Moises El-Mann.Moises El-Mann.

Ha llegado a España sin hacer mucho ruido. Ni siquiera después de invertir 300 millones de euros en una sola operación su nombre ha trascendido. El viernes de la semana pasada, el inversor mexicano Moisés El-Mann Arazi formalizó la compra de la red de oficinas de Banco Sabadell, hasta ahora propiedad del fondo británico Moor Park. El promotor de origen judío es uno más de los millonarios con pasaporte de México que en el último año y medio ha decidido apostar una parte de sus intereses en territorio español, aprovechando la potencial oportunidad que brinda la depreciación provocada por la crisis.

La pujanza de la economía mexicana está convirtiendo a sus fortunas capitalistas en los nuevos protagonistas del mercado. Tres décadas después de tomar el relevo familiar e iniciarse en los negocios inmobiliarios, Moisés El-Mann ha decidido dar el salto a Europa. Y como otros muchos compatriotas, ha elegido España como puerta de desembarque. El mercado de México, donde ha amasado una fortuna con la promoción de complejos turísticos y el desarrollo de centros comerciales, comienza a estar maduro y por eso toma cuerpo la internacionalización de sus principales operadores.

El-Mann ha invertido junto a un grupo de familiares y amigos. Sigue el mismo patrón que en marzo de 2011, cuando lanzó junto a su hermano André y a sus socios Abude Attie y Amin Guindi Cohen, el primer fondo de inversión inmobiliaria (Fideicomiso de bienes raíces) cotizado de la bolsa de México (Fibra Uno), el equivalente a las socimis españolas, constituido con los activos inmobiliarios que controlaban a lo largo y ancho del país. El éxito del salto al parqué ha sido desaforado. La cotización del vehículo se ha disparado un 65% y han levantado 700 millones de dólares para invertir.

Precisamente, síntomas como estos hacen pensar que el mercado mexicano sigue los pasos de Brasil, el emergente dominante en la región, que ha visto como algunas de sus ciudades, como la capital financiera Sao Paulo, han marcado precios récord a nivel mundial. El-Mann y sus socios tienen claro que parte de la fortuna hecha durante los años de expansión debe reubicarse fuera de sus fronteras, siguiendo los pasos que otros millonarios mexicanos están haciendo con los réditos generados con sus boyantes negocios locales, desde el magnate Carlos Slim, el gigante Pemex o el coloso Bimbo.

El-Mann y sus socios tienen claro que parte de su fortuna debe reubicarse fuera de sus fronteras, siguiendo los pasos de otros millonarios mexicanos como Carlos Slim, el gigante Pemex o el coloso Bimbo

El promotor mexicano ha acabado nuestro país de la mano de Banco Santander. La entidad financiera española fue precisamente la coordinadora de hacerle rico, es decir, de coordinar la salida a bolsa de Fibra Uno. Dos años después, su división de banca privada le ha convencido de la oportunidad que representa España. Su llegada ocupa el espacio que antes era del fondo especialista Moor Park, que asesorado por Richard Ellis ha preferido hacer caja antes de esperar más a que el mercado inmobiliario local repunte. Compró en un momento distressed y vende tres años después.

Tradicionalmente, el mercado inmobiliario mexicano ha estado copado por inversores de origen judío, igual que los emigrados libaneses se hicieron fuertes en el comercio y que los españoles (gallegos, asturianos y vascos) apostaron por las industrias agroalimentarias. La saga de los El-Mann, muy identificada dentro de la comunidad judía mexicana, amasó su incipiente fortuna en torno al ladrillo, desarrollando complejos turísticos y centros comerciales en la zona del caribe, aunque sus intereses luego se extendieron por todo el país a viviendas, oficinas, ocio, bodegas...

Igual que otras grandes fortunas, los El-Mann y sus socios han puesto a recaudo parte de su fortuna en el ladrillo, precisamente el negocio que les ha hecho ricos, pero lejos de su mercado natural. Para invertir su patrimonio han optado por un perfil de activos más conservador y en el marco de la zona euro. Las casi 300 oficinas de Banco Sabadell garantizan a largo plazo un flujo de rentas por alquiler con una rentabilidad próxima al 6%. Y en este contexto, tanto Madrid como Barcelona empiezan a ser una prioridad para las grandes fortunas mexicanas y para el resto de millonarios latinoamericanos.