Tiene un 41,6% valorado en 800 millones de dólares

Abengoa da mandato a Lazard, Santander y La Caixa para vender Atlantica Yield

Los grandes fondos internacionales como KKR, CVC y BlackRock figuran en la lista de potencias compradores del 41,6% que Abengoa posee en Atlántica Yield

Foto: El presidente de Abengoa, Gonzalo Urquijo. (EFE)
El presidente de Abengoa, Gonzalo Urquijo. (EFE)

Gonzalo Urquijo ha dejado atrás su etapa de 'chatarrero' para pasar a convertirse en contratista con plenos poderes al frente de la nueva Abengoa. Tras rubricar el plan de rescate que ha permitido al grupo andaluz evitar la mayor suspensión de pagos de la historia de España, el nuevo hombre fuerte de la compañía se apresta a pasar página a 16 meses tormentosos que han devuelto Abengoa a sus orígenes como flamante 'epecista', nuevo vocablo de uso emergente en el mundo de los negocios y con el que se identifica de un tiempo a esta parte a las compañías especializadas en el mercado EPC (Engineering, Procurement & Construction).

La reconversión industrial de lo que era el Grupo Abengoa ha supuesto pasar de una entidad con un volumen de facturación de 7.000 millones de euros a otra de entre 2.500 a 3.000 millones, y que seguirá ajustando su perímetro de negocio a lo largo de los próximos meses. De hecho, el equipo gestor que encabeza Urquijo ha dado mandato a Lazard, Banco Santander y La Caixa para acometer la venta inmediata del 41,6% que Abengoa posee en Atlantica Yield, la compañía que ha servido como soporte colateral para obtener los avales destinados a la reestructuración financiera culminada la pasada semana.

Foto: Atlantica Yield.
Foto: Atlantica Yield.

El precio de mercado del paquete accionarial objeto de la operación se sitúa en torno a los 800 millones de dólares, si bien Abengoa confía en maximizar la desinversión, aprovechando que se trata de una posición casi de control y que lógicamente tiene por ello un atractivo mayor para los eventuales compradores. Los agentes de la operación han distribuido el cuaderno de ventas entre una amplia lista 'private equity' internacionales, que incluyen firmas como KKR, CVC, BlackRock y Borealis así como algunos fondos soberanos del Golfo Pérsico.

Otro de los activos que serán colocados en almoneda por la nueva Abengoa es la planta de cogeneración mexicana A3T, cuya construcción tiene todavía un año por delante y a la que se van a destinar 200 millones de euros procedentes de los fondos frescos ingresados en el programa de refinanciación. Los nuevos responsables del grupo confían en tener avanzados los contratos de venta de energía a precio fijo, los denominados PPA, durante los próximos meses, lo que facilitaría la enajenación de este activo que ha sido también indispensable en el acuerdo con todos los acreedores financieros.

La nueva Abengoa espera cerrar el presente ejercicio con un ebitda positivo frente a las pérdidas de explotación de 241 millones registradas en 2016

El objetivo de Abengoa es volver por donde solía con una apuesta definida en cuatro grandes áreas de actividad, como son las energías renovables, la conducción y tratamiento de agua, la distribución de redes y el mantenimiento como negocio que asegura la generación de caja recurrente. En otras palabras, se trata de volver al pasado con una nueva misión empresarial que en términos anglosajones podría traducirse perfectamente con el célebre eslogan de 'go to the basic'. Una orientación que supone la renuncia de la estrategia basada en la acumulación de inversiones en proyectos para terceros que fueron engrosando los niveles de deuda hasta estrangular el futuro de la compañía. El negocio del bioetanol también será abandonado.

Desde el punto de vista geográfico, Abengoa acaba de salir del chapter 11 en Estados Unidos, en tanto que espera llegar a un acuerdo en mayo para superar la suspensión de pagos en Brasil. En México, la compañía cuenta con el respaldo del 70% de los acreedores de cara a la negociación en ciernes de un convenio destinado a garantizar el pago aplazado de la deuda. Una vez culminado este proceso de reestructuración en las filiales, la intención de Abengoa es impulsar el desarrollo corporativo en los mercados internacionales con cinco grandes zonas de influencia que son Europa, América desde Canadá a la Patagonia, Oriente Medio, el Magreb y Sudáfrica.

Los esfuerzos de saneamiento efectuados en cantidades industriales a lo largo del pasado año se saldaron con unas pérdidas abrumadoras de 7.629 millones de euros para unas ventas de 1.510 millones. Estas cifras, unidas a una deuda corporativa que llegó a ser de 9.000 millones, dan idea de la magnitud de la crisis sufrida por el antiguo grupo de la familia Benjumea. La purga, llevada a cabo en todos los sentidos y con todas las consecuencias, permitirá recuperar el tono positivo en el resultado bruto de explotación. En 2016, el ebitda fue negativo en 241 millones, y la prueba del nueve consiste ahora en cerrar 2017 con un cambio de signo que asegure pasar de rojo a negro, al menos en la parte alta de la cuenta de resultados.

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