acumula un fuerte agujero en una filial

Santander da por hecho un nuevo suspenso en los test de estrés en Estados Unidos

La entidad, que ha adoptado innumerables medidas para adaptarse a las exigencias de la Reserva Federal, descuenta que seguirá en la lista roja de bancos extranjeros
Foto: La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (EFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. (EFE)

Ana Botín, presidenta de Banco Santander, reconoció el pasado 28 de enero, en una entrevista en 'Financial Times', que necesitaba al menos dos años para arreglar la filial del Banco Santander en Estados Unidos. Cuando hizo esta afirmación ya sospechaba que Santander USA cosecharía un nuevo suspenso por parte de la Reserva Federal de Boston, al no superar el examen sobre su situación financiera, el control de los riesgos, su gobierno corporativo y sus sistemas de información. Será el tercer insuficiente consecutivo.

Aunque oficialmente el supervisor bancario americano todavía no ha hecho público su dictamen sobre el Comprehensive Capital Analysis Review (CCAR), que evalúa el proceso de planificación y adecuación de capital de las principales entidades que operan en Estados Unidos, en la sede de Boadilla del Monte dan por hecho que la aprobación del test de estrés tendrá que esperar un año más. Aunque la entidad española ha puesto en marcha medidas para corregir parte de sus deficiencias estructurales, lo cierto es que la nota final que esperan en la cúpula del Santander no pasa del conocido progresa adecuadamente.

Si no hay cambios de última hora, la conclusión de la Reserva Federal se conocerá oficialmente en la primera quincena de marzo. Pero de las conversaciones preliminares que los responsables del banco han tenido con el supervisor estadounidense, concluyen que aún tendrán que hacer más cambios para conseguir el aprobado. "En dos años estará mucho mejor y podremos decidir qué hacer. Pero venderlo ahora no estaría en el interés de los accionistas", explicó Ana Botín en el diario británico, en clara referencia a que en estos momentos, con el banco central estadounidense con la lupa puesta en sus cuentas, no es posible plantearse ninguna operación corporativa.

La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen. (Reuters)
La presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen. (Reuters)

El negocio del banco en Estados Unidos incluye la entidad 'holding' (SHUSA) y los negocios de Santander Bank, Santander Consumer USA, Banco Santander Puerto Rico, la unidad especializada de Banco Santander International y la sucursal de Nueva York. Esta división obtuvo el pasado año un beneficio de 678 millones de dólares, un 34% menos que en 2014, caída que se explica por las dotaciones por insolvencias de algo más de 3.000 millones. En el último trimestre de 2015, las ganancias apenas fueron de 18 millones para un grupo que cuenta con 18.123 empleados y 783 oficinas en la mayor economía del mundo.

La principal consecuencia de este nuevo suspenso es que, salvo medida de gracia, Banco Santander no podrá repatriar dividendos desde Estados Unidos, lo que supondrá un nuevo varapalo para los accionistas del grupo, pendiente ahora de la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea (es el cuarto banco de Inglaterra), de la recesión económica en Brasil (la segunda entidad privada del país) y del posible contagio de México por el desplome del precio del petróleo.

Un agujero de 3.500 millones en EEUU

Los problemas en Estados Unidos pueden ser mayores porque la filial cotizada, Santander Consumer Holding, se ha desplomado un 36% en lo que va de año. Un brusco descenso por la venta de carteras fallidas que tendrá consecuencias en la valoración en libros de la participación de la matriz en esta subsidiaria. El año pasado, Santander adquirió el 9,7% adicional de esta compañía de préstamos al consumo en Estados Unidos por 838 millones de euros, un paquete que a día de hoy apenas vale 320 millones. Por tanto, lo más probable es que tenga que hacer un deterioro de al menos 500 millones.

Foto: Gtres.
Foto: Gtres.

Desde que esta compañía de financiación de automóviles salió a bolsa a principios de 2014, la cotización ha pasado de 24 dólares hasta los apenas 10 actuales. Su capitalización de mercado se ha encogido desde los 8.300 millones de dólares iniciales hasta los 3.600 millones que marcaba este martes. Santander tiene valorado su 70% en cerca de 6.000 millones de dólares, por lo que el deterioro total asciende a 3.500 millones.

Desde que el grupo sufrió el primer toque de atención de las autoridades americanas en 2014, la alta dirección ha adoptado numerosas medidas para cumplir con las exigencias de la Reserva Federal. Hace justo un año, Ana Botín sustituyó al consejero delegado de Santander USA, Ramón Blanco, por Scott Powell, un ejecutivo procedente de JP Morgan. En pasado mes de diciembre, la entidad también renovó el consejo de administración de Scusa, con la entrada de José Doncel, director general del banco encargado de Intervención General y Control de Gestión, y Brian Gunn, director de Riesgos en EEUU, en sustitución de José García Cantera (Financiero) y Mónica López-Monis (Cumplimiento). Estos dos últimos apenas llevaban seis meses en el órgano de gestión. El pasado 16 de febrero, el banco anunció el relevo de los dos directores generales de operaciones después de que a mediados de 2015 también cambiara al consejero delegado. 

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