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EL IMPUESTO SOBRE LA RENTA SE CONVIERTE EN UN TRIBUTO PARA RENTAS MEDIAS Y ALTAS

La tercera parte de los contribuyentes deja de pagar el IRPF

La tercera parte de los contribuyentes deja de pagar el IRPF

Carlos Sánchez 15/04/2011   (06:00h)

El IRPF ya no es sólo un tributo que pagan fundamentalmente los asalariados (casi el 80% de la recaudación). Desde la última reforma fiscal -año 2007- se ha convertido además en un impuesto que grava de forma casi exclusiva a las rentas medias y altas. Lo dice un estudio que acaba de publicar el Instituto de Estudios Fiscales, y en el que, por primera vez, se hace un análisis en profundidad -desde un organismo oficial- de la reforma del impuesto sobre la renta aprobada durante la primera legislatura de Rodríguez Zapatero. El IEF depende de Hacienda.

 

El resultado más llamativo tiene que ver con el número de contribuyentes. A la luz de la reforma socialista, nada menos que el 30% de los declarantes –unos seis millones de teóricos contribuyentes- ha dejado de pagar el impuesto sobre la renta. O lo que es lo mismo, como sostiene el estudio, la reforma produce un incremento “muy significativo del número de personas que no pagan el impuesto” (cuota real igual o menor que cero), que pasa de más del 23% en 2006 (modelo aprobado por el Partido Popular) a casi un 30% en 2007. Es decir, prácticamente uno de cada tres contribuyentes está exento de pagar IRPF.


Esta enorme bolsa de no declarantes se explica tanto por los incrementos del mínimo personal y familiar como por la reducción por rendimientos del trabajo. Marginalmente, dicen los autores del estudio, también influye  la introducción de la deducción reembolsable por nacimiento o adopción de hijos.

 

El resultado no puede ser otro que un tributo que grava a las rentas medias y altas. Hasta el punto de que el 10% más rico genera el 34% del impuesto sobre la renta. Pero si en lugar de tener en cuenta la base del impuesto, el análisis se hace sobre la cuota real (lo que realmente paga el contribuyente a Hacienda después de aplicar los tipos impositivos), el resultado es verdaderamente espectacular. El 10% con mayores ingresos aporta el 56% de la recaudación total del IRPF. Por el contrario, el 60% con menor nivel de renta contribuye únicamente con el 10% de los ingresos.

 

Progresividad

 

Esta enorme discrepancia se explica, fundamentalmente, por el elevado grado de progresividad del IRPF. Los autores del estudio -los profesores Picos Sánchez, Pérez López y González Queija, los dos primeros del Instituto de Estudios Fiscales y la última de la Universidad de Vigo, cuestionan, sin embargo, que la progresividad tenga que ver con la existencia de tipos impositivos más elevados para las rentas altas. Por el contrario, recuerdan, el grueso del efecto redistributivo viene dado por la aplicación del mínimo personal y familiar, que reduce “drásticamente” los tipos medios entre los contribuyentes con menores niveles de renta. O dicho en otros términos, la política fiscal del Gobierno ha expulsado del IRPF a millones de contribuyentes que se benefician de la existencia de elevados mínimos exentos de tributación.

 

De hecho, como sostienen los autores, la progresividad del impuesto a la luz de los tipos impositivos es prácticamente plana (ver gráfico) entre la segunda y la séptima decila (donde se concentra la mayoría de los declarantes). Cada decila representa el 10% de los contribuyentes. La presión fiscal en esos casos oscila entre el 23,1% y el 24,5%.

 

Sin embargo, mientras que los contribuyentes de menos renta (primera decila) sufren un tipo impositivo del 18%, los de la décima (los más ricos) tributan al 28,44%. En todo caso, muy por debajo del tipo marginal máximo, que tras la reforma socialista pasó del 45% al 43%.  

 

Esta estrategia ha servido para hacer un IRPF más equitativo, toda vez que la desigualdad ha descendido, pero al mismo tiempo es menos representativo y universal, pese a tratarse de un impuesto que debe gravar las rentas, independientemente del volumen. Según el estudio, la tendencia a la inequidad observada en años anteriores se frena en 2007, año que presenta una desigualdad menor que 2006, tanto antes como después de la aplicación del impuesto. Ahiora bien todavía es mayor que las cifras de años anteriores.

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 60 COMENTARIOS

60 .- En mi opinión la progresividad fiscal acaba siendo contraproducente. Creo que es mucho mejor, para todos, un sistema tributario claro, sencillo y más o menos igual. La redistribución y la justicia del sistema fiscal debería lograrse por el lado del gasto, buscarla por el ingreso sólo consigue que se complique el cumplimiento de las obligaciones fiscales, desincentivar, empobrecernos, fomentar la economía sumergida, la elusión fiscal, las sociedades patrimoniales.......ingeniería financiera y chamullos. Y para salvar eso, algunos demandan más control y persecución, entrando en la divertida espiral, en la cual, algún día, la AEAT deberá autorizarnos cada vez que queramos tirar un pedo, so pena de cometer un delito contra el medio ambiente.

Conk

16/04/2011, 10:07 h.

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59 .- #57 de acuerdo, pero los bandoleros no iban al hospital y protestaban por el servicio, ni maldecían los baches en la carretera, y sobre todo.....no piden dinero al Estado para salvar el culo.

Eso sí, al bandolero consecuente con sus actos, la ola no, le reverenciamos.

salud

no logo

15/04/2011, 21:11 h.

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58 .- Normal, están en el PARO

sofocles1111

15/04/2011, 21:11 h.

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57 .- #55
Permitame que le indique, dilecto contertulio que, en mi humilde opinión, yerra usted el tiro.

Que exista quién pueda eludir la compulsión salvaje a que estamos sometidos, no debe incitarnos a solicitar su persecución, todo lo contrario, pues probablemente gracias a esa elusión, estos benditos defraudadores pueden pagar mis servicios, comprar en sus tiendas y enriquecer, así, el país.

El dinero que acaba en el erario es dinero perdido, de nula rentabilidad marginal, y que se utiliza equivocadamente a mayor gloria del político de turno, mientras el dinero que circula en el mercado crea riqueza y prosperidad.

No creo que, a estas alturas del S XXI nadie crea ya en la redistribución de la riqueza, que era el fundamento clásico de la doctrina impositiva, ni debemos ver al defraudador como elemento hostil a la sociedad, pues todo el que lucha contra la injusticia [y los impuestos lo son], deben merecer la loa y la comprensión.

Los que no tenemos mecanismos para ello, debemos vindicar la reducción de la presión, no que dejen ciego al vecino, para solazarnos de ser tuertos.

El problema es que no tenemos Sociedad Civil y nos atracan día tras día.

Bendito pues el Bandolero!

piofoncillas

15/04/2011, 19:40 h.

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56 .- y los que nos quitan todos los meses...¡¡¡¡¡¡¡¡me retienen el 25%¡¡¡¡¡¡¡¡y encima tengo que pagar? vamos hombre que lo pague botin, ortega y los politicos...yo pago mas de lo que uso

sesincero

15/04/2011, 19:29 h.

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