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José L. Lobo 27/04/2011 (10:58h)
El PP asegura defender la libertad de expresión, pero su líder, Mariano Rajoy, parece sentir aversión hacia los periodistas. O mejor dicho: hacia las cuestiones incómodas que éstos le plantean en sus comparecencias públicas. Para esquivar los dardos afilados de los informadores, el presidente de los populares rehúye las ruedas de prensa, no acepta preguntas en las poquísimas que concede o, simplemente, se niega a responder sobre los asuntos más espinosos. No es Rajoy, ni mucho menos, el único dirigente político que practica esta nueva y preocupante forma de censura -la ministra de Defensa, Carme Chacón, también la ejerce de forma recurrente-, pero sí el que con más entusiasmo la promueve.
Mientras Rajoy calla, sus lugartenientes -María Dolores de Cospedal, Esteban González Pons, Federico Trillo o Jaime Mayor Oreja- sacan el colmillo por él. Pero su estrategia de no entrar al trapo en los temas embarazosos, sea la corrupción interna o la lucha antiterrorista, y dejar que sean otros quienes den la cara puede acabar pasándole factura: corre el riesgo, admiten fuentes del PP, de que su calculada continencia verbal sea interpretada como una muestra de tibieza y falta de coraje, lejos de la imagen de líder moderado que pretende cultivar para atraer al votante centrista. "Eso no es cierto", argumentan desde Génova, "ha realizado varias ruedas de prensa en los últimos seis meses por toda España y ha concedido entrevistas a distintos medios. Eso no es rehuir a los periodistas. Lo único es que Rajoy habla cuando lo cree conveniente".
Rajoy volvió ayer a dar esquinazo a los periodistas. En su primera comparecencia pública tras el paréntesis de Semana Santa, el presidente del PP no aceptó preguntas tras presentar en Madrid a la candidata de su partido en Asturias, Isabel Pérez Espinosa, y pronunciar un discurso centrado exclusivamente en la economía. Al acabar el acto, celebrado en un hotel de la capital, Rajoy huyó a la carrera sorteando las cámaras y micrófonos de los reporteros, que trataron, sin éxito, de conocer su opinión sobre la ilegalización de la coalición Bildu -y no sólo de sus listas electorales- que reclaman ahora algunos de los principales dirigentes del PP.
Un record difícil de superar
El líder del PP ostenta un record difícil de superar: seis meses sin ofrecer una rueda de prensa. Entre el 13 de abril de 2009, poco después de estallar el caso Gürtel, y el 15 de octubre de ese año, Rajoy no compareció ni una sola vez ante los periodistas para evitar responder a las preguntas sobre la implicación de decenas de dirigentes de su partido en la red de corrupción presuntamente dirigida por Francisco Correa. Y cuando finalmente lo hizo no quiso explicar por qué seguía dando su apoyo a Francisco Camps y, en cambio, no dudó en destituir al entonces secretario general de los populares valencianos, Ricardo Costa, imputado como aquél.
Rajoy y otros dirigentes políticos -de casi todos los partidos- han convertido las ruedas de prensa sin preguntas -una contradicción in terminis- en un cáncer que avanza imparable y amenaza con limitar gravemente el control democrático que ejercen los medios de comunicación. Esas comparecencias en las que no se admiten preguntas se disfrazan muchas veces con el eufemismo de declaraciones institucionales; o directamente se opta, cada vez con más frecuencia, por dar la palabra a periodistas afines o, peor aún, no responder a las cuestiones más controvertidas.
Hace sólo dos semanas, el pasado 11 de abril, el presidente del PP volvió a poner en práctica esta última estrategia para escabullirse de los periodistas. Tras reunirse en Berlín con la canciller alemana, Angela Merkel, Rajoy ofreció una rueda de prensa en la que se negó a responder hasta en tres ocasiones por qué había avalado las listas electorales del PP valenciano, en las que figuran ocho imputados e implicados en el caso Gürtel. "No tengo nada que decir", dijo en dos ocasiones el líder de la oposición. Y a la tercera intentona de los informadores, ya visiblemente incómodo, añadió: "Sobre ese asunto no voy a hablar hoy".
Sólo un día más tarde, el 12 de abril, Camps rizó el rizo de la censura -esta vez de forma menos sutil- al presentar una queja ante la Junta Electoral de la Comunidad Valenciana contra cuatro cadenas de televisión de ámbito nacional por el tratamiento informativo supuestamente parcial que daban a sus listas electorales, destacando la presencia de candidatos imputados en las mismas. Ante el revuelo organizado, la dirección del PP obligó a Camps, dos días después, a retirar la queja. Fue entonces cuando González Pons, vicesecretario de Comunicación de Génova, aseguró que "la libertad de prensa es sagrada".
OPINIONES DE LOS LECTORES,
89 COMENTARIOS
89 .- #87 Totalmente de acuerdo. Este no ganará unas elecciones, la perderán otros. Pero si en vez de él estuviera alguien con mas ímpetu, caso Aguirre, barrerían.
88 .- Convocar, ruedas de prensa o hacer como que se contesta y no hacerlo, no es algo que haga solamente el Sr. Rajoy, todos nuestros políticos son expertos en escurrir el bulto cuando la pregunta no les interesa o cuando lo que tienen que decir no puede ser dicho en público, y si contestan salen por peteneras, y que yo sepa hasta el día de hoy nadie a protestado cuando al sr. X le ha venido a bien pasar de contestar. Si hay que boicotearlos, que los boicoteen a todos pues todos lo merecen.
87 .- Creo que Rajoy "tiene razón" al responder "no tengo nada que decir". Es cierto, no tiene nada que decir porque no puede. A pesar de la preparación que hizo Ana Mato para intentar realzar su figura, a los pocos minutos se la chafan los propios, con Aznar y Aguirre. En cuanto plantea algo se lo afean rápidamente. Cada líder local hace lo que le da la gana, Camps, Aguirre, Valcárcel...
Rajoy es un proyecto fallido, esa templanza no es tal, sino indolencia, falta de perspectiva y carencia de táctica.
Aznar lo eligió bien: al más dócil y manejable de todos.
Después se coló con nocturnidad y alevosía ["Soraya haciendo méritos"] en el Congreso de Valencia con aquella votación-trampa como candidato al Gobierno [que se lo digan a Aguirre que se fue enfadada y descreida de todo]... en fín, que ha conseguido estar sólo y que ha permitido que el PP se haga cada día más provinciano
86 .- Creo que Rajoy "tiene razón" al responder "no tengo nada que decir". Es cierto, no tiene nada que decir porque no puede. A pesar de la preparación que hizo Ana Mato para intentar realzar su figura, a los pocos minutos se la chafan los propios, con Aznar y Aguirre. En cuanto plantea algo se lo afean rápidamente. Cada líder local hace lo que le da la gana, Camps, Aguirre, Valcárcel...
Rajoy es un proyecto fallido, esa templanza no es tal, sino indolencia, falta de perspectiva y carencia de táctica.
Aznar lo eligió bien: al más dócil y manejable de todos.
Después se coló con nocturnidad y alevosía ["Soraya haciendo méritos"] en el Congreso de Valencia con aquella votación-trampa como candidato al Gobierno [que se lo digan a Aguirre que se fue enfadada y descreida de todo]... en fín, que ha conseguido estar sólo y que ha permitido que el PP se haga cada día más provinciano.
85 .- Recuerdo que ZP hablaba mucho en el 2004 antes de las elecciones y se apuntaba a un bombardeo con tal de salir en la tele, y...ya hemos comprobado cuál ha sido el resultado.
No creo que necesitemos demagogos y más promesas incumplidas. Ya ha sido bastante con los últimos siete añitos del ínclito Mr.Bean.
No quiero que se repita este modelo de políticastro fantasmón, mentiroso y fanfarrón, incapaz y estúpido, para dirigir un País tan hundido como en éste momento está España.
Necesitamos un líder serio que haga los deberes de la hormiga, aunque éstos sean duros gracias a la cigarra que actualmente reina en Moncloa. Destruir es muy fácil, pero reconstruir suele ser muy complicado, como lo demuestra la 2ª Ley de la Termodinámica. Basta ver lo fácil que es romper un vaso de cristal y lo imposible de su reconstrucción.
Así que menos hablar y más hacer, que falta hace.
En cuanto a los medios de "incomunicación", comprendo que quieran vender mucho y la falta de noticias no les sirve para hacer el caldo gordo. Al menos no tan gordo como ellos quisieran.
Me parece poco serio por parte de E.C.montar el numeríto de la encuesta y confío en podérselo echar en cara en un futuro no muy lejano.