Los indignados se han hecho fuertes en la Puerta del Sol de Madrid y están dispuestos a desafiar a la Junta Electoral Central, que anoche declaró ilegales las protestas previstas para el fin de semana. Miles de personas volvieron a abarrotar ayer esta céntrica plaza de la capital y, ajenas a las deliberaciones de este organismo, se citaron para celebrar asambleas en los diferentes barrios de Madrid el próximo domingo. La pelota está ahora en el tejado del minstro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien podría ordenar disolver por la fuerza estas manifestaciones pacíficas. No obstante, al ser preguntado por qué se toleró la concentración del miércoles, prohibida por la autoridad electoral provincial, el vicepresidente precisó ayer que “la policía está para solucionar problemas, no para crearlos”.
El paisaje de la Puerta del Sol ha cambiado radicalmente desde que en la madrugada del lunes fuera desalojado el puñado de activistas que había pernocatado en la plaza. Ahora, una maraña de pancartas, plásticos y cables albergan una estructura con enfermería, tiendas de campaña, sofás, servicios, puesto de comida, puntos de información y de reunión.
El número de ciudadanos que acude a las concentraciones aumenta cada día hasta convertirse en una atracción más de la capital. Pero conforme crece la acampada, también cambia el paisaje de la campaña electoral.
Los partidos políticos han detectado que muchas de las reivindicaciones de los indigndos, aún siendo abstractas, conectan con una parte importante de la sociedad que sufre la crisis y no comparte el rifirrafe diario de los candidatos.
Así, tanto desde la izquierda como desde la derecha se lanzan continuamente mensajes de comprensión y guiños electorales a este magma asambleario que les ha robado el protagonismo y cambiado la agenda en plena carrera electoral. José Luis Rodríguez Zapatero aseguró ayer que “hay que escuchar” y ser “sensibles” a las manifestaciones porque “hay razones para que expresen ese descontento y esa crítica”; mientras que Leire Pajín, la apuesta por la juventud del líder socialista, afirmó que “cada vez que los jóvenes han salido a la calle han mejorado la política”.
El objetivo de Ferraz es reconducir hacia las urnas a quienes votaron a Zapatero en 2008, pero que ahora se han alejdo del PSOE y expresan su malestar en la calle. Una estrategia que choca directamente con la de IU, hambrienta de votos protesta con los que engordar sus expectativas elctorales. “La soberanía popular de la democracia nos la han robado los mercados y los poderosos”, exclamó Cayo Lara. Por su parte, Mariano Rajoy reconoció que es “justo” que los ciudadanos ejerzan su derecho de exigir “que las cosas se hagan mejor”. Pero el argumentario del PP también pasa por pedir abiertamente el voto, en este caso para castigar al Ejecutivo socialista. “Los gobiernos se cambian en las urnas y no en la calle”, sentenció Esteban González Pons.
No obstante, la decisión de la Junta Electoral Central de prohibir las manifestaciones durante el fin de semana puede romper este clima de respeto. El órgano no hizo público su dictamen hasta la medianoche y fue recibido con gritos de “insumisión” por los indignados. “Esto es reflexión” fue la etiqueta creada al efecto en las redes sociales para advertir de que resistirán en las plazas. En concreto, la Junta considera que las protestas durante las jornadas de reflexión y votación son “contrarias a la ley electoral” porque, entre otras cosas, “prohíbe formar grupos susceptibles de entorpecer, de cualquier manera que sea, el acceso a los locales electorales, así como la presencia en sus proximidades de quienes puedan dificultar o coaccionar el ejercicio del derecho al voto”.
Protestas para las jornadas de votación y reflexión
Pero, como señaló ayer el Sindicato Unificado de Policía, la decisión de intervenir para impedir las manifestaciones es de carácter “político”, por lo que corresponderá al Gobierno determinar finalmente si hace cumplir el acuerdo de la autoridad electoral. En principio, el Movimiento 15-M prevé mantener sus acampadas de forma indefinida, y debate si finalmente convoca una manifestación para la jornada de reflexión. Además, ya están anunciadas asambleas en los barrios de Madrid para el domingo a las cinco de la tarde, que culminarán en un cónclave central en la Puerta del Sol a las diez de la noche, justo cuando se concerán los resultados de los comicios municipales y autonómicos de toda España.
Estas asambleas están llamadas a concretar las reivindicaciones que pretenden hacer llegar a los poderes públicos, aunque nada garantiza que sea así. Por ahora, se continúan recopilando ideas en torno a 15 puntos: democracia real, control de los agentes económicos, política fiscal, política económica, pensiones dignas y derechos laborales, control del endeudamiento de las personas derecho a vivienda, a un entorno saludable, a la educación, a la salud, al cuidado, al conocimiento y la cultura, a la movilidad y a una renta básica universal. Mientras, la protesta se resume en un lema: “No nos representan”.