REUNIÓN CON LA JEFA DE SUPERVISIÓN DEL BCE

Saracho pide a Danièle Nouy un periodo de gracia para sanear el Banco Popular

El próximo presidente del Banco Popular intenta que el Banco Central Europeo otorgue a la entidad española un trato equivalente al que se ha dispensado a los bancos italianos

Foto: Fotografía de archivo de Emilio Saracho. (Reuters)
Fotografía de archivo de Emilio Saracho. (Reuters)

Emilio Saracho será designado presidente del Banco Popular el próximo lunes pero antes de asumir formalmente su cargo el sucesor de Ángel Ron ha avanzado la agenda de contactos al máximo nivel en el Banco Central Europeo (BCE) a fin de asegurar un marco de entendimiento con los reguladores de Fráncfort que permita el saneamiento ordenado de la entidad. Entre las reuniones más relevantes mantenidas por Saracho en esta ‘fase previa de aclimatación’ figura la entrevista celebrada con Danièle Nouy, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), de quien va a depender buena parte de la suerte que pueda correr el Banco Popular en los próximos meses.

La junta general de accionistas del Banco Popular certificará el día 20 el relevo en la cúpula ejecutiva, tal y como quedó acordado por unanimidad en el consejo de administración celebrado hace justo un mes. A partir del cambio se sucederán los acontecimientos en el seno del banco, empezando por la reestructuración del máximo órgano de gobierno con la incorporación de nuevos vocales independientes y la adopción de las primeras medidas claves dentro de esa hoja de ruta que los inversores están esperando con no poca impaciencia. El nuevo presidente deberá despejar lo más rápido posible las grandes incógnitas que planean sobre el futuro del Banco Popular, entre las que destacan el desenlace del proyecto Sunrise y la controvertida y eventual ampliación de capital.

Danièle Nouy, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión. (EFE)
Danièle Nouy, la presidenta del Mecanismo Único de Supervisión. (EFE)

Saracho necesita transmitir un mensaje de tranquilidad a los mercados asegurando bajo su mando el control de la estrategia a seguir. El nuevo presidente sabe que las presiones internas y externas van a ser moneda de uso corriente en sus primeros compases al frente de la entidad y por eso ha decidido buscar el apoyo del BCE como abrigo con el que resguardarse ante cualquier inclemencia habida o por haber. La reunión con Danièle Nouy, más allá de la presentación institucional de cartas credenciales, tenía por objeto la obtención de un periodo de gracia mínimo de un año para abordar un proceso de reforzamiento del balance que evite mayores traumas a los actuales accionistas y permita soltar lastre hasta garantizar la rentabilidad sostenida de la cuenta de resultados.

El Banco Popular trata de conseguir el beneplácito de las autoridades europeas sobre la base de una relación de confianza en las capacidades operativas derivadas del negocio básico y la garantía de una generación de caja suficiente para alcanzar los máximos niveles de solvencia. Las pérdidas históricas de 3.585,3 millones de euros contabilizadas al cierre de 2016 tras las provisiones de 5.692 millones han dejado tiritando el capital en su versión ‘fully loaded’, que es la que descuentan como válida los mercados. El Banco Popular dispone ahora de un ratio del 8,17% que sirve para cubrir el expediente regulatorio pero que Saracho deberá reforzar aunque solo sea para vestir bien a la novia antes de llevarla al altar.

Tras dos ampliaciones en cuatro años el presidente 'in pectore' del Banco Popular no quiere soliviantar a los minoritarios con un nuevo reclamo de capital

El presidente 'in pectore' se va a estrenar con una rebaja del 'rating' que sitúa en estos momentos el nivel de solvencia del Banco Popular varios escalones por debajo del bono basura. Fitch recortó este miércoles la calificación de la deuda a largo atendiendo a unas “pérdidas mayores de lo esperado” pero sobre todo también al elevado nivel de activos dudosos que, en opinión de la citada agencia de 'rating', suponen un 27% de los créditos totales al cierre del pasado ejercicio. Saracho es consciente de que las presiones de los mercados se van a amontonar en las próximas semanas y quiere tener las manos libres para no adoptar decisiones precipitadas de las que luego pueda arrepentirse.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

La posibilidad de un aumento de capital, que algunos analistas apuntan en torno a los 3.000 millones de euros, no figura en la lista de prioridades del antiguo vicepresidente mundial de JP Morgan. Si se apura será el último clavo ardiendo al que se agarre Saracho, consciente de las implicaciones que supone el hecho de volver a requerir a los accionistas para que salgan en auxilio de la entidad por tercera vez en poco más de cuatro años. No debe olvidarse que las anteriores ampliaciones; la primera en otoño de 2012 y la segunda el pasado mes de junio, apelaron también al ahorro de los minoritarios, quienes ahora podrían sentirse soliviantados si el banco no justifica claramente la eficiencia de los recursos que entonces fueron solicitados.

El fantasma del caso Bankia sigue golpeando a la puerta del sistema financiero y las reclamaciones contra las entidades continúan a la orden del día, enturbiando la imagen y reputación pública de todo el sector. Saracho necesita ganar tiempo y solo Danièle Nouy puede otorgarle un trato de favor que, por otra parte, viene siendo dispensado con natural cortesía por el BCE en sus relaciones con otras entidades europeas. El caso de la banca italiana, y en especial todo lo concerniente a las ayudas otorgadas al Monte dei Paschi, es un precedente válido que podría ahora trasladarse al Banco Popular. Con la particularidad de que Saracho, de momento, no ha solicitado ningún tipo de ayuda institucional.

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