EL FUTURO DE LOS SOCIALISTAS

Los barones no prevén dar batalla contra Sánchez si Ferraz decide aplazar el congreso

El PSOE está en compás de espera, aguardando si hay investidura o elecciones. Las federaciones críticas optan por la prudencia y prefieren que la cúpula mueva ficha y valore qué conviene al partido
Foto: Pedro Sánchez conversa con una comerciante del mercado de la plaza de Lugo, en A Coruña, este 10 de marzo. (EFE)
Pedro Sánchez conversa con una comerciante del mercado de la plaza de Lugo, en A Coruña, este 10 de marzo. (EFE)

La batalla soterrada por el liderazgo del PSOE se ha convertido en una tensa partida de póquer en la que nadie desvela sus cartas y todos calculan sus probabilidades. Con un factor añadido que complica todos los pronósticos. El escenario político es más volátil que nunca. La táctica de los críticos de Pedro Sánchez es apurar los tiempos sin ponerse nerviosos y aguantar en silencio, sin dar pistas de lo que planean. Si hay algo seguro, es que Susana Díaz no ha parado de moverse, en la sombra, escenificando públicamente su apoyo al secretario general, teniendo mucho cuidado de que nadie la pueda acusar de torpedear su intento de formar Gobierno, pero sin dejar de acariciar la idea de liderar el partido y de creer en su fuero interno que tiene que dar el paso para salvar las siglas socialistas.

Ahora, el PSOE andaluz no da señales de querer dar la batalla ni forzar que el congreso federal se celebre en mayo. Y lo mismo opinan en otras federaciones críticas como Asturias, Canarias, Valencia o Castilla-La Mancha, además de Extremadura, que se ha dado la vuelta y ahora está alineada con Sánchez. El número dos de Ferraz, César Luena, ha sondeado en los últimos días a direcciones autonómicas afines y críticas para recabar su opinión sobre un aplazamiento del cónclave, dadas las dificultades de calendario. Aunque el 39º congreso está previsto para el 20, 21 y 22 de mayo, el proceso arranca más de un mes antes. Según el 'planning' aprobado en enero [aquí en PDF], el 11 de abril se abre el plazo de presentación de las precandidaturas, del 15 al 25 se extiende la recogida de avales y el 8 de mayo los militantes podrían votar a su secretario general. El problema es que para comienzos del mes próximo, la situación política puede seguir tan encallada como ahora y que solo se despeje la investidura (para bien o para mal) a últimos. El 2 de mayo, si no hay nuevo presidente, el Rey deberá disolver las Cortes y convocar elecciones para el 26 de junio.  

Las federaciones críticas aguardan a que Ferraz mueva ficha sin dar demasiadas pistas de sus intereses ni de su estrategia. Saben lo que se cuece en la dirección federal del partido. Dan por hecho que el secretario general optará por retrasar el cónclave porque no quiere someterse al desgaste de otra batalla interna mientras apura sus cartuchos para intentar formar Gobierno y a las puertas de unas posibles generales. También porque siempre ha defendido que debe ir por delante la resolución del bloqueo político del país. El lunes, cuando se le preguntó por sus intenciones, dijo a los periodistas que no había dedicado "ni un segundo" a pensar en ello. 

"Todo sigue según el plan previsto"

Su secretario de Organización, César Luena, sí sería partidario de celebrar el cónclave en la fecha prevista, la que exigieron los barones críticos en el comité federal del pasado enero, porque sabe que si su líder gana ese envite, su liderazgo político estará a salvo por mucho más tiempo. Pero hay riesgos y el secretario general no quiere correrlos, aseguran fuentes socialistas. Su opción más segura será retrasar el cónclave a julio o incluso al otoño, como preveía inicialmente. “Él se ha dado cuenta de que desde que sigue adelante con sus planes sin pensar en lo que hará o no hará Susana le va mucho mejor”, dice un miembro del círculo de confianza de Sánchez.

Díaz y su consejero Javier Fernández, con el ministro Soria en la Feria de Turismo de Berlín, el 9 de marzo. (EFE)
Díaz y su consejero Javier Fernández, con el ministro Soria en la Feria de Turismo de Berlín, el 9 de marzo. (EFE)

En cualquier caso, desde Ferraz subrayan una y otra vez que "no hay ninguna decisión tomada", que simplemente se sopesan pros y contras y que la incógnita no se despejará hasta después de Semana Santa. "En principio, todo sigue según el plan, esperando que haya Gobierno", indica una integrante del restringido sanedrín federal. También pesa que, si se apuesta por posponer el congreso, se lanzaría el mensaje de que las elecciones son inevitables, un escenario que Sánchez siempre repudia en público

Luena ha sondeado a federaciones afines y críticas si conviene posponer el congreso. Pero, como insisten en Ferraz, "aún no hay una decisión tomada"

Lo que está claro es que para que el cónclave se desplace, ha de aprobarlo el comité federal, y por consenso. "La fecha de celebración de ese congreso será una decisión compartida que tomaremos todos, y deberá contar con el respaldo mayoritario de todos los líderes del PSOE. Mi propuesta será acompasar los tiempos del partido con los tiempos de España", señaló el propio Sánchez hace unos días en una entrevista en 'El País'.  

"Un disparate"

Andalucía ha sido una de las federaciones sondeadas. El número dos de Díaz, Juan Cornejo, contestó a Luena que cuando Ferraz formalice su propuesta, se pronunciará. No lo hará antes. Y ante la pregunta de qué hará la presidenta, fuentes oficiales responden a este periódico que "ella está centrada en cuerpo y alma en su Gobierno". Otros territorios distanciados de Sánchez también quieren esperar a que el federal se mueva, aunque comparten que, con la investidura aún empantanada, no tendría sentido arrancar el proceso congresual que, de cualquier modo, se prevé duro.

Sánchez y su ejecutiva, en el último comité federal del PSOE, el pasado 29 de febrero. (EFE)
Sánchez y su ejecutiva, en el último comité federal del PSOE, el pasado 29 de febrero. (EFE)

"Creemos que ellos quieren volver a reforzar su espacio, ellos sí que enredan. Pero nosotros no vamos a abrir la boca. No hay que armar lío ahora. Es mejor estar tranquilos y callados, y esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos. Después de Semana Santa se verá. Pero que decida Ferraz, que no me pregunten a mí", apunta un secretario de Organización de peso. "Estamos más por salir del atolladero institucional que por centrarnos en lo orgánico", coincide otro. Un tercer jefe del aparato expresa una opinión semejante: que conviene retrasar el cónclave "hasta que haya Gobierno". Y un cuarto hace hincapié en el efecto de movilización de un cónclave, positivo para afrontar unas nuevas generales. "Nadie entendería que sin resolver la gobernabilidad de España nos pusiéramos de congreso. Sería un disparate", expresa un importante presidente autonómico. En las federaciones afines, el respaldo a la decisión que tome Sánchez es total. "La única fecha que me interesa es el límite para tratar de formar Gobierno [el 2 de mayo]", ilustra un secretario regional fiel. El resultado es un PSOE mucho más "tranquilo", a la espera, como narran todos los dirigentes consultados, de una y otra ribera. 

Las federaciones guardan sus cartas a la espera de que Ferraz dé una señal definitiva, pero entienden que ha de resolverse antes el calendario institucional

Si hubiera congreso en mayo, no se sabe si Díaz anunciaría a principios de abril que opta a unas primarias frente a Sánchez. Lo que sí ha trasladado con rotundidad a algunos barones y dirigentes del PSOE y a ciertas personas de su confianza es que baraja en serio optar a la secretaría general del partido y que esta vez no dará marcha atrás. En público, aún no lo ha verbalizado. Tampoco despeja si se atreverá a dar el paso en mayo, si dejará de forma inmediata la Presidencia de la Junta y querrá ser candidata en las generales. Es una jugada que le desaconseja mucha gente en su entorno. A la presidenta le interesaría más aplazar de nuevo, por tercera vez, el tren que la lleve a Madrid. Si deja que Sánchez vaya a unos nuevos comicios y su resultado no mejora, a nadie le cabe duda de que la misma noche electoral le pedirá que dimita.

"El suflé se irá desinflando"

De hecho, es de lo que más se lamentan los críticos del líder del PSOE. Ahora aseguran que deberían haber forzado su salida la misma noche del 20-D, cuando cosechó los peores resultados de la historia del partido, o en el comité federal de una semana más tarde. Los críticos reconocen que en el último mes Sánchez no ha dado pasos en falso y que ha sabido aprovechar los focos puestos en él desde la encomienda del Rey, si bien advierten de que "el suflé irá desinflándose", ya que a la investidura fallida han sucedido días de parón en las negociaciones y el escenario más probable, ahora mismo, es la repetición de las generales. 

Los barones no prevén dar batalla contra Sánchez si Ferraz decide aplazar el congreso

La tensión interna en el PSOE sigue latente, pero nadie moverá ficha hasta después de Semana Santa. Si se pospone el congreso, muchos podrán leer que Díaz pierde otra batalla más frente a Sánchez. Pero muchos socialistas andaluces (y de fuera de la comunidad) entienden que quizá sea lo mejor. Ahora mismo no podría optar a ser secretaria general sin dejar la Junta. Quizás en julio sí pueda, con el PSOE en la oposición y ella combinando su cargo de presidenta y líder del PSOE. Ese es el escenario más idóneo para la baronesa. Ese o que no haya elecciones y el PP forme Gobierno.

Algunos socialistas creen que quizá sea lo mejor para Díaz un cónclave para más adelante, si Sánchez vuelve a naufragar en las urnas y ya no se puede levantar

Prácticamente desde el día siguiente a las últimas generales, el PSOE andaluz, con el resto de federaciones críticas al compás, se ha afanado por poner fecha a un congreso que puede significar la despedida de Sánchez al frente del partido. El último pulso se lo anotaron los barones de mayor peso, después de que Ferraz asumiera que no tenía claro que pudiera vencer en la votación interna. ¿Por qué entonces ahora aceptarían que Pedro Sánchez ganara más tiempo? La respuesta no es sencilla. Si los críticos del secretario general esperaban acabar con su liderazgo antes de unas nuevas generales, ahora no lo tienen tan fácil. El pacto con Ciudadanos y la consulta a la militancia -con un 79% de apoyo- le han ayudado. También que los barones salieron muy escaldados del motín navideño de cara a sus bases, que no comprendieron por qué querían tumbar ya al líder. El tiempo les ha convencido de que deben caminar con pies de plomo, y solo responder si llega una "agresión" de Ferraz.

Pros y contras

Cornejo ha consultado a muchos dirigentes socialistas si ven el posible salto de Díaz a Madrid. Como siempre, hay divisiones en el propio entorno de la presidenta. Quien más la empuja para coger el AVE de forma definitiva es Máximo Díaz Cano, su asesor áulico. Con él, los apóstoles más activos de Díaz son José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero y algunos de los barones más próximos, como el valenciano Ximo Puig o el aragonés Javier Lambán. Los que la animan, le dicen que Andalucía se le ha quedado pequeña, que si se queda en esta comunidad va a acabar como sus antecesores, sepultada por el caso de los ERE y el fraude de los cursos de formación, que es su momento para medirse de tú a tú con Albert Rivera o Pablo Iglesias, que o se va ahora o ya no podrá hacerlo más adelante, que es la única capaz de parar el "desastre" de Sánchez... Quienes no ven con claridad la jugada advierten de que si se lanza ahora puede perderlo todo, pasar de ser presidenta de la comunidad más poblada a líder de la oposición de un PSOE en descomposición.

Ella lo sopesa todo. Resguardada, espera. Eso sí, nunca antes, en lances anteriores, había trasladado a los suyos con la claridad de ahora que quiere ser la líder del PSOE. En Ferraz, sin embargo, ven a Sánchez "reforzado" y no creen que Díaz se atreva a dar un paso al frente que no es seguro que gane, arriesgando buena parte de su capital político. 

Sin avances en el frente negociador, resultado: bloqueo una semana después de la investidura

El parón que siguió a las semanas de ebullición por las negociaciones se ha acabado por confirmar. Los avances ahora son nulos, más allá de los nuevos vetos cruzados de todos. Una semana después de la investidura fallida del candidato socialista y 82 días transcurridos desde las generales, no hay previstas reuniones a varias bandas. Y está descartada, para empezar, una entrevista de Pedro Sánchez y Albert Rivera con Mariano Rajoy. Como de los socialistas con la izquierda, ya que ponen por delante ir con sus socios de Ciudadanos, que rechazan Podemos e IU.

La situación sigue enredada. Totalmente bloqueada. Este jueves, Sánchez se desplazó a A Coruña, donde mantuvo encuentros con ciudadanos, militantes, con el alcalde de la ciudad y con los medios. El secretario general hizo un llamamiento a las "fuerzas del cambio" para aprovechar la "oportunidad" de echar a Rajoy de La Moncloa. Miró a Pablo Iglesias para hacer posible "ese cambio" y no repetir las elecciones. Sánchez volvió a insistir en que su apuesta es un Ejecutivo de "coalición" porque el PSOE, con solo 90 escaños, no tiene "la fuerza suficiente" para encabezar un Gabinete monocolor. 

El líder y su equipo no quisieron entrar al trapo de las acusaciones de la formación morada de buscar la fractura en su partido, tras la catarata de dimisiones de la última semana. En concreto, Íñigo Errejón cargó contra el "aparato del PSOE" del ataque a Podemos. El líder socialista subrayó que en su partido son muy "respetuosos con los debates internos" de otras organizaciones, y que no responderán con descalificaciones ni "insultos". Su portavoz en el Congreso, Antonio Hernando, consideró "insólito" que se acuse al PSOE de las dimisiones en cadena en Podemos Madrid y volvió a llamar a la formación morada al diálogo para propiciar el "cambio de Gobierno lo antes posible". 

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