tras una profunda reestructuración

El mercado tiene ganas de fusiones bancarias y S&P hace sus apuestas para este año

La sombra de operaciones de fusión y adquisición no ha dejado de planear sobre las entidades financieras, aunque nunca ha terminado de cuajar. S&P cree que es el momento

Foto: El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho (Efe)
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho (Efe)

Comienza el juego. Desde que el sector bancario comenzó su proceso de reestructuración tras el estallido de la crisis financieras, la sombra de operaciones de fusión y adquisición no ha dejado de planear sobre las entidades financieras, aunque nunca ha terminado de cuajar. Una agrupación de un sector que está encontrando serias dificultades para rentabilizar su negocio en un entorno de tipos de interés a cero y con unos márgenes cada vez más estrechos.

Así, después de que hace un año entrara en la recta final de la profunda ronda de ajustes que ha venido haciendo para reducir costes cerrando oficinas y despidiendo plantilla entre otras medidas, ha llegado el momento de mirar más allá y la agencia de calificación Standard & Poor's se ha lanzado a augurar fusiones bancarias en España este año.

En un informe sobre las perspectivas del sector financiero español e italiano, S&P otorga a las una clara ventaja a las primeras respecto a las segundas, que todavía están muy lejos de llevar a cabo el necesario proceso de reestructuración que en España se encuentra ya en su recta final.

Y va un paso más allá. Según la agencia, Bankia y BMN son los candidatos más evidentes para dar el pistoletazo de salida a un nuevo ciclo de operaciones de M&A en el sector financiero propiciado por la cierta estabilidad política alcanzada una vez que el Partido Popular logró finalmente formar Gobierno después de un año de bloqueo político.

Además, esto es posible porque, tras los sacrificios que han tenido que hacer los bancos españoles para sanear sus balances tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, las perspectivas para las entidades, con la excepción del Banco Popular no sólo son mucho mejores que las de sus compañeros transalpinos, sino que son muy positivas, disfrutando de la categoría de "grado de inversión".


Por otro lado, respecto a cómo pueda afectar la eliminación de las cláusulas suelo a las hojas de balance de los bancos, que es la mayor preocupación que existe a día de hoy en el mercado, S&P no cree que el impacto vaya a ser "muy penoso" teniendo en cuenta la cantidad de dinero que han venido provisionando en los últimos años para hacer frente a esta eventualidad.

De igual manera, la agencia minimiza el perjuicio que le puede ocasionar al sector la venta de activos de Sareb, que se ha hecho de forma paulatina y sin distorsionar los precios del mercado inmobiliario, que, por otra parte empieza a recuperarse.

En cuanto a los activos fiscales diferidos -un anticipo de impuestos de las compañías al Estado, al existir gastos contables que no son deducibles inmediatamente-, S&P estima que se irán reduciendo de forma natural.

Así, la agencia apuesta porque se abra un periodo para los procesos de fusión que minimice el riesgo de aquellas entidades medianas cuyo tamaño todavía puede causarles problemas. Finalmente, sobre Popular, la agencia no va más allá de recordar que se trata de un caso aparte, en tanto que tiene la calificación más baja del sector en España por sus dificultades para recapitalizarse, su elevada tasa de morosidad, su limitada capacidad para generar capital e ingresos y los "retos" del equipo gestor.

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