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Carlos Sánchez 06/04/2011 (06:00h)
Nuevas piedras en el lento camino hacia la recuperación de la actividad económica. Los datos más recientes del Banco de España reflejan que el crédito a familias y empresas, lejos de crecer, vuelve a contraerse. En particular, el destinado a la compra de viviendas, que, por primera vez desde que estalló la crisis, registra tasas negativas. En concreto, de un 0,4%. El descenso trunca la suave senda de recuperación que se había manifestado a lo largo de 2010, que cerró con una ligera subida del 0,7%. Incluso por encima del 0,2% registrado en 2009, que marca el momento más duro de la crisis.
El cambio de tendencia tiene que ver, fundamentalmente, con la reestructuración de las cajas de ahorros, que ha obligado a estas entidades a cerrar el grifo del crédito de forma extraordinariamente severa. De hecho, el crédito concedido por las cajas en el último año ha caído un 4,2%; mientras que, por el contrario, el prestado por los bancos ha subido un 1,8%, en línea con el crecimiento del pib nominal (con inflación).
Expresado en términos absolutos, esto significa que mientras los bancos han prestado a los hogares 31.119 millones de euros más que hace un año, las cajas han visto un retroceso de sus activos (el crédito concedido) equivalente a 54.200 millones. Por decirlo de una manera directa, los bancos ganan cuota de mercado a costa de las cajas, atrapadas en un largo proceso de reestructuración que les ha obligado a aumentar sus recursos propios para ganar en solvencia.
Con datos correspondientes a enero, los bancos controlan ya el 53,2% del total del crédito, mientras que la cuota de mercado de las cajas -con una capacidad instalada notablemente superior tanto en plantillas como en oficinas- ha caído hasta el 38.7%. El resto corresponde a cooperativas de crédito o el ICO, con un activo que ronda los 80.000 millones de euros, el doble que al comenzar la crisis económica y la restricción del crédito privado.
La caída del crédito inmobiliario, impulsada en 2010 de forma parcial por el fin de las desgravaciones fiscales para rentas medias y altas, es relevante en términos macroeconómicos debido a su impacto sobre el empleo, y supone un paso atrás en el proceso de reducción del stock de viviendas que continúan sin venderse.
El retroceso del crédito concedido a las familias coincide con un repunte de los préstamos a las administraciones públicas, que han vuelto a crecer. El hecho de que los mercados mayoristas estén cerrados para las emisiones de ayuntamientos y comunidades autónomas puede explicar el rebote. Las administraciones territoriales tienen que acudir a los bancos para financiar sus abultados déficits fiscales. De hecho, y según los datos del Banco de España, el crédito a las administraciones públicas crece nada menos que un 17,5%, la tasa más alta desde el verano de 2010.
Efecto expulsión
Se está produciendo, por lo tanto, lo que los economistas denominan crowding out*, cuando el sector público expulsa del mercado de crédito a los agentes económicos privados, familias y empresas. En 2009, durante los meses más duros de la crisis, el crédito a las administraciones públicas llegó a crecer a tasas del 35%, lo que refleja con nitidez la voracidad del sector público.
El futuro, sin embargo, no es más halagüeño. El último informe mensual del servicio de estudios de la la Caixa sostiene que hay un riesgo cierto de ralentización. Y, en concreto, lo achaca a las presiones inflacionistas, lo que obligará a elevar los tipos de interés. Y si sube el precio del dinero, habrá menos crédito disponible. La Caixa recuerda que el tipo de interés de las nuevas operaciones crediticias se situó en diciembre en el 3,56% y ello incidirá de forma negativa en la demanda de crédito.
En segundo lugar, asegura la Caixa, juega en contra de la oferta de crédito la morosidad del sistema financiera, que obliga a las cajas y bancos a ser más restrictivos. Y hay que recordar que la mora ya roza el 6% del saldo vivo de crédito.
En esta misma línea, el último boletín semanal de Caja Madrid estima que el euribor a 12 meses puede seguir subiendo. Hasta alcanzar niveles en torno al 2,15% de media en junio. Es decir, una senda alcista que mermará todavía más la renta disponible de las familias
*Por error se puso en la primera edición credit crunch. Pedimos disculpas.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
3 COMENTARIOS
3 .- Alguien tiene una fórmula para "recolocar" esos excedentes de mano de obra que se importaron para alimentar la explotada burbuja del ladrillo?
Yo hablaría de excedentes en lugar de paro. Paro es algo transitorio y excedentes es algo que sobra.
Las familias lo que necesitan es estabilidad no crédito, ya están bastante endeudadas.
Imposible lograr estabilidad con un excedente de 5 millones de trabajadores intentando trabajar por lo que sea
2 .- Carlos, es efecto crowding out.. El término credit crunch es otra cosa.
1 .- Así es muy difícil romper la barrera del empleo. Así no se puede generar autoempleo ni pymes. El Leviatán del estado lo devora todo
http://menudoscabrones.blogspot.com/