo el mundo se mueve en la dirección de la masa, lo cual supone un elemento determinante para el agravamiento de las crisis.
Trichet considera que los dos elementos de riesgo en los mercados que ha evidenciado la crisis financiera son la falta de transparencia y la prociclicidad. Y esta última está motivada por unos incentivos distorsionados y el citado "comportamiento de rebaño", en el que influye decisivamente, en su opinión, "que se evalúen los resultados de los participantes en el mercado en relación al resto de los jugadores".
Esto recuerda la famosa analogía del concurso de belleza de Keynes dijo en unas jornadas organizadas por KPMG, refiriéndose a un ejemplo de este comportamiento del mercado ofrecido por el famoso economista británico: un periódico pide a sus lectores que elijan a las seis mujeres más bellas de una muestra de fotografías, y los que escojan a las más populares ganan un premio; de esta forma, los lectores no eligen a las que creen más bellas, sino a las que creen que son las más bellas para la mayoría, o incluso tratan de anticiparn los que la opinión de la mayoría piensa que será la opinión de la mayoría (porque los demás no escogen a las más bellas, sino también a las que creen que la mayoría considera más bellas).
"Para tener éxito en este entorno, los participantes individuales no forman sus propias opiniones, sino que siguen la tendencia de la mayoría", explicó ayer Triechet. "Todo el mundo busca subirse a la ola, con la esperanza de bajarse antes de que la tendencia general cambie", añadió.
Las tendencias se retroalimentan
Evidentemente, esto acentúa las tendencias del mercado y agrava crisis como la de la deuda pública de los países periféricos de la zona euro. Por ejemplo, si surgen problemas en un país y algunos inversores empiezan a vender su deuda, otros los seguirán y esta venta se convertirá en la tendencia mayoritaria, a la que se sumará todo el mundo, a pesar de que los precios hayan caído lo suficiente para recoger todos los problemas del país en cuestión.
Y este compòrtamiento podría evitarse si se premiara (con los bonus) la rentabilidad conseguida por cada jugador del mercado en términos absolutos y no relativos al resto del sector, es decir, si importara el beneficio individual y no si lo ha hecho mejor o peor que la competencia.
El presidente del BCE también advirtió de que los mercados están menos atomizados de lo que se suele pensar, y que algunos son verdaderos oligopolios, como la actividad de derivados de la banca estadounidense, los mercados OTC (operaciones entre dos partes sin un mercado organizado ni una cámara de compensación, que suponen el 805 de los derivados en el mundo) y, por supuesto, el mercado de las agencias de rating, donde sólo operan tres firmas.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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