las cuentas de la operación

Trinitario Casanova vs. Wanda: cuánto gana y pierde cada uno con el Edificio España

Wanda fue propietario del edificio durante casi tres años; el español, apenas unos minutos. El primero pagó 265 millones por él, el segundo, 272 millones. Pero la cuenta final es muy distinta

Foto: De izquierda a derecha: Laurent Fischler (Wanda), Trinitario Casanova (Baraka) y Maurice Kelly (JLL), tras firmar la compra.
De izquierda a derecha: Laurent Fischler (Wanda), Trinitario Casanova (Baraka) y Maurice Kelly (JLL), tras firmar la compra.

Uno vestido clásico, con traje gris, corbata azul y camisa blanca; el otro, con la chaquetilla de torero y en vaqueros. Ambos, sonrientes por haber llevado a buen puerto una venta por la que pocos apostaban hasta media mañana de ayer. Laurent Fischler, máximo responsable inmobiliario de Wanda Group, y Trinitario Casanova, presidente de Grupo Baraka, escenificaron con su indumentaria la desequilibrada balanza con la que se ha saldado la historia de ambos como propietarios del icónico rascacielos.

El 'holding' chino ha sido dueño del inmueble durante algo menos de tres años, desde que registró la compra del edificio a Banco Santander, en julio de 2014, hasta ayer por la mañana; mientras que Trinitario Casanova apenas lo fue durante unos minutos, los mismos que separaron la rúbrica de compra a Wanda y la de traspaso a Riu.

A pesar de esta diferencia temporal, y de que el empresario español se comprometió a pagar siete millones de euros más de lo que costó el rascacielos al grupo asiático, la realidad es que su inversión ha terminado siendo más rentable.

Aunque ni Baraka ni Riu han querido desvelar el precio al que se cerró la reventa, fuentes cercanas a Casanova aseguran que el rápido traspaso le ha reportado varios millones de euros, además de haberse garantizado hacer un posterior negocio con los 15.000 metros cuadrados de superficie comercial, su verdadero objeto de deseo y la parte del inmueble que nunca interesó al grupo hotelero.

Para poder hacer una estimación del negocio de Baraka, debe partirse de los entre 380 y 400 millones que la cadena mallorquina prevé invertir entre la compra y la posterior reforma del edificio. Si a estas cantidades se restan los 272 millones pagados a Wanda (los 20 millones ya adelantados y los 252 millones que se saldaron ayer), sigue quedando un sobrante de entre 108 y 128 millones de euros para las obras y el cheque de Baraka, cuyo gran negocio vendrá con la parte comercial.

Eso sí, el grupo levantino ha perdido el acuerdo que tenía con Riu para ejecutar toda la remodelación del inmueble con su constructora Trabis, según afirman fuentes conocedoras.

Wanda, por su parte, ha saldado la aventura en el rascacielos con varios dolores de cabeza y unos números rojos que, para un 'holding' que factura miles de millones de euros al año, resultan insignificantes, pero que indican la dispar suerte que han corrido los protagonistas de esta historia. Tras acordar la compra del rascacielos a Santander, según reconoce el propio grupo chino en las cuentas de la sociedad Plaza de España 19, tenedora del inmueble, Wanda realizó en 2014 y 2015 cuatro aportaciones a fondo perdido por importe de 334 millones de euros.

El grupo asiático nunca escatimó en gastos para un edificio que pretendía destinar a abrir un hotel de lujo de su propia cadena, a comercial y a viviendas de alto 'standing'. Así, solo en pagos a proveedores, tiene reconocidos 7,7 millones en los tres ejercicios bajo su control, la suma de los gastos de personal de estos años asciende a 5,1 millones para una plantilla que ha oscilado entre ocho y 17 personas; mientras que por el lado de los tributos, el dato más significativo fueron los 55,8 millones que pagó en concepto de IVA en 2014.

También los 45 millones que tenía la sociedad en cuentas corrientes de Banco Santander, ICBC y HSBC son un claro ejemplo del generoso colchón con el que operaba la filial española del grupo chino.

Sin embargo, la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid para remodelar la fachada, unida a estos elevados gastos, terminó por convencer a Wanda de que una retirada a tiempo era un gran victoria y fue cuando encargó a JLL la venta del Edificio España, hace poco más de un año, con el objetivo de obtener, al menos, los 265 millones que había pagado a Santander.

Al final, ha conseguido 272 millones y, para compensar en parte las aportaciones a fondo perdido realizadas, Wanda no dudó en aprobar el pasado 23 de marzo, justo una semana antes del primer intento de venta del edificio, el reparto de un dividendo extraordinario por importe de 43,9 millones de euros. Un último consuelo para una fallida inversión.

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