La entidad celebra junta general el lunes próximo

Saracho purga el Popular: corrige las cuentas, dimite el CEO y cae en bolsa un 10%

Emilio Saracho no quiere ser cómplice de la etapa que ha heredado en el Banco Popular y ha decidido abordar una verdadera 'cura de caballo' a una semana vista de la junta general

Foto: El dimitido consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena.
El dimitido consejero delegado del Banco Popular, Pedro Larena.

El nuevo presidente del Banco Popular comparecerá ante la junta general de accionistas el próximo lunes con una tarjeta de presentación muy diferente a la que consignó hace ahora mes y medio, cuando fue nombrado para el cargo el pasado 20 de febrero. A Emilio Saracho no le ha temblado el pulso para marcar distancias de manera rotunda con el anterior equipo de gestión, ajustando las cuentas de la entidad y forzando, como era previsible, la dimisión de Pedro Larena, el consejero delegado designado en julio como mero 'cortafuegos' de Ángel Ron. La revolución de Saracho, como paso decisivo en el proceso de saneamiento de la entidad que algunos observadores del mercado identifican al modo de una verdadera 'cura de caballo', ha provocado la estampida de los inversores. No en vano, el valor ha movido en bolsa el mayor volumen de negocio diario desde el pasado 3 de febrero —108 millones de títulos, el 2,57% del capital—, cediendo un 10,44% en su cotización al cierre de la sesión este lunes.

Pedro Larena deja de ser consejero delegado del Banco Popular al perder la confianza de Emilio Saracho, su actual presidente. Saracho había nombrado un consejero delegado en la sombra, Miguel Escrig, que reportaba directamente al presidente, con lo que el consejero delegado se había quedado sin funciones. Esta salida ha tenido como detonante la revisión de las cuentas de 2016, anunciada esta mañana, para incluir mayores pérdidas y otras partidas con impacto en su capital. Al calor de estas informaciones, las acciones de Banco Popular se desploman en torno al 6% en bolsa.

Una de las primeras medidas de Saracho fue fichar a Escrig, exdirector financiero de Telefónica con César Alierta, teóricamente como 'controller' (su cargo oficial es director general adjunto a la presidencia), pero en realidad como mano derecha del presidente para afrontar la dura reestructuración necesaria para salvar el banco, sea en solitario o mediante su venta. Un fichaje que se había completado con el encargo de una revisión a fondo de la entidad a su hombre de confianza en JP Morgan, José Cerezo, ambas decisiones a espaldas de Larena.

Emilio Saracho, nuevo presidente de Popular (c), junto a su antecesor, Ángel Ron (i), y Pedro Larena.
Emilio Saracho, nuevo presidente de Popular (c), junto a su antecesor, Ángel Ron (i), y Pedro Larena.

Según fuentes conocedoras de la situación, Larena habría pedido explicaciones a Saracho sobre su papel tras estos cambios, pero este habría rehusado mostrarle su confianza. Aunque mantenía el cargo de consejero delegado, sus funciones eran las de un director comercial. La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Larena ha sido el anuncio, este mismo lunes, de una profunda revisión de los resultados de 2016 (Popular niega que se trate de una reformulación) que cuestiona completamente su labor y las cifras ofrecidas por él y el expresidente Ángel Ron, los peores de la historia de la entidad: 3.485,3 millones.

Esta revisión viene motivada por las advertencias del auditor del banco, PwC, quien ya había avisado de la debilidad de sus niveles de capital. Entre la insuficiencia de provisiones por distintos conceptos y la anulación de parte de la ampliación de capital de junio por haber financiado la compra de acciones, el impacto se acerca a los 700 millones. La entidad no ha revelado cómo quedan las cuentas con estos ajustes —lo hará de forma retroactiva en los resultados del próximo trimestre—, pero distintos analistas aseguran que el impacto en su solvencia reducirá su capital a la zona del 7,2%-7,5%, muy lejos de los estándares del mercado y en niveles que pueden provocar la exigencia de medidas por parte del BCE.

Adiós al intento de salvavidas de Ron

Ron fichó a Larena en julio del año pasado en una maniobra típica de situaciones desesperadas: ofreció la cabeza de su anterior consejero delegado, Francisco Gómez, a los accionistas del banco para tratar de salvar la suya. Larena, procedente de Deutsche Bank, fue elegido como un hombre de consenso ya que estaba bien visto por todo el consejo. Como es sabido, finalmente no fue suficiente, dada la magnitud del desastre y las maniobras de los consejeros descontentos, por lo que Ron también tuvo que abandonar su puesto y fue sustituido por Saracho.

Casado y con cuatro hijos, su carrera profesional ha estado siempre ligada al sector bancario. En 2011, se hizo cargo de la división de banca comercial de Deutsche Bank excluyendo Alemania, tras entrar en 2009 en la entidad germana como responsable de PBC Europa. Previamente venía de la dirección general de Banca Minorista de Banesto y ocupó varios cargos de responsabilidad en Caja Madrid y en Citibank. Es licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid (1982) y MBA por el IESE (1985).

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