la operación está en la fase final

Advent vuela alto para comprar Aernnova por 1.000 millones en puja con Carlyle y PAI

El fondo de capital riesgo ha presentado la oferta más alta para adquirir la empresa fabricante de piezas para aviones, cuyo destino está en manos del equipo ejecutivo

Foto: Foto: Aernnova.
Foto: Aernnova.

La venta de Aernnova, el fabricante español de piezas para aviones como Airbus y Boeing, está a punto de llegar a su fin. Según indican fuentes financieras, los fondos de capital riesgo Advent, Carlyle y PAI son los tres finalistas para adquirir una participación mayoritaria en la antigua filial de Gamesa, controlada por el polémico 'private equity' Springwater y el equipo directivo. La firma dirigida por Gonzalo Santos es la que ha presentado la oferta más alta, con un cheque que ronda los 1.000 millones de euros.

La operación, dirigida por Citi, está en la fase final, ya que las propuestas vinculantes fueron presentadas semanas atrás. Springwater, dirigido en España por Martin Gruschka e Iñaki López Gandasegui, presidente y líder de la cúpula ejecutiva, está analizando las ofertas de los tres fondos de capital riesgo, siendo la de Advent la más apetitosa por el momento. La clave, no obstante, es el compromiso que proponga el comprador al equipo directivo, ya que de ello dependerá el porcentaje final de la compañía que se venda.

Aernnova tiene una facturación próxima a los 650 millones de euros y un beneficio bruto de explotación cercano a los 120 millones

Springwater es dueño del 41% del capital, mientras que Gandasegui y el resto de ejecutivos controlan el 53%. En principio, solo está en el mercado la totalidad del paquete del fondo suizo, pero los candidatos han hecho sus ofertas para tomar una participación mayoritaria, por lo que se da por hecho que los directivos venderán un trozo de sus acciones para maximizar el precio. La cuestión es cuáles serán las cláusulas de la relación entre el futuro comprador y el equipo de Gandasegui, que pretende continuar en el capital con un plan de incentivos a medio y largo plazo que les asegure una determinada rentabilidad.

Aernnova tiene una facturación próxima a los 650 millones de euros y un beneficio bruto de explotación cercano a los 120 millones. Con estos datos, Advent está dispuesto a pagar algo más de ocho veces el ebitda de un grupo que hace apenas dos años se valoró en 200 millones. Fue cuando el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) vendió un 39,5% del capital heredado de Inversiones Corporativas, el antiguo 'holding' industrial de Caja Castilla-La Mancha (CCM). El FGD traspasó en un primer lugar el 4,2% al equipo directivo y después vendió un 35,3% a la propia compañía por 71,39 millones.

Martin Gruschka, fundador de Springwater. (EC)
Martin Gruschka, fundador de Springwater. (EC)

Esta última transacción supuso valorar el 100% del capital del fabricante de alas y fuselajes para aviones en apenas 202 millones, un 80% menos respecto a la tasación que se está barajando ahora para la venta parcial. Posteriormente, el grupo vasco realizó una amortización de acciones por el 20% del capital y refinanció sus casi 300 millones de euros de deuda con un préstamo y una línea de crédito encabezada concedidos por BBVA, Santander, CaixaBank, Bankia, Popular y Bankinter, entre otros.

Para Springwater, la venta de Aernnova, el gran socio español de Airbus, va a ser en cualquier caso una gran operación. El fondo suizo, que no ha tenido tanta suerte con otras inversiones en nuestro país, compró un 30% del capital en 2014 por unos 150 millones, lo que supuso tasar al fabricante de piezas para aviones en 500 millones. Hoy, si las ofertas finales se confirman, la compañía valdrá el doble. Una rentabilidad a la que hay que añadir el reparto de un dividendo de unos 75 millones para el que la compañía había pedido una extensión de la refinanciación.

Todo un balón de oxígeno para Springwater y Martin Gruschka, que hasta la fecha ha llevado a la quiebra o a cerca de la insolvencia a compañías como Unipapel, Electrodomésticos Miró, Delión, Nautalia o ha comprado otras con verdaderos problemas de viabilidad, como Pullmantur Cruceros. Su frialdad a la hora de abandonar las empresas en situaciones difíciles, las guerras con los sindicatos y las demandas con directivos de algunas de sus participadas le han generado una mala reputación en el sector del capital riesgo.

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