y otros 1.000 por la ruptura de 'joint ventures'

Estas son las razones por las que Banco Santander descarta comprar el Popular

El Santander se muestra muy duro con la posibilidad de adquirir el Popular. No encaja con su estrategia en España y, además, no está dispuesto a asumir su déficit de provisiones

Foto: La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la inauguración del Foro WISE. (EFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, durante la inauguración del Foro WISE. (EFE)

El Banco Santander descarta de plano la compra del Popular si finalmente esa es la opción elegida por Emilio Saracho para salvar la entidad. Así lo aseguró en un encuentro con inversores organizado este martes por Goldman Sachs, en el que explicó que no encaja en su estrategia de adquisiciones y, además, que el Popular tiene un fuerte déficit de provisiones para sus activos inmobiliarios. Un desfase que puede alcanza los 5.000 millones según algunos analistas, muy por encima de los 3.000 que estima el consenso.

El director de Relaciones con inversores del banco que preside Ana Botín, Sergio Gámez, se mostró "inusualmente claro" cuando se le preguntó por posibles operaciones corporativas, en particular por una posible subasta del Popular, según las fuentes citadas. "No tiene ningún sentido para nosotros comprar Popular", afirmó, porque "en la estrategia de adquisiciones del banco, encajan operaciones pequeñas en los mercados donde estamos presentes", lo que descarta una adquisición de ese tamaño. Además, aseguró que tiene un fuerte déficit de provisiones de su exposición al sector inmobiliario para ponerse a la altura de la media del sector.

Emilio Saracho, presidente del Banco Popular tras el cese de Ángel Ron. (EFE)
Emilio Saracho, presidente del Banco Popular tras el cese de Ángel Ron. (EFE)

El Santander no es el primer gran banco que se pronuncia en este sentido, aunque hasta ahora sus competidores lo habían hecho de forma menos directa y no hablaban de cifras tan elevadas. En todo caso, todos coinciden en que no se plantean la adquisición del Popular hasta que no complete su saneamiento, ya que hacerlo antes supondría que el comprador tendría que poner las provisiones que faltan. Algo que solo sería factible si, a cambio, el precio de compra fuera extremadamente bajo.

Saracho es un viejo conocido de Ana Botín, a quien guio en sus primeros pasos en la banca de inversión cuando él dirigía esta unidad en el Santander y la ahora presidenta empezaba su 'training' en las distintas áreas de la entidad. Esa gran relación se ha enfriado con el paso de los años y, en todo caso, no tiene nada que ver con los planteamientos de una posible operación corporativa, que solo obedecen a la lógica económica y a la creación de valor.

1.000 millones por romper 'joint ventures'

En esta reunión salió a debate otro elemento inquietante: romper las 'joint ventures' que tiene el Popular en distintos negocios (seguros, inmobiliario, tarjetas) puede suponer unos costes adicionales, que algunos expertos cifran incluso en 1.000 millones. Este elemento no estaba encima de la mesa hasta ahora; de hecho, la primera medida para conseguir los recursos que necesita la entidad es vender la parte que tiene Popular en algunas de ellas, como Wizink o Aliseda, aparte de su filial en EEUU, TotalBank.

Es frecuente que la ruptura de este tipo de negocios conjuntos tenga una penalización, pero esta suele darse más en el caso de contratos en exclusividad que en el de empresas conjuntas. Por ejemplo, en la actual venta de BMN, la única oferta recibida por el FROB valoraba la entidad en 1.300 millones pero rebajaba el precio a 1.061 si debía indemnizar a sus proveedores de seguros y gestión de fondos, que la entidad murciana tiene externalizados a otras firmas. En el caso del Popular, hasta ahora se desconocía la existencia de esas indemnizaciones.

Más dificultades para Saracho

En todo caso, el rechazo del Santander —y, más velado, del resto de los potenciales compradores— dificulta aún más la tarea de Saracho. Como ha venido informando El Confidencial, el sustituto de Ángel Ron tiene varias opciones para salvar al Popular. La primera —que ya está en marcha— es la venta de los activos no estratégicos, como las citadas 'joint ventures' o los inmuebles adjudicados, para los que han surgido importantes inversores interesados. El problema es que, aunque lograra colocar todo lo que pretende, no alcanzaría el dinero necesario para estos saneamientos; máxime, teniendo en cuenta que, al estar en posición vendedora, las ofertas siempre serán a la baja.

La segunda es la ampliación de capital, que podría reducirse muy por debajo de los 3.000 millones del consenso (o los 5.000 del Santander) en función del éxito de la citada venta de activos. Esta opción, obviamente, no es la preferida por los accionistas que decidieron la destitución de Ron, liderados por el mexicano Antonio del Valle, ya que les supondría otra dilución y mayores pérdidas en su inversión. Si con la combinación de las dos anteriores no es suficiente —Saracho también quiere jugar con la mejora de la economía y la subida de tipos, para lo que ha pedido tiempo al BCE—, no le quedará más remedio que renunciar a la independencia del banco y buscar el mejor precio para su venta, para lo dijo que no le "temblará el pulso".

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