SÁNCHEZ-ASIAÍN CONTRADICE A SARACHO

Popular niega que sea imprescindible la ampliación de capital y prevé dar beneficios

El Popular se ha venido arriba con sus resultados pese a las nuevas pérdidas. Prevé dar beneficios en el año y recula en la afirmación anterior de que era necesario ampliar capital

Foto: El consejero delegado del Banco Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en Madrid. (EFE)
El consejero delegado del Banco Popular, Ignacio Sánchez-Asiaín, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en Madrid. (EFE)

La llegada de Ignacio Sánchez-Asiaín como consejero delegado ha dado un vuelco al discurso del Banco Popular. Si hace menos de un mes su presidente, Emilio Saracho, admitía que no quedaba más salida que una macroampliación de capital o la venta del banco, su número dos niega ahora que esa operación sea imprescindible; respecto a la segunda opción, afirma que, aunque todos los bancos hablan de fusiones, no hay ningún acercamiento serio. Es más, a pesar de las pérdidas de 2016 (que han sido reformuladas) y de las de 2017, prevé que la entidad dé beneficios este año.

"No estamos preparando ninguna ampliación, aunque lo que sí notamos es que hay mucho inversor que se acerca preguntando por ello" debido al mayor apetito del mercado por el sector, ha dicho de forma concluyente Sánchez-Asiaín en la presentación de los resultados trimestrales del banco. Más adelante, ha matizado que "no descartamos del todo tener que hacer una ampliación, dependerá del análisis que estamos realizando de los 40.000 activos improductivos que estamos realizando y de las necesidades de provisiones que se deriven de este estudio". En caso de que finalmente se lleve a cabo, ha precisado que será puramente institucional tras las fuertes pérdidas sufridas por los minoristas que acudieron al aumento de capital del año pasado.

Como es sabido, uno de los potenciales escollos para una ampliación son las posibles demandas de los clientes a los que el banco vendió acciones en junio (aparte del precio de derribo que exigirían los inversores). Sánchez-Asiaín también ha negado que eso sea un problema: "Pensamos que no debería haber base para esas posibles demandas" porque "no hubo ningún engaño a propósito, simplemente el plan de negocio que se presentó fue inexacto, incorrecto o equivocado". Y ahí ha pasado al ataque: "Planes de negocio defraudados hay muchos al margen del Popular".

"Reexpresión" de las cuentas de 2016: más pérdidas

No ha sido la única contradicción en que ha incurrido el nuevo CEO con Saracho. Así, mientras en el hecho relevante de marzo en el que se afloraba un nuevo agujero cercano a los 700 millones se decía que no sería necesario reformular las cuentas de 2016; sin embargo, el Popular finalmente ha "reexpresado" los resultados del año pasado para incrementar las pérdidas de los 3.485 millones anunciados inicialmente a 3.611 millones. El impacto en capital es de 518 millones, 0,61 puntos en el cómputo regulatorio. La solvencia del banco se encuentra al filo del mínimo exigido por el BCE tras los ajustes y las nuevas pérdidas de 137 millones en el primer trimestre.

Pese a ello, Sánchez-Asiaín se ha mostrado convencido de que el Popular dará beneficios en el conjunto de 2017 "si no hay nuevas provisiones extraordinarias como las de este trimestre en el resto del año". Ello a pesar de que la causa de los problemas del banco reside en la insuficiencia de provisiones para el ladrillo, lo que presupone que tendrá que seguir dotando el máximo posible para sanear estos activos. A este respecto, el CEO ha vuelto a remitirse al análisis que se está realizando y que espera que concluya en junio. Con este análisis pretenden elaborar un plan de negocio creíble y que puedan cumplir para no caer en el error de Ángel Ron de generar expectativas que no se pueden cumplir.

Por otro lado, el Popular ha recibido 65.000 reclamaciones por las cláusulas suelo pero, a diferencia de BBVA, Sánchez-Asiaín no ha prometido devolver todo el dinero con intereses, sino "llegar a acuerdos individuales con cada cliente". También ha insistido en que se venderán todas las filiales no estratégicas, pero sólo si el precio es adecuado y compensa la pérdida de ingresos, otro cambio respecto al discurso de que se vendería todo y cuanto antes. Asimismo, ha sacado a la unidad de banca privada de los activos puestos en el escaparate. También ha dado por muerto el proyecto Sunrise de banco malo que pretendía llevar a cabo Ron.

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