SU CAPITAL QUEDA AL FILO DE LOS REQUISITOS DEL BCE

El Popular rebaja su ratio de solvencia tras los ajustes de Saracho a las cuentas de Ron

El Popular publicó el martes 11 un informe en el que calcula el impacto en capital del 'agujero' detectado por Saracho en las cuentas de 2016, lo cual contribuyó a su desplome en bolsa

Foto: El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (Reuters)
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (Reuters)

Los cerca de 700 millones de ajustes que el nuevo presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, ha detectado en las cuentas de 2016 de su antecesor, Ángel Ron, han tenido un impacto negativo bastante relevante en los niveles de solvencia (capital) de la entidad. En concreto, el capital de máxima calidad (CET1) baja a un rango entre el 9,79 y el 9,93% a 1 de enero de este año, y el nivel total se queda al filo del mínimo exigido por el BCE. Así se recoge en la 'Información con relevancia prudencial' que publicó el martes el Popular y del que no tuvo conocimiento la junta general de accionistas del lunes. Fuentes del mercado aseguran que estas cifras fueron el detonante del nuevo desplome del 10% que sufrió el pasado martes el valor en bolsa.


Según figura en la página 9 de este informe, el capital de máxima calidad a 1 de enero de 2017 pasaría del 10,59% anterior al descubrimiento de este nuevo 'agujero' al 9,79%-9,93%. Se trata de lo que se conoce como ratio de capital 'phased-in', es decir, sólo con las deducciones requeridas a fecha de hoy dentro del período transitorio para eliminarlas (las normas de solvencia internacionales obligan a retirar gradualmente del capital las cosas que contaban como tal pero no son dinero contante y sonante). El cálculo que toma como referencia el mercado es el 'fully loaded' –con todas las deducciones exigidas en 2019– pero el Popular no lo ofrece en este documento; los analistas calculaban que se situaría en el 7,2%, pero con una cifra tan baja de 'phased-in' probablemente rebajen aún más sus estimaciones.

La ratio de capital total (BIS III, Basilea III) baja del 12,32% antes de los ajustes a una banda entre el 11,55% y el 11,70%, en función de la magnitud final del impacto, aún no precisada por la entidad. Esta cifra se encuentra al filo del 11,375% que le exige el BCE (columna de la derecha en el informe), lo cual ha desatado los temores en el mercado a un posible impago de los intereses de su deuda subordinada: si la solvencia del banco se sitúa por debajo de los mínimos, el supervisor prohíbe que paguen cupón.

Pero fuentes del mercado señalan que no se trata sólo de esta rebaja de la solvencia derivada de estos ajustes a las cuentas; como se puede observar en la citada página, existe una enorme diferencia entre las magnitudes del Popular a 31 de diciembre y a 1 de enero antes de la "reexpresión", que el banco no explica en ninguna parte. El capital CET1 era del 12,14% a fin de año y al día siguiente había bajado al 10,59% (y tras los ajuste, se va al citado rango 9,79-9,93%). El nivel de capital total BIS III sufrió una reducción similar desde el 13,13% hasta el 12,32% (y ahora hasta el 11,55%-11,70%).

Es decir, los niveles de solvencia del Popular ya eran más bajos de lo que se incluyeron en la información facilitada al mercado y a los accionistas. Un portavoz de la entidad explica que "como para el resto de entidades, el importe de las deducciones que hay que hacer, según normativa, va en aumento año tras año”.

No reformulará las cuentas

"No se entiende de dónde sale esa rebaja entre el 31 de diciembre y el 1 de enero. Pasa lo mismo con la morosidad: venden carteras, pero sigue subiendo en vez de bajarles como a los demás bancos", explica un analista especializado en el sector. "Y todo esto lo único que hace es aumentar la desconfianza en el banco y la sensación de que está muy mal y no tiene solución", añade.

Dentro de esa ceremonia de la confusión, Saracho no piensa reformular las cuentas de cierre de 2016 para incluir esos casi 700 millones de ajustes. "Teniendo en cuenta la información disponible, ni el efecto en resultados, ni el efecto en patrimonio neto de las circunstancias anteriores, considerando también los ajustes ordinarios de auditoría por importe de 61 millones de euros, afectaban de manera muy significativa a los estados financieros del Banco", señala el citado informe. Esto se debe al temor a que una reformulación provoque una oleada de demandas siguiendo la doctrina del Tribunal Supremo en Bankia, según la cual reformular los resultados equivale a reconocer que eran falsos. Ya hay algunos despachos en EEUU preparando demandas colectivas por este asunto.

El ajuste anunciado por Saracho se divide en una insuficiencia de provisiones individualizadas para créditos por 123 millones, otra insuficiencia de provisiones en créditos donde el banco se ha adjudicado un activo inmobiliario por 160, la posible obligación de dar de baja garantíaas asociadas a créditos morosos por 145 más, y la concesión de crédito a clientes para acudir a la ampliación de 2.500 millones de junio, que aunque no tiene impacto en resultados, le obliga a restarse del capital unos 205 millones.

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