ECHEGOYEN: HA FRACASADO EL PLAN DE KPMG

FG tenía razón: Sareb pierde 663 millones y descarta la rentabilidad prometida del 14%

El banco malo empieza a asumir la cruda realidad: Jaime Echegoyen admite que la rentabilidad del 14% anual que preveía KPMG es inalcanzable tras sextuplicar pérdidas

Foto: Jaime Echegoyen, presidente de Sareb. (EFE)
Jaime Echegoyen, presidente de Sareb. (EFE)

"Es imposible que nosotros demos un 14% con la composición de balance que hoy por hoy tenemos, salvo que cambie mucho la situación económica. No nos hace falta tampoco dar esa rentabilidad. Es mejor que nos olvidemos de ello. Lo importante es no tener que pedir más capital", reconoció Jaime Echegoyen, presidente de Sareb, después de anunciar que perdió otros 663 millones en 2016. Una afirmación que echa por tierra lo prometido a los accionistas en el plan de negocio diseñado por KPMG y que viene a dar la razón a Francisco González, presidente de BBVA, el único banco sano que se negó a participar en el proyecto con el argumento de que "no salían los números".

La sociedad semipública (el principal accionista es el Estado a través del FROB, con un 45% del capital) que se quedó con la exposición inmobiliaria de las cajas rescatadas sigue sin levantar cabeza, a punto de agotar una tercera parte del plazo que tiene para vender todos sus activos (15 años). No solo multiplicó por seis las pérdidas del año anterior, sino que —lo que es más grave— admite que tiene minusvalías latentes por otros 3.389 millones que hipotecan su futuro. Y eso, retasando solo el 50% de la cartera.

El presidente del BBVA, Francisco González (d), en la última junta del banco. (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González (d), en la última junta del banco. (EFE)

¿Cómo se explican unas pérdidas tan fuertes en el cuarto ejercicio completo del banco malo, en el que debía entrar en beneficios según el plan de negocios original? Pues porque en 2016 vendió muchos activos por debajo de su precio de traspaso desde las cajas rescatadas, con la minusvalía correspondiente (lo cual, por otra parte, confirma las denuncias de la Comisión Europea de que dicho traspaso se hizo a un precio superior a su valoración realista).

Según Echegoyen, se trata sobre todo de préstamos que no tienen garantía inmobiliaria, sino garantía personal, o bien otros en que Sareb está a la cola de los acreedores. "Y esos créditos nunca van a tener capacidad de revaluación, salvo que le toque la lotería al deudor", afirmó. Por eso, es mejor quitárselos de encima cuanto antes, ya que va a ser imposible venderlos sin pérdidas en ningún momento.

Los gastos se disparan

Siguiendo esa lógica, Sareb se guarda en balance los activos 'buenos', es decir, los que se revalorizarán cuando llegue la tan cacareada recuperación del mercado inmobiliario. Pero, aun así, los beneficios que puedan obtenerse con su venta no serán suficientes para compensar las pérdidas acumuladas desde 2013 y obtener la rentabilidad prometida a los accionistas.

En las pérdidas de 2016 también hay que incluir los enormes gastos del banco malo, que crecieron el 12%, hasta 683 millones el año pasado. Aquí hay que meter las jugosas comisiones de los encargados de vender sus activos (Servihábitat, Solvia, Haya y Altamira), y los impuestos y gastos de comunidad y mantenimiento de los miles de inmuebles que tiene en su balance. Los ingresos crecieron un 1%, procedentes en su mayor parte de la gestión del crédito promotor, no de la venta de inmuebles.

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)

Guindos permite a la banca no poner más

La buena noticia para los que no siguieron el ejemplo de FG y sí entraron en el capital de Sareb es que no tendrán que poner más capital a pesar de las enormes pérdidas realizadas y latentes (el que ya han puesto lo dan por perdido, después de que la sociedad se 'comiera' todo su capital en 2015 y tuviera que convertir en acciones la deuda subordinada también suscrita por el FROB y los bancos sanos).

Precisamente, la negativa de las entidades a invertir más dinero provocó que, en diciembre, Luis de Guindos suavizara su normativa contable con dos ventajas para la sociedad: no debe reconocer las pérdidas latentes en la cuenta de resultados ni tampoco en el capital, y estas pueden compensarse en el balance con las provisiones dotadas en años anteriores. En la práctica, esto evita que el Estado y los bancos tengan que poner más capital. Incluso si las pérdidas llevaran a Sareb a tener patrimonio neto negativo, no entraría en causa de disolución.

Por otra parte, Sareb ha 'reexpresado' sus cuentas de 2015 para hacerlas comparables con las de 2016; así, ha pasado de ganar 300.000 euros a perder 105 millones en aquel ejercicio.

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