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Redacción.- 21/09/2010
No es ninguna noticia la precariedad laboral de la juventud en España. No tiene nada de noticioso, pero este fin de semana el tema protagonizaba la portada de El País. Así las cosas, lo que molestaba a Maruja Torres no era el hecho de que algo de sobra conocido ocupase la portada del domingo de su periódico.
Lo que criticaba Maruja Torres (a la sazón, afamada columnista de este rotativo) en su blog personal era que esa fatal precariedad se denunciara de “como cosa ajena”. Que desde esa portada se mirara para otro lado, que, precisamente desde la prensa, “donde se da uno de los índices más altos de explotación y falta de futuro de los jóvenes”, se criticara esa situación sin que la empresa en cuestión, esto es, el Grupo Prisa, se involucrase y auto-inculpara. “Tiene narices”, denunciaba desde su bitácora.
Como muchos medios de comunicación españoles, El País está sufriendo la crisis. De un año y medio a esta parte, el rotativo de los Polanco ha tenido que meter tijera en la redacción, recortar salarios e incluso se las ha visto y deseado para pagar a tiempo las nóminas. Y en esta cadena de ajustes, los becarios son siempre el eslabón más débil. Cuando terminan los tres meses de rigor, puerta y a la calle.
Maruja ha debido conocer a más de uno y más de dos becarios de esos a los que todo el mundo pone verdes pero que sacan adelante el trabajo por cuatro perras, o, en muchos casos, gratis. Y así ocurre año tras año, mientras el becario va creciendo y ya no es un estudiante en prácticas, sino un universitario licenciado, quizá incluso con un máster o un doctorado, con experiencia acumulada gracias a esas becas poco productivas económicamente y con pocos o ningún día cotizados en la seguridad social.
Las redacciones de la mayoría de los medios están abarrotadas de esas figuras grises e impersonales a las que no se les quiere coger cariño porque nunca se quedan. Forges entiende bien el concepto. No saben estos pobre precarios que ya no van a volver a encontrarse, que pertenecen a una generación perdida. Exactamente así lo expresó la semana pasada el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, en la Conferencia del Empleo de Oslo: "Si no se adoptan las medidas adecuadas para hacer frente a esta tragedia, el coste económico y social será tremendo porque estamos hablando de una generación perdida".
Estamos hablando de un país que, de forma consciente mina la moral de los profesionales que lo tendrán que sostener en el futuro. De la pescadilla que se muerde la cola convertida en un becario que gana poco, no puede emanciparse, se desespera, acepta cualquier trabajo y sigue ganando poco. Maruja lo sabe y tiene las narices de decirlo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
17 COMENTARIOS
17 .- Muchas gracias a tí, Farero, por tu respuesta y tus buenos deseos. Quizá en mi primer mensaje he estado un poco desabrido.
Por otra parte, Malinche, creo que mi "castigo" hacia las humanidades viene de que durante casi toda la Historia, y en España aún hoy, han tenido más prestigio que las ciencias "duras". Aunque les admito su utilidad en la formación de las personas, no puedo dejar de recordar ejemplos como el de Wittgenstein [filósofo, NO matemático] discutiéndole a Alan Turing [genio de las matemáticas] la utilidad de las matemáticas, ya que según él no descubrían ninguna verdad "absoluta", término que seguro que en filosofía es muy útil pero que yo, desde mis humildes conocimientos al respecto, creo que no es utilizado en matemáticas. Es esa superioridad de gafapasta con americana de pana con coderas y sonrisa de suficiencia [perdón por la estupidez para dar ambiente] la que me hace dudar mucho de las humanidades. Otro ejemplo es el de Alan Sokal y "Social Text" [mirar en wikipedia].
E insisto: a mí me gustaba, me sigue gustando, la arqueología y la historia antigua, así que hablo desde el cariño, en cierto modo.
Gracias a ambos, en cualquier caso, por sus comentarios.
16 .- Pues muy bien por Maruja Torres. Es verdad que los becarios en las grandes empresas se utilizan como mano de obra gratuita o casi, sin importar a los Dtos de Personal la explotacion de esos muchachos.
Y en cuanto al comentario de un lector sobre la enfermedad de la Sra Torres, me parece una salida de tono ofensiva y grosera.La razon no la tiene el que mas insulta o grita, la tiene el que razona y piensa.
15 .- #12 Armin,gracias por tu amable y bien planteada respuesta a mi foro anterior.
Estoy seguro,convencido que con tu experiencia con el Icex,con tus dominios de idiomas,continuaras creciendo tanto profesional como personalmente.
El futuro de España,esta en las exportaciones y en el trabajo en empresas españolas que tienen negocios fuera de España.Asi es el caso de Alemania,Suecia bastante Francia e Inglaterra.
Por lo tanto,tienes razon mucha razon,hay que saber lo que uno quiere y hacer de ese deseo un objetivo que normalmente siempre es alcanzable.
Saludos cordiales y all the best,te lo mereces
14 .- #7 No estoy en absoluto de acuerdo con su planteamiento de que las Humanidades tengan que pagárselas íntegras los alumnos y las carreras técnicas y científicas lleven subvención.
Además de ser discriminatorio, olvida usted que un ingeniero ganará más dinero que un filólogo o un licenciado en Historia.
Por otra parte, lo que hace falta aquí es prestar más atención a las humanidades, al pensamiento crítico. La revista Foreign Affairs, en su ejemplar de Mayo/Junio de este año trae un artículo de Richard C. Levin titulado "Top of the Class". Una de las cosas que dice es que la Universidad de Peking ha creado un programa de inmersión a las humanidades para los alumnos más brillantes. ¿Por qué? Dice Levin que para tener buenos líderes es necesario que los estudiantes sean algo más que receptores pasivos de información. Deben aprender a pensar por sí mismo para estructurar un argumento y defenderlo o modificarlo a la vista de nueva información o de una crítica válida. Eso es lo que hacen universidades como Oxford o Cambridge.
Por favor, bastante castigada está la enseñanza de las humanidades como para que nos las carguemos del todo.
13 .- La verdadera noticia no es que Maruja Torres criticase a la mano que le da de comer y que promociona sus libros [por llamar de alguna manera a esos volúmenes de contenido amorfo]. La noticia de verdad está en que un día Maruja Torres se levantó con claras muestras de Alzheimer y se olvidó de sus dos caballos de batalla: la Iglesia Católica y el Partido Popular.
El alemán te está dando alcance, Maruja. Cuidado.