EL CLIENTE ÁRABE AMENAZA CON LA RESCISIÓN

AVE a La Meca: pacto de silencio para pregonar en el desierto con la Marca España

El Gobierno ha tocado a rebato en el AVE a La Meca. La 'Marca España' vuelve a estar en peligro y las empresas deberán unir esfuerzos y aceptar el reto de Arabia Saudí.

Foto: El primer AVE Talgo fabricado para Arabia Saudí embarca en el puerto de Barcelona. (EFE)
El primer AVE Talgo fabricado para Arabia Saudí embarca en el puerto de Barcelona. (EFE)

Cuando a mediados de diciembre, los técnicos de Talgo emprendían el embarque del primer tren español de alta velocidad con destino a Yeda lo último que podía imaginar Ana Pastor era que Arabia Saudí preparaba un ultimátum en toda regla con la advertencia de rescindir el célebre AVE a La Meca, valorado en 6.736 millones de euros. El mayor premio gordo obtenido por un grupo empresarial fuera de nuestras fronteras, epítome de la ‘Marca España’, es un arma de doble filo que amenaza los intereses políticos de todo el país más allá del agujero que pueda causar en los negocios de las doce empresas involucradas en el proyecto. De ahí el toque a rebato del Ministerio de Fomento para cerrar filas, ponerse las pilas y callar la boca aunque sólo sea para hacer bueno el falso aforismo de que el cliente siempre tiene la razón.

La mayor parte de las empresas integradas en el consorcio Al Shoula están encendidas por las declaraciones del ministro de Transportes, Abdullah Al-Muqbel, quien ha suscitado las mayores sombras de duda sobre el desarrollo del llamado ‘tren de los peregrinos’. Tras una visita sorpresa por distintos tramos del recorrido, el mandatario saudí se mostró muy molesto con el estado del proyecto y no tuvo pudor en emplazar públicamente a las compañías españolas para que presenten en un plazo de dos meses un plan de emergencia que permita acelerar las obras. En caso contrario, el contrato podría darse al traste con un pleito de resonancia internacional que, de entrada, implicaría la ejecución de los avales comprometidos por importe de casi 670 millones de euros.

La reciente crisis de Gobierno en Arabia Saudí ha gastado una mala pasada a España porque ha situado al frente del programa a uno de los principales defensores del consorcio franco-saudí Al-Rajhi Alliance, encabezado por la SCNFAlstom y Thales, que precisamente resultó derrotado en la final del concurso por el citado grupo hispano-saudí. El flamante titular de Transportes y presidente a la vez de la Saudi Railways Organization (SRO) no parece que vaya a tener en adelante ningún tipo de contemplaciones con los adjudicatarios españoles, que deberán hacer horas extras si quieren seguir pregonando en el desierto ante un cliente tan desafiante como desconfiado.

Visita de Ana Pastor a Arabia para 'impulsar' las obras (Efe)
Visita de Ana Pastor a Arabia para 'impulsar' las obras (Efe)

Los ganadores de hace tres años tienen ahora todas las de perder a poco que los retrasos generados desde un principio en la primera fase del proyecto no se corrijan en los tiempos marcados por el operador estatal de los ferrocarriles saudí. Es cierto que los trabajos previos de infraestructura fueron adjudicados a un consorcio ajeno, constituido por firmas locales con empresas chinas, que, a la postre, es el verdadero culpable del mal trago que se ha llevado el ministro de Transportes. La responsabilidad de las empresas españolas cuenta, por tanto, con sobrados argumentos de defensa, pero malo será tener que recurrir a ellos si el cliente termina por cumplir su inesperada amenaza.

Un grupo heterogéneo y poco cohesionado

El consorcio español teme convertirse en la cabeza de turco de cualquier eventual desastre y su titular, Pablo Vázquez, hombre de confianza de Ana Pastor y actual presidente de Renfe está tratando de imponer una estrategia orientada a cerrar filas para evitar males mayores en Arabia Saudí. La primera consigna de esta política ‘manu militari’ pasa por evitar fisuras en la descalificación mutua de los trabajos que llevan a cabo las distintas empresas. La conducta individualista de OHL reclamando un mayor protagonismo en el proyecto ha levantado ampollas entre las demás constructoras, que no han tardado en denunciar los retrasos que precisamente afectan a los tramos bajo responsabilidad del grupo presidido por Juan Miguel Villar Mir.

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, ha sido la respuesta con que algunos miembros del consorcio han replicado la actitud de su desleal invitado, a quien recuerdan que entró en el negocio de rebote y gracias a la mediación del Ministerio de Fomento. De nuevo ahora los representantes del Gobierno han tenido que tomar cartas en el asunto para amainar las pasiones con que cada cual trata de arrimar el ascua a su sardina. La variopinta configuración de un grupo multidisciplinar y heterogéneo, compuesto por empresas públicas, privadas y no del todo bien avenidas, ha sido un mal endémico para los gestores del proyecto que no han podido hasta la fecha hacer carrera de sus conmilitones más ilustres.

Primer AVE rumbo a La Meca (Efe)
Primer AVE rumbo a La Meca (Efe)

La tormenta del desierto que se cernía sobre el AVE a La Meca ha dado paso a un pequeño conato de ‘guerra civil’ que Ana Pastor ha cortado de cuajo con el propósito de no dar más cuartos al pregonero. Para ello se impone un pacto de silencio que empieza por mostrar la mejor cara ante el cliente y, sobre todo, por evitar cualquier tipo de discusión o crítica interna que pueda erosionar la imagen cohesionada que se pretende garantizar a nivel institucional desde España. Para construir el mundo, como dice el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, las empresas tienen que saber trabajar en equipo desplegando sus desarrollos tecnológicos pero también toda la capacidad colaborativa que acredita al modelo concesional español.

A vueltas con el nuevo consejero delegado

El consorcio Al Shoula admitirá los retrasos producidos en las tareas preliminares de entrega de la plataforma pero intentará evitar a toda costa la rúbrica de un hand over o recepción de obras, que implicaría la asunción de un riesgo imponderable ante un eventual contencioso jurídico. Lo cortés no quita lo valiente y aunque las consecuencias contractuales recaigan de entrada en el grupo español como destinatario último de la operación, serán las empresas chinas las que tengan que asumir el palo de su vela por si finalmente las cañas se vuelven lanzas y los oros terminan pintando bastos en el Haramain.

Ana Pastor durante una reunión en Arabia (Efe)
Ana Pastor durante una reunión en Arabia (Efe)

La vocación de servicio deberá, eso sí, prevalecerá por encima de cualquier consideración y para ello los integrantes del consorcio español van a tener que ponerse las pilas, trasladando su actividad productiva sobre el terreno con una inversión en capital que probablemente no figuraba en sus planes iniciales de negocio. La subcontratación puede demostrarse ineficiente para apurar el calendario que exige el ministro de Transportes y Renfe tampoco debería demorarse más con la construcción de los talleres para los trenes, uno de los aspectos que más ha colmado la paciencia de las autoridades saudíes. En el plano doméstico la gerencia del proyecto va a ser encomendada a un nuevo consejero delegado que previamente habrá de superar también el examen de la SRO.

Pablo Vázquez seguirá ejerciendo el mando en plaza dentro de España pero en Arabia Saudí se necesita una cara amable, con experiencia probada en el país y que sea capaz de entender en su propio idioma lo que el cliente pide y necesita. En principio, el candidato elegido para tales menesteres es Santiago Ruiz, antiguo directivo de FCC y que ha gestionado entre otros el proyecto del Metro a Riad contratado por el grupo de Esther Koplowitz. El Gobierno español ha tenido que cambiar hasta en tres ocasiones al responsable del AVE a La Meca, la última vez por expreso deseo de los dirigentes árabes que se molestaron ante la falta de sumisión mostrada en alguna que otra discusión por el antiguo consejero delegado, Rafael Valero.

La situación a la que ahora se ha llegado, con el Rey Abdullah, Custodio de las dos Mezquitas, esperando impaciente para subirse esta misma primavera al Talgo en lo que se supone el primer ‘vuelo’ experimental del AVE patrio, constituye una verdadera ‘prueba de fuego’ para recuperar la credibilidad mancillada. Nadie dijo que el genuino  contrato del siglo iba a resultar un oasis en el desierto, más bien si alguien lo creyó todavía está a tiempo de salir del espejismo. De lo contrario, algunos ilustres portadores de la ‘Marca España’ pueden terminar, como coloquialmente se dice, mirando a La Meca.

 

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