A la edad que otros se jubilan, el Madoff catalán tenía una actividad frenética

De organizar bailes de salón a defraudar casi 240 millones en facturas falsas

El baile de salón fue el origen del imperio de Antoni Mas, que luego evolucionó a organizador de eventos musicales y que al final le llevó a montar una trama que ha atrapado a los inversores

Foto: (Montaje: E.V)
(Montaje: E.V)

Antoni Mas casi había sobrepasado la edad de la jubilación. Pero a sus 64 años, su actividad era frenética. Era como Batman: incansable promotor musical de día y frenético defraudador de noche. Nada menos que 238 millones que lo han convertido en el Madoff catalán. Nada hacía prever que un imperio del espectáculo basado en los concursos de baile de salón acabase entre rejas y con varios afectados arruinados a su paso.

Sus empresas, Alta Producciones y Eventos BCN SL había empezado organizando concursos de baile de salón. El baile de salón tiene un cierto tirón popular en Cataluña. El negocio de Antoni Mas entonces era organizar los eventos y vender luego las imágenes, en muchas de las ocasiones a TV3, que siempre ha cuidado los espacios de baile de salón, según explican fuentes cercanas a la empresa.

Fuentes cercanas al empresario explican que primero empezó llevando los bailes de salón por diversos pueblos de Cataluña. Lo hizo con la colaboración del presidente de la Federación Catalana de Baile Deportivo, que preside Sebastià Sendrós, director médico y especialista en cirugía estética en la Clínica Londres.

En 2011 los bailes de salón que organizaba Mas estaban en Premià. De ahí fueron bajando hacia el sur. Siempre buscando localidades de playa. Los concursos de baile fueron bajando y así se llegó a Salou y Cambrils, donde Mas llegó a afincarse, tal y como señalan fuentes próximas a la Federación Catalana de Baile Deportivo. En 2010, en Salou, Mas presumía de que Cataluña era el motor del baile de salón en España.

A un grupo de inversores les llegó a endosar otro fraude piramidal de hasta 200 millones más, esta vez vendiendo espacios publicitarios ficticios

Hace dos años Mas se convirtió en el organizador del festival de música de Cambrils. El cártel del año pasado ya era para sospechar. A Cambrils, un pueblo de 33.000 habitantes acudieron artistas de la talla de Julio Iglesias, Raphael, Alejandro Sanz, Manel y Estopa. Las únicas críticas eran su pasión por las sillas. El sexagenario Antoni Mas siempre ponía sillas. Julio Iglesias, sillas. Que venía Estopa, sillas también. A Mas le gustaba el público sentado, según confirman diversos vecinos de Cambrils. Tal vez, cosas de la edad.

El cantante Raphael durante un concierto en el Festival de Cambrils. (EFE)
El cantante Raphael durante un concierto en el Festival de Cambrils. (EFE)

Por lo demás, el Ayuntamiento estaba encantado. Le habían cedido la organización del evento y una actividad que antes eran deficitaria ahora no les costaba un duro. Y los artistas y resto de proveedores también estaban encantados. Antoni Mas pagaba en metálico y sin aplazamientos.

Día y noche

Pero recordemos, Mas era como Batman. Y liquidez no es lo que le faltaba. ¿Un Robin Hood que robaba a los ricos para dárselo a los sufridos artistas musicales de este país? Además de Alta Producciones, Antoni Mas ya tenía otra empresa: Publi Olimpia SL. Entre las dos firmas emitió una cadena de facturas que ofrecían a las empresas que las compraban rentabilidades de hasta el 15%. A grandes inversores como Publipro, propiedad de Luis Pascual Franquesa (hijo del exjuez y condenado por prevaricación Luis Pascual Estivill) o al grupo Auriga les levantó la friolera de 38 millones de euros.

Pero el hiperactivo Antoni Mas no tenía suficiente. A otro grupo de inversores, pequeños particulares, les llegó a endosar otro fraude piramidal de hasta 200 millones más, esta vez vendiendo espacios publicitarios ficticios.

Sillas del recinto del Festival de Cambrils en 2016. (fimcambrils)
Sillas del recinto del Festival de Cambrils en 2016. (fimcambrils)

El festival de este año, en el aire

El festival de Cambrils de este año está ahora en el aire. Y eso que iban a venir artistas del nivel que Antoni Mas acostumbra: iban a participar Tom Jones y Elton John –este último no confirmado–. Con un par. Además, Ana Torroja, The Cranberries o Love of Lesbian. Seguro que todos los conciertos con sillas previstas.

De trato amable, Antoni Mas no destacaba especialmente en la ciudad tarraconense. Y todo apunta a que en Cambrils no hay afectados de la cara B de su vida profesional. Su único conflicto fue con el jefe de prensa del festival del que prescindió el verano pasado. Ahora, con Mas detenido, muchos en Cambrils dicen que apenas le conocían.

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