Redacción.- 24/12/2010
Mientras Roca preparaba la alocución para la sesión del juicio por la Operación Crucero Banús en su celda de Alhaurín de
El embrujo está de moda y doña Rosa Jimeno acudió a la invitación de su amiga para celebrar la gran noche flamenca. Entre afinación de las guitarras y entre palo y palo, como suele ocurrir, Rosa tranquilizó los ánimos de todos los asistentes. Es Navidad y en esta época de paz y amor se encargó de dejar su particular mensaje navideño: “Marisol, no os preocupéis por el juicio. Mi marido me ha encargado que os diga que no ha pactado nada con nadie. Así que podéis estar todos tranquilos”.
Y es que, hilando finamente los palos cual vainica, los noventa y cuatro imputados del caso Malaya andan inquietos estos días desde que la prensa publicó que el jefe iba a ponerle nombre y apellidos a las siglas que aparecen en el sumario recogidas de su libreta de Maras Asesores. Pero ahora toca disfrutar de estas fiestas tan entrañables y está feo hablar de esas cosas.
Así que todos se liaron zambomba en mano a cantar y bailar. Y eso sí, a dar gracias al Niño Jesús con su arte. No hay que olvidar que la fiesta religiosa de
Mientras el Gallo, el Pinto y otros más rasgaban las guitarras, ellas, zambomba en mano, se atrevían con “Los peces en el río” y “Hacia Belén va la burra” por bulerías, tangos y otros palos del flamenco. Los martinetes vendrían a la mañana siguiente con la declaración de Roca.
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