escapa de una liquidación larga

Värde huye de Reyal tras fracasar sus planes y vende la deuda que tenía a Taconic

La postura de Sareb y Hacienda ha impedido al fondo replicar la operación que hizo con San José Promociones y, ante la amenaza de una larga y compleja liquidación, ha vendido a Taconic

Foto: Värde ha optado por vender la deuda que adquirió de Reyal.
Värde ha optado por vender la deuda que adquirió de Reyal.

Los planes de Värde para tomar las riendas de Reyal Urbis han terminado saltando por los aires. La decisiones de Sareb —oponerse al convenio— y de Hacienda —defender la recuperación de los 400 millones que le adeuda la promotora— han llevado al fondo a rehacer sus posiciones y vender la deuda que había adquirido de la promotora.

El comprador, según afirman tres fuentes conocedoras, es Taconic Capital, fondo que se ha hecho famoso en los últimos tiempos por haber sido uno de los grandes compradores de deuda de las autopistas radiales, un perfil más oportunista del que ofrecía Värde en esta operación.

El propietario de Vía Célere decidió entrar en Reyal Urbis con la idea de replicar la operación de San José Promociones, es decir, con el objetivo de tomar el control de la empresa a través de la deuda para, posteriormente, quedarse con los activos que le interesaban, fundamentalmente suelos, que preveía anexionar a su propia promotora.

Sin embargo, la decisión de Sareb de oponerse al convenio, unida a la irrupción de más fondos en la deuda, ha complicado los planes de Värde, que ha preferido salir de Reyal antes que enfrentarse a una larga liquidación como la vista en Martinsa-Fadesa.

Tras crear la promotora Dos Puntos sobre las cenizas de San José Promociones, adquirir Vía Célere y fusionar las dos compañías, el fondo tiene ahora sus ojos puestos en sacar a bolsa la nueva compañía integrada, operación que oficialmente prevé llevar a cabo en el primer semestre de 2018, pero que, según algunas fuentes, estaría estudiando intentar adelantar a la recta final de este mismo ejercicio.

Pero, para atraer el apetito de los inversores y poder competir con Aedas, la otra gran promotora que saldrá a bolsa el próximo otoño, Värde necesita hacerse con más suelos en Madrid, una parte de los cuales esperaba obtener en una liquidación rápida de Reyal Urbis, la cual ya no va a ser posible.

La entrada de Värde en la deuda de Reyal Urbis se produjo al calor de la propuesta de convenio que el todavía presidente de la inmobiliaria, Rafael Santamaría, presentó la pasada primavera. Los acreedores tenían hasta el pasado 31 de mayo para adherirse a este, unas aguas revueltas que aprovechó el fondo para tomar posiciones.

En esta aventura, ha estado acompañado de otros importantes vehículos de inversión, como Aurelius, uno de los inversores que doblegaron al Gobierno de Argentina y lograron que recomprara sus quebrados bonos. Entre todos los fondos que desembarcaron en Reyal, se estima que llegaron a controlar cerca de 1.000 millones de deuda, de los 4.660 que suma la totalidad de su pasivo.

Sin embargo, su objetivo era alcanzar el 75% y convertirse así en la llave para decidir el futuro del grupo, opción que cayó en saco roto ante la decisión de Sareb de retener los 1.000 millones que le adeuda Reyal y votar en contra de la propuesta de convenio.

Estructura de la deuda

Junto a la entidad presidida por Jaime Echegoyen, también figuraban entre los principales acreedores de la promotora: Santander, con unos 500 millones de deuda; Popular, con otros 200 millones; BBVA, con 127 millones, y CaixaBank, con algo menos de 100 millones. Sin olvidar a Hacienda, cuya postura siempre ha sido la de no aceptar quitas.

Algunas de estas entidades habían decidido vender a los fondos justo antes de que se cumpliera el plazo para votar el convenio, el pasado 31 de mayo, pero se desconoce el detalle concreto de sus actuales posiciones, las cuales, además, siempre están abiertas a ser deshechas, como se ha visto en los últimos tiempos en las radiales.

La deuda de Reyal se divide entre un préstamo sindicado cercano a 3.500 millones, donde Sareb posee algo más del 20%, y en el que todos los acreedores son una única entidad frente a los bienes que tienen como garantía; otros 470 millones en créditos bilaterales, que tienen ligados unos activos concretos contra los que ejecutar estas deudas, y los 400 millones que reclama Hacienda, que también están garantizados con unos bienes concretos.

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